/ El establo de Pegaso: Wislawa Szymborska

martes, 7 de octubre de 2008

Wislawa Szymborska



Wislawa Szymborska, me sonaba su nombre, había leído algún poema suelto, pero la verdad que apenas conocía a esta poeta polaca ganadora del Nóbel de Literatura en el 96. Hace un mes en el festival de Poesía de Son Servera la poeta Mercè Rojals recitó varios poemas suyos y me picó la curiosidad por conocerla. Y me gusta, porque tras su aparente sencillez y humor, a veces irónico, se oculta una profundidad inquietante.Transcribo el poema titulado La primera fotografía de Hitler.

La primera fotografía de Hitler

¿Y quién es esta personita con su camisita?
Pero ¡si es Adolfito, el hijo de los Hitler!
¿Tal vez llegue a ser un doctor en leyes?
¿O quizá tenor en la ópera de Viena?
¿De quién es esta manita, de quién la orejita, el ojito, la naricita?
¿De quién la barriguita llena de leche? ¿No se sabe todavía?
¿De un impresor, de un médico, de un comerciante, de un cura?
¿A dónde irán estos graciosos piecitos, a dónde?
¿A la huerta, a la escuela, a la oficina, a la boda
tal vez con la hija del alcalde?

Cielito, angelito, corazoncito, amorcito,
cuando hace un año vino al mundo,
no faltaron señales en cielo y en la tierra:
un sol de primavera, geranios en las ventanas,
música de organillo en el patio,
u presagio favorable envuelto en un fino papel de color rosa.
Antes del parto, su madre tuvo un sueño profético:
ver una paloma en sueños, será una buena noticia;
capturarla, llegará un visitante largamente esperado.
Toc, toc, quién es, así late el corazón de Adolfito.

Chupete, pañal , babero, sonaja,
el niño, gracias a Dios, está sano, toquemos madera,
se parece a los padres, al gatito en el cesto,
a los niños de todos los demás álbumes de familia.
Ah, no nos pondremos a llorar ahora, ¿verdad?,
mira, mira, el pajarito, ahora mismo lo suelta el fotógrafo.

Atelier Klinger, Grabenstrasse, Braunen,
y Braunen no es una muy grande, pero es una digna ciudad,
sólidas empresas, amistosos vecinos,
olor a pastel de levadura y a jabón de lavar.

No se oye el aullido de los perros, ni los pasos del destino.
El maestro de historia se afloja el cuello
y bosteza sobre las tareas.

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1 comentario:

compartelibertad dijo...

Cual fue el problema, la educación?
La genetica? La maldad de la naturaleza humana?