/ El establo de Pegaso: 2013

jueves, 24 de octubre de 2013

Calentamiento global

Calentamiento global



Contra todo pronóstico
los almendros florecieron a finales de diciembre
y la nieve de pétalos cubrió la tierra.
Atravesamos felices el umbral
cambiamos el muérdago por el algarrobo loco
celebrando que las cigüeñas blancas
se hubieran hecho sedentarias
y que los vencejos adelantaran el viaje.
El deshielo del Ártico
fundió las rutas migratorias cotidianas,
ha vuelto impredecible el recorrido de la sangre
y el corazón flota a la deriva
cada grado Fahrenheit
el latido es más frágil.

jueves, 1 de agosto de 2013

Que tu espíritu descanse en paz



Dices que los lirios nunca deben mezclarse con las dalias.
Detestas mi manera de colocar las flores.
Tildas mis ramos de adornos fúnebres.
Que tu espíritu descanse en paz.
Yo solo junto pétalos
esperando que se marchite la tristeza.

viernes, 12 de julio de 2013

Los poemas de Eloísa Otero





LOS POEMAS

Como enredando hebras de lana virgen
alrededor de un huso
pero sin tiempo para hilar
la hebra
y que crezca larga con las caricias de los dedos
a falta de rueca
hilar al hilo
de los días, hasta que encayezcan
las yemas del índice, del pulgar,
del anular, qué taquicardia…
y sin tiempo para hilar un poema
para tramar
algo
con todas estas crechas, rizomas,
palabras esquiladas que grafitan por libretas
en hebras en tinta todavía
y aún por devanar
qué devaneo
y con mucha
broza.


LAS AGUJAS


Las agujas no servían para coser.
En tu casa
las agujas eran fuelles
muelles
antídoto y veneno
aguas hipodérmicas, sin ojo pasen
los camellos,
acupuntura
hipnótica.
La aguja era ouija
deletreando el más allá
bailando
perdidita en la nada
como una miga
de pan.


Está templada la casa
y no sé
por qué no vuelves.

Eloísa Otero

VI edición de ‘Poesía a orillas del Órbigo’. Cada viernes de este mes un poeta recitará junto al río. Hoy, al atardecer, Eloísa Otero.

domingo, 7 de julio de 2013

4 de julio #Tahrir #IndependenceDay





4 de julio #Tahrir #IndependenceDay

4 de julio,
180 días para que finalice el año,
y nada ha sucedido que merezca la pena mencionarse.
Aunque no pueda verlo,
hoy, las uñas de mis manos crecerán 0,1 milímetros,
aproximadamente,
y en el Cairo, cerca de la plaza Tahrir,
seguidores y detractores de Mursi se enfrentan en violentos combates.
Desde que comenzó la primavera árabe
mi pelo ha crecido unos 25 centímetros,
pero lo he ido despuntando,
como se despunta a las multitudes en las plazas.
En un intento desesperado de regeneración cutánea,
millones de células de mi piel han hecho la maleta desde la renuncia de Mubarak;
fluyen como el Nilo, aunque en su día se creyeron la Gran Esfinge de Guiza.
Entre la euforia y la latencia
los leucocitos salen de los vasos sanguíneos
cortando calles con vehículos acorazados
y en la mezquita de Raba al Adawiya
los Hermanos Musulmanes gritan que darán su sangre.

4 de julio, 180 días para que finalice el año.
En la Red una avalancha de mensajes sobre el #IndependenceDay,
en las barbacoas de USA unos 150 millones de perritos clientes.
Puestos en fila india
unirían dos veces Nueva York con El Cairo.

jueves, 20 de junio de 2013

El hada está aburrida en su jardín



The Fairy is Bored with Her Garden



Otros poemas de Caroline Bird

Virgin

If I was a virgin I could streak across your garden,
drape myself across your armchair like a portrait of a lady
who is unabashed and simple as a cherry in a bowl
and only dreams of ponies and weekends by the seaside,
sipping unchartered water from a baby-blue decanter,
sighing with her slender throat and saving herself.

If I was a virgin I could wear white in winter,
read your dirty magazines with a shy and puzzled look,
like I didn’t know a crotch from a coffee-table, darling
I could scream blue bloody murder
when you caught me in the shower,
snatch a towel around my outraged breast,
my eyes awash with droplet tears.
I wouldn’t hold your hand in public, if I was a virgin,
I would never spill spaghetti on my jeans.
My voice would be as gentle as an angel blowing bubbles,
I would be terrified by frisbees and sports of any kind,
I would always ride my bicycle side-saddle.

If I was a virgin I’d look great in a bikini.
I’d feed you grapes and rye bread
and my hands would smell of soap.
You would hold me in your arms like a precious piece of crockery,
I would sob into your jacket, you would gasp inside your pants.

If I was a virgin, you wouldn’t look at other girls,
you would spring-clean your apartment
before you asked me round for supper,
give me your bed, spend the night on the sofa,
dreaming of the gentle way I breathed inside my bra,
my nightgown would remind you of fragrant summer orchards,
and nobody would know my mouth tastes of peaches
and I thrash in my sleep like a baboon.

Caroline Bird (Inglaterra en 1986)

miércoles, 29 de mayo de 2013

Paul Muldoon

Circo Duffy



Cuando el Circo Duffy plantó su carpa
en el descampado cerca del Moy,
Dios bien podría haberse ido de Irlanda
y treparse a un árbol. Mi padre dijo eso.

No había nada como el ternero de cinco patas,
el Dios de la Creación
era el Dios del Amor.
Mi padre decidió compartir tales Perlas de Conocimiento.
Aunque los elefantes se apiñaran más allá
de nuestros Alpes.
Tampoco importó cuando la Danza de la Lluvia de Wild Bill
no surtió efecto. Algún payaso vació un balde de estrellas

sobre el sector más ostentoso de la multitud.
Había perdido a mi padre en el tropel y me escabullí
por atrás. Entonces oí
por primera vez ese grito prolongado.

Venía de alguna parte detrás del corral.
Un enano sobre zancos. Otro enano.
Pasé furtivamente algunos carromatos. Desde abajo de un furgón
observé a un hombre serruchando a una mujer en dos.


Portadown (County Armagh, Irlanda del Norte), en 1951
Traducción de Jorge Fondebrider, en PROMETEO Revista Latinoamericana de Poesía

Duffy’s Circus



jueves, 25 de abril de 2013

Abril duele


El blog del Establo de Pegaso cumple hoy, 25 de abril de 2013, cinco años. En 1974 estallaba en Portugal a Revolução dos Cravos. "Abril duele", dice la poeta Maria Azenha. Maria, "abril já foi. não chega.
nunca mais". Recuerdo esta fecha con dos poemas tuyos.



"Abril dói"



quando abril chega e nunca mais vem
por traição por silêncio ou por vileza
o mar já não regressa e nada tem
para além de uma praia de incerteza
nada nos resta. nem sequer o vento
neste país cortado pela bruma
sem estrelas nem bússolas de frente
aves que foram caindo uma a uma

feito de palavras adormecidas e confusas
semelhante a um tempo onde ninguém se cruza
vai morrendo lentamente nas ruas
no rumor da tarde reclusa e nua
abril caminha obscuro. não vem mais.
a chuva tropeça na palavra sem projecto
quebrou-se este país antigo e puro
conduzido por homens de má fé e cegos

extinguiram-se os mares e os areais
já ninguém espera
ninguém vem honrar a terra com o rosto dos cereais
cultivam-se a troco de falsas moedas
campos de trigo
vendem-se os rios como quem vende animais

quebrado é o tempo

abril dói.
abril já foi. não chega.
nunca mais




Há fotografias como punhais

há fotografias como punhais. e poemas também.

todos os poemas que escreverei já foram escritos
dou-me apenas ao ofício das trevas
de os revelar em pedaços de argila

neles todos estão impressos a chuva e o vento
e as folhas noviças dos séculos e
meu pai e minha mãe que já partiram
esvoaçando num passado remoto.

e também a rapariga feia e bela desfigurada pela varíola
que nunca fora amada porque não era bela
e que numa noite na taberna de Vladivostoque
se ofereceu derradeiramente a Joseph Kessel

talvez pouca gente saiba deste verso
que nunca terá sido dito deste modo
e foi acontecido durante a guerra sino-japonesa

quase ninguém esteve lá para o ver
mas eu estive. trouxe -o comigo.
é exactamente por esta razão que os meus poemas
já foram todos escritos.


são como chagas alastrando e crescendo em searas de fogo
entre a terra e as estrelas.

sei apesar de tudo porque li Juan Gelman
que cada lágrima é um problema insolúvel.

Maria Azenha

domingo, 10 de marzo de 2013

El orador o La mano de Ramón Gómez de la Serna

Monólogo de Ramón Gómez de la Serna rodado en 1928 por Feliciano Vítores.





El cortometraje de comedia El orador o la mano (1928), sarcástico monólogo rodado en el madrileño parque del Retiro en el que aparece Ramón Gómez de la Serna. Se trata de una divagación sobre las facultades que debe presentar un buen orador y tiene un carácter subrealista. Algunas personas lo han catalogado como uno de los primeros documentos grabados del género de los monologos de humor.
Cortesía de El águila ediciones

domingo, 24 de febrero de 2013

El ladrón de peras



La Bahía de las Libélulas

Acudí buscando toneladas de arena y conchas
para tapar el enorme hueco que me habita
y a veces me circunda.
Busqué unos opérculos para las grietas más
pequeñas
pero no quedaban.
La argamasa marina fraguó
momentáneamente
y
un silbido del Adriano
me cortó la respiración.
En la Bahía de las Libélulas
me espera una bandada
de ellas
y
se aparean
a
la
vista
de
todos
como nosotros ya nunca lo haremos.


El ladrón de peras, poemario de Felipe Zapico Alonso en Editorial Origami


sábado, 9 de febrero de 2013

El Ángel de la Hamburguesa


He aquí que arribo a buen puerto
el ojo de neón me ha empujado con viento favorable a la morada del ángel.
Tras el vidrio
la salvación se ordena en jaculatorias
con nombres de paraísos ya casi perdidos:
Amazonia esmeralda: con todo tipo de vegetales,
Mississippi delta: genuino sabor americano,
Mediterránea clásica, Tropical braseada,
Aurora boreal cinco sabores, Oriental Gran muralla...
La luz oblicua me tienta
con lo que intuyo sonrisa en la cara del ángel,
me roza despacio el corazón.
Alguien tararea “Siempre que te pregunto que cómo cuándo y dónde”.

El ojo de neón atrae el vuelo de las mariposas nocturnas,
se mimetiza angélico con el terciopelo,
se enternece y parpadea suave
acunando el rostro de la chica de rojo,
acariciando el humo
de esta manera tan especial en que acaricia la luz
cuando convierte en vaho lo que toca.
Desde la esquina la mirada del ángel,
oblicua en el crepúsculo
transforma la nitidez cruda de la foto-menú
en visiones tenues con formas difusas
convirtiendo la Mississipi delta en un blues,
la Mediterránea clásica en la añorada Ítaca,
la Aurora Boreal en la tierra prometida de la alquimia.
La túnica del ángel,
del color amarillo-limón de la formica,
se desvanece soberbia entre espirales
mientras la camarera cuelga entre los pliegues
a manera de exvotos, las cuentas de los fieles.
Me pregunto a qué jerarquía pertenece este ángel,
que me hunde en la atmósfera milagrosa de Canaán,
mientras oigo: “su tabaco gracias”.

La noche cae tibia,
humedece el revoloteo de las mariposas nocturnas,
y la más osada se posa en la frente del ángel.
Tras los cristales un perro se acerca sumiso,
alguien, al otro lado, le extiende la palma
y una lengua le dibuja el contorno en el vidrio,
lamiendo las heridas.
De nuevo me pregunto a qué jerarquía pertenece este ángel
¿En qué cielo el olor de hamburguesa se mezcla con la brisa
se alía con la luz inerte del neón
y penetra como la lluvia fina?

“Siempre que te pregunto que cómo cuándo y dónde.
Tú siempre me respondes; quizás, quizás, quizás”
.

Quizás en el Octavo Cielo Oblicuo
donde penden las almas a manera de exvotos
pagando en calderilla el precio de la expiación.

domingo, 20 de enero de 2013

AGRI DAGI


Para asegurar la descendencia de mi sombra

Con todo lo que sé y lo que ignoro
puedo construir un arca y flotar sobre las aguas.
Me encerraré con todas las bestias de mi alma,
macho y hembra,
para asegurar por siempre a mi sombra que tenga descendencia.
Las mambas negras reptarán sigilosas hasta el monte Ararat
cuando la tierra emerja,
y el halcón peregrino anunciará con su vuelo el final de las lluvias
trayéndome en el pico la paloma,
como un ramo de olivo.
Las bestias híbridas otearan.
La cabra con corazón de cumbre agitará sus aletas traseras de sirena,
los escorpiones alados custodiarán la madera
y la vaca con garras de leopardo sostendrá el menguante lunar.
No habrá tregua para la semilla,
que anhelará poner en tierra firme su camada.
No habrá tregua para la nave
hasta que la montaña abra sus laderas
y me acoja con los seres que soy.

Con todo lo que sé sobre el diluvio
es justo que marque el descenso de las aguas
con todo lo que ignoro.

La medida es la voz clamando hacia la cumbre,
atrás queda el pie, el palmo y la brazada,
todo lo que midió la tierra a ras de hombre.
Las aguas instaurarán a mis bestias
en el sistema métrico sinódico
marcado luna a luna,
al abrigo del arca.


Elena Soto