/ El establo de Pegaso

jueves, 30 de julio de 2015

En el océano de Dirac

En el océano de Dirac
A Paul Dirac

En el océano de Dirac
no hay caballitos de mar,
ni corales candelabro
ni estrellas de cinco puntas con la divina proporción.
Hay partículas enigmáticas como anguilas,
cambiantes como sepias,
falaces como peces cabeza transparente.
En el océano de Dirac
las olas van a contracorriente,
sus crestas se hunden en el abismo
anegando los cementerios marinos
donde los argonautas toman baños de sombra
junto a la ecuación relativista del electrón,
cediendo siempre un hueco al vacío.
Orientadas por conjeturas
las tortugas laúd navegan
en espuma del espacio-tiempo del océano de Dirac
junto a una compañera imaginaria
-otra laúd idéntica desplazándose en su estela al pasado-
guiadas por el magnetismo de los primeros instantes del universo.

Elena Soto

In the Dirac’s ocean

In the Dirac’s ocean
no seahorses,
or candelabrum coral
or five-pointed stars with the divine proportion.
There enigmatic particles such as eels,
veering as cuttlefish,
false as transparent fish head.
In the Dirac’s ocean
the waves go against,
crests sink into the abyss
flooding marine cemeteries
where the Argonauts take baths shadow
by the relativistic equation of the electron,
always giving a hollow vacuum.
Guided by guesswork
leatherback sea turtles navigate
in the foam of spacetime Dirac’s ocean
with an imaginary companion
-another identical leatherback moving to the past in its wake-
Guided by the magnetism of the early universe.


Como Océano de Dirac o Mar de Dirac se conoce al modelo teórico del vacío que sería como un mar infinito de partículas con energía negativa. Fue desarrollado por el físico Paul Dirac en 1930 para tratar de explicar los estados cuánticos anómalos con energía negativa predichos por la ecuación de Dirac para electrones relativistas. Antes de su descubrimiento experimental en 1932, el positrón, la antipartícula correspondiente al electrón, fue concebida originalmente como un hueco en el mar de Dirac.
mardedirac_establoPegaso

Parecería que este Mar de Dirac, conformado por los pares partícula-antipartícula, nos lleva a la deriva pero cuando nos hacemos un PET (Tomografía por Emisión de Positrones), están en juego los positrones y sus correspondientes aniquilaciones en el interior de nuestro organismo y todo comenzó con la ecuación de Dirac.
Adjunto el enlace a "La ecuación que nos ve por dentro", artículo de Clara Grima que explica el funcionamiento del PET.
Y un segundo de Francisco R. Villatoro Paul A. M. Dirac y el descubrimiento del positrón, que aclara y pone en contexto los hallazgos de este genial físico.

jueves, 9 de julio de 2015

Lo que la marea devuelve en Vlissingen


Lo que la marea devuelve en Vlissingen
A Simon Vinkenoog

Plástico y celofán, cartones de leche y envases de yogur, bolsas de red azules y anaranjadas
peladuras de clementina, bolsas de papel, plumas y algas, ladrillos y palos.
plantas de hojas verdes, ramas de pino, botellas de agua, chapas de madera, paquetes de tabaco,
tapas de tarros de café, tapones de botellas de leche, envases de arroz, cuerda azul, un viejo zapato marrón, una piel de cebolla
trozos blancos de cemento gastados modelados por las mareas, galletas marineras,
envases de detergente, corteza y tablas, un cepillo para la ropa, la tapa de una caja
un spray decapante, una pequeña cebolla marrón, una taza amarilla.
Un muchacho con dos bastones camina en la orilla, una gaviota muerta,
una zapatilla deportiva azul, el asa de un bolso, medio limón, un manojo de apio, una redecilla__
Tapa de corcho, pomelo, guante de goma, tubos de pirotecnia mojados,
masas de algas teñidas de herrumbre amontonadas a lo largo de la marca que deja la marea en el muro,
el guardabarros de plástico de un automóvil, un casco verde partido por la mitad,
un gran nudo de cuerda de cáñamo, un tronco de árbol sin corteza,
una estaca de madera, un cubo, innumerables botellas de plástico,
un paquete vacío de pasta marca Zara,
un gran bidón de plástico gris, un rollo de vendas, botellas de vidrio, latas,
un árbolito de navidad,
un tubo de hierro oxidado, yo mismo y mi pis.

Allen Ginsberg

What the Sea Throws Up at Vlissingen
for Simon Vinkenoog

Plastic, cellophane, milk cartons, yogurt containers, blue orange shopping bag nets
Clementine peels, paper sacks, feathers kelp, bricks sticks,
Succulent green leaves pine tips, waterbottles, plywood and tobacco pouches
Coffee jartops, milkbottle caps, rice bags, blue rope, an old brown shoe, an onion skin
Concrete chunks white pebbled, sea biscuits,
detergent squeezers, bark and boards, a whisk-brush, a box top
Formula A Dismantling Spray-can, a whole small brown onion, a yellow cup
A boy with two canes walking the shore, a dead gull, a blue running shoe,
A shopping bag handle, lemon half, celery bunch, a cloth net—
Cork bottletop, grapefruit, rubber glove, wet firework tubes,
Masses of iron-brown-tinted seaweed along the high water mark near the sea wall,
A plastic car fender, green helmet broken in half,
giant hemp rope knot, tree trunk stripped of bark,
A wooden stake, a bucket, myriad plastic bottles,
pasta Zara pack,
A long gray plastic oildrum, bandage roll, glass bottle, tin can,
Christmas pine tree
A rusty iron pipe, me and my peepee.

Ginsberg enumera los objetos vertidos al mar y que ve desde la orilla de Vlissingen.

martes, 9 de junio de 2015

El cometa Halley de Stanley Kunitz



El cometa Halley
Cuando estaba en primer curso la Señorita Murphy
escribió su nombre con tiza
en la pizarra y nos dijo
que estaba rugiendo en la dirección de las tormentas
de la Vía Láctea a una velocidad de vértigo
y que si se desviaba de su trayectoria
se estrellaría contra la tierra y
al día siguiente no habría escuela.
Un predicador de las colinas con barba roja
y una mirada salvaje en los ojos
de pie en la plaza pública
junto al parque infantil
decía que él había sido enviado por Dios
para salvarnos a cada uno de nosotros,
incluso a los niños pequeños.
“Arrepentíos, pecadores!” -gritaba,
agitando un cartel escrito a mano.
Durante la cena me sentí triste al pensar
que era probablemente
la última comida que compartiría
con mi madre y hermanas,
pero estaba tan emocionado
que apenas probé bocado.
Mamá me riño
y me mandó pronto a la cama.
Toda la familia duerme,
excepto yo. No me oyeron
cruzar el pasillo y subir
la escalera para sentir el aire fresco de la noche.
Mírame, Padre, en el tejado
del edificio de ladrillo rojo,
al pie de Green Street-
que es donde vivimos, ya sabes, en la planta de arriba.
Soy el chico de la ropa de franela blanca
tendido en esta cama de grava gruesa
buscando en el cielo estrellado,
esperando el fin del mundo.

Stanley Kunitz (1905-2005)


Halley’s Comet

Miss Murphy in first grade
wrote its name in chalk
across the board and told us
it was roaring down the stormtracks
of the Milky Way at frightful speed
and if it wandered off its course
and smashed into the earth
there’d be no school tomorrow.
A red-bearded preacher from the hills
with a wild look in his eyes
stood in the public square
at the playground’s edge
proclaiming he was sent by God
to save every one of us,
even the little children.
“Repent, ye sinners!” he shouted,
waving his hand-lettered sign.
At supper I felt sad to think
that it was probably
the last meal I’d share
with my mother and my sisters;
but I felt excited too
and scarcely touched my plate.
So mother scolded me
and sent me early to my room.
The whole family’s asleep
except for me. They never heard me steal
into the stairwell hall and climb
the ladder to the fresh night air.

Look for me, Father, on the roof
of the red brick building
at the foot of Green Street—
that’s where we live, you know, on the top floor.
I’m the boy in the white flannel gown
sprawled on this coarse gravel bed
searching the starry sky,
waiting for the world to end.

‘Halley’s Comet’ from The Collected Poems of Stanley Kunitz.

El cometa Halley, oficialmente denominado 1P/Halley, orbita alrededor del Sol cada 76 años aproximadamente. Es uno de los cometas de “periodo corto” mejor conocidos y más brillantes del cinturón de Kuiper y debe su nombre al astrónomo Edmund Halley que, en 1705, calculó su órbita. La última vez que pudo verse desde la Tierra fue en el año 1986, se calcula que su vuelta será en el año 2061.
Es el único cometa que, con suerte aparece dos veces en una vida humana – el nacimiento y la muerte del escritor Mark Twain ocurrieron muy próximas a apariciones consecutivas de Halley, en 1835 y 1910-.

viernes, 24 de abril de 2015

De la calle del Arcángel








De la calle del Arcángel con la música en el corazón


Te esperaré hasta el día de la resurrección
sólo por verte aparecer con ese vestido rojo entre la hierba.
Suena la trompeta, vibra la seda
y el ventilador girando como la rueda de la fortuna.
Es un ritmo demasiado alegre para el Juicio Final.

Regresas abatida
cuando los grillos cantan las completas
pareces un alma recién llegada del purgatorio
-aunque digas que vienes de la calle del Arcángel
y que te golpeas el pecho
porque me traes música en el corazón-

Si fueras una gota de sangre entre la lana
una amapola florecida por confusión en los almendros
no me sorprenderías tanto.
Pero es otoño
y el rojo tiñe hasta las plumas de las aves,
si sabes mirarlo,
y entre la hierba
las zorras te han copiado el vestido.
Como tú, vienen de la calle del Arcángel
golpeándose el pecho
con la música en el corazón.

Elena Soto del libro Invierno sin corazón (kernlose winter), Ediciones Torremozas.  

sábado, 11 de abril de 2015

Los naturalistas de Alison Hawthorne

Alison Hawthorne, imagen de Peter Cunningham


LOS NATURALISTAS

Cuando los naturalistas
ven un montón de excrementos,
corren hacia ellos
como si una rara orquídea
hubiera florecido en su camino.
Desmenuzan
los zurullos desecados
recuperan un grueso
pelo negro de jabalí
o la cáscara de un piñón
como si desenterraran gemas.
Se arrodillan
la nariz en las flores,
a un micrómetro de distancia- flores del vientre,
les llaman, porque se aprecia mejor
lo que hay debajo
si se está acostado. Lomatium,
calabaza búfalo, criptógamas
para ellos son indicios de
parte de la memoria genética
fosilizada en sus cerebros,
una antigua música que intentan
recordar porque,
a pesar de que no pueden
escuchar la melodía, saben
que la podrían cantar
que incluso su propia naturaleza
ira, lujuria, muerte
y terrores parecerían
tan hermosos como las
algas endolíticas
que liberan nitrógeno
en las rocas para que
los enebros puedan ordeñarlas.


Alison Hawthorne Deming (Hartford, Connecticut, 1946) poeta y ensayista.

martes, 24 de marzo de 2015

Oscura era la noche, fría estaba la Tierra


El lanzamiento de esta botella dentro del océano cósmico dice algo muy esperanzador sobre la vida en este planeta”. Carl Sagan

La aventura de las dos naves gemelas (Voyager 1 y Voyager 2) comenzó en 1977 cuando la NASA las envió a explorar los rincones más alejados del Sistema Solar; desde entonces, las naves han estado viajando con diferentes rumbos. Tras haber explorado Júpiter, Saturno y sus satélites, la Voyager 1 se dirigió al espacio interestelar siguiendo ruta hacia el centro de la Vía Láctea. En septiembre de 2013 la Nasa anunció que la Voyager 1 había atravesado la última frontera y se encontraba a 19.000 millones de kilómetros de nuestro Sol.

Acoplado a un costado de las naves, viaja el disco de oro de las Voyager “Sonidos de la Tierra”, un compendio de datos que nos representara como humanidad, elaborado por un comité presidido por el astrónomo y escritor Carl Sagan. Entre los sonidos enviados al Cosmos, como mensaje en una botella, está la canción ‘Dark Was the Night, Cold Was the Ground‘, (Oscura era la noche, fría estaba la Tierra) de Blind Willie Johnson.




Oscura era la noche, fría estaba la Tierra

“Oscura era la noche, fría estaba la Tierra”,
el blues de ‘Blind’ Willie Johnson,
junto con el canto nocturno de los navajos
y los latidos del corazón de Ann Druyan
ya han cruzado el Cinturón de Kuiper.
—La NASA anunció que la Voyager 1
dejaba atrás la heliopausa, abandonando el Sistema Solar—.
Desamparados en la Vía Láctea,
arropados tan solo por gas ionizado,
los esquemas de ADN y las leyes de Newton
duermen su letargo cósmico
en los surcos del disco de oro de la Voyager
con otros ‘grandes éxitos’ del Planeta.
Escucho el gemido de la guitarra
mientras oscurece en esta parte de la Tierra,
y el verano se debilita, como la señal de la Voyager.
La luna mengua,
y el lamento de ‘Blind’ en las calles de Beaumont,
se desplaza hacia la nube de Oort,
—en unos 40.000 años se aproximará a la constelación de la Jirafa—.
Entre rasgueo y rasgueo,
repaso el inventario que vaga en el abismo
y que intenta explicar “a quién corresponda”
la deriva continental, la evolución de los vertebrados
o el endemoniado tráfico de una ciudad en hora punta.
En la carátula,
una descripción del lugar de nuestro planeta en la Galaxia,
un átomo de hidrógeno
y las instrucciones de uso y manejo del disco.
“Dark was the night, cold was the ground”
(Oscura era la noche, fría estaba la Tierra),
Un blues desvalido en la frontera.
Voz profunda adentrándose en el espacio profundo,
mensajera frágil “en el áspero camino hacia las estrellas”.

Dark was the night, cold was the ground
“Dark was the night, cold was the ground”,
‘Blind’ Willie Johnson’s blues,
together with the Navajo’s nocturnal song
and the Ann Druyan’s heartbeat
have already crossed the Kuiper Belt.
-The NASA announced that Voyager 1
had dropped out the heliopause, leaving the Solar System-.
Homeless in the Milky Way,
clothed only by ionized gas,
DNA schemes and laws of Newton
his cosmic lethargy sleep
in the grooves of the Voyager golden record
with others ‘greatest hits’ of the Planet.
I hear the groan of the guitar
while darkening in this part of the Earth
and summer is weakened, as the sign of the Voyager.
The waning moon
and the wail of ‘Blind’ on the streets of Beaumont
moves towards the Oort cloud,
—in 40,000 years approaching the Giraffe constellation —
Among strumming and strum,
review inventory wandering in the abyss
and tries to explain “to whom it may concern”
continental drift, the evolution of vertebrates
or damned city traffic at rush hour.
On the cover,
a description Earth’s location in the Galaxy,
a hydrogen atom,
and instructions for use and handling of the disc
“Dark was the night, cold was the ground”
A underdog blues at the border
Deep voice push out into deep space
fragile messenger, “a rough road leads to the stars”


El 12 de septiembre de 2013 la NASA confirmó que la sonda interplanetaria Voyager-1 había abandonado, 35 años después de su lanzamiento, la heliosfera, región espacial que demarca el fin del Sistema Solar, convirtiéndose así en el primer objeto artificial en entrar el espacio interestelar.

Viaje cósmico: la Misión Interestelar Voyager y el mensaje


El disco de la Voyager está bañado en oro y tiene el tamaño de un vinilo convencional. La carátula incluye su propia aguja con instrucciones sobre cómo colocarla en los surcos para que el disco gire a la velocidad ideal. Está diseñado para perdurar cientos de millones de años sin sufrir un nivel de degradación importante.

En su interior hay más de 90 minutos de sonidos e imágenes que retratan la diversidad de la vida y la cultura en la Tierra. Fotografías, sonidos de la naturaleza, de animales, saludos en 55 idiomas y una selección musical de diferentes culturas y épocas. A cargo del proyecto estuvo Carl Sagan y, junto a él, la que más tarde sería su esposa, la escritora Ann Druyan, que participó activamente en la grabación. En el disco quedaron recogidos los latidos de su corazón y sus ondas cerebrales.

Durante la grabación de los discos Sagan y Druyan se enamoraron y ella cuenta que mientras le hacían el escáner, a pesar de su esfuerzo por mantenerse fría los sentimientos de amor dominaron su mente. “Mis sentimientos de una mujer de 27 años, locamente enamorada, están en ese disco”.

El portal de Carl Sagan

Publicado originalmente en Tam Tam Press

martes, 17 de marzo de 2015

El azul de los egipcios




El azul egipcio es, probablemente, el primer pigmento sintético de la historia. Este color se empleó en sarcófagos, pinturas murales, estatuas y diferentes objetos en toda la cuenca del Mediterráneo. El primer uso del azul egipcio se encuentra en la pintura de la tumba 3121 en Saqqara.

EL AZUL DE LOS EGIPCIOS

El color azul de los egipcios
dibuja la extensión del paraíso,
sostiene el horizonte.
Materia solar que mide el tiempo en dinastías,
en hileras de figuras
que marchan con canon de perfil.
Tu contorno, en las horas paganas de la siesta,
perspectiva abatida en el Creciente Fértil,
se une al cortejo del azul de los egipcios
con la ofrenda de un vaso de cerveza.
Gacelas, cazadores, perfumeras,
bueyes, plañideras, escorpiones,
y tu vestido,
del color azul de los egipcios,
como la tumba 3121 de Saqqara, en Menfis,
y la del escriba Nebanum.
Tal vez sea la gentil gracia del ojo Udyat
la que fracciona tu cuerpo en adjetivos,
cien no bastarían para nombrarte,
Princesa del vestido color sarcófago,
Señora de Dos Tierras.
Reina-faraón replicante,
clavada en la memoria como una mariposa.
Entre Abu Simbel y la Puerta de Tannhäuser
este cuarto es todas las moradas,
la canícula matiza en el lino el azul de los egipcios,
difumina la materia exacta de las horas
en una procesión de unidades mínimas de tiempo,
instantes desfilando en inventarios perpetuos
del color de la tumba del escriba.
Tal vez sea ese azul que sostiene el horizonte
el que evoca la estela espumosa de las naves,
pero la lengua ya no puede definirlo.



El material que proporciona el color azul es el silicato cálcico de cobre, que se fabricaba con arena molida, cal y cobre, calentando la mezcla en un horno. Este método de manufactura fue enseñado por los egipcios a los pueblos vecinos y la tecnología se extendió por todo el Mediterráneo. Tras la caída del Imperio Romano el método de creación del pigmento se perdió y cayó en el olvido durante más de 1.500 años. No fue hasta el siglo XIX cuando en las excavaciones de las ruinas de Pompeya se redescubrieron pinturas murales con el azul egipcio como pigmento.

Cuando se irradia con luz visible, el azul egipcio emite fuertes rayos infrarrojos y es posible detectar el color a varios metros incluso cuando hay muy pocas partículas de pigmento. Pero no es su única propiedad, ya que uno de sus compuestos, el silicato cálcico de cobre, se desprende en nanohojas tan finas que se necesitarían 80.000 capas para cubrir el grosor de un cabello humano.

Investigadores de la Universidad de Georgia describieron cómo estas capas producen radiación infrarroja invisible, similar a la de los rayos que se utilizan en el control remoto de los televisores y cierres electrónicos de muchos aparatos. Y dada la cantidad de restos de azul egipcio conservada a lo largo de miles de años los científicos buscan descifrar el secreto de su perdurabilidad.

Entrada publicada originalmente en Tam-Tam Press