/ El establo de Pegaso: Métrica de la carne

domingo, 20 de julio de 2008

Métrica de la carne

En Explosió de Cati Bauçà

“.el Sapo no se ahoga
aunque baje hasta el fondo del río de las estrellas,
y la Liebre vive vida eterna
mordisqueando sus hierbas hechizadas.”

TU FU


Mystery meat

La carne misteriosa huele a la carne misteriosa

aunque ésta se oculte en la parte trasera de la casa

aunque se entierre con llaves de vigilia bajo un manto de musgo.

Los ojos de la cabra nunca engañarían a la cría ansiosa que busca el alimento,

ni podría desdecirse la tormenta de haber sido tormenta.

Así es la ley atroz de las espigas

que entregan su fruto

a bocas que nunca han bendecido el grano.

Así es la ley tibia de las madrigueras

que cobijan en silencio los corazones agazapados de cachorros

alumbrados de la carne misteriosa,

por la carne misteriosa.

Un lecho de palabras,

un curso casi fluvial de coincidencias,

una gestación que ignora los tiempos del odio.

Es la ley sagrada de la carne

que no sabe de senderos trazados

y se adentra arrastrándose

atajando ciega los desfiladeros misteriosos

entre hoces y vértebras.

Es la ley.

En vano espera la paloma a que el cuervo le responda a los arrullos,

en vano aguarda el surco a que lo siembren

pero sucede a veces el absurdo

y el cuervo gorjea a la paloma y la cubre con sus alas,

y la carne se entierra, se pudre y resucita.

Y la ley pare seres que huelen a tierra, a cuervo y a paloma.

Se amantan de ubres que no ves

de alimento amasado en días de tormenta.

Es la ley.

Luz ázima que alimenta el éxodo,

trémula y amarga como el pábilo que anuncia tiempos oscuros

y señala con penumbras la morada de la carne.


Recuerda piel la carne misteriosa

acre y oscura como hojas de tejo.


Elena Soto del libro Métricas del alma. Editorial Torremozas

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