/ El establo de Pegaso: Avelino Hernández

viernes, 25 de julio de 2008

Avelino Hernández

Quiero agradecer a Mayte un intercambio de libros, del que creo he salido ganando. Me pasó Las bolsas de basura (Epigramas) de Avelino Hernández del que voy a transcribir dos poemas: A mis lectores y Y ahora ya me animaré al que falta (con toda circunspección, pues el palacio arzobispal no es precisamente territorio frecuente), editados en el número XXIV de la revista Les màquines de Leonardo por Comerciantes de Nubes.

El último párrafo del editorial de esta publicación dice así:

Publicamos aquí once poemas de Las bolsas de la basura (epigramas) libro del escritor de boina calada, un libro escrito en su final, un libro que junto a El septiembre de nuestros jardines forma su despedida del mundo. Y si en el primero se despidió de su amor, en este poemario se despide de todo lo que le conmovió y por lo que luchó toda su vida: por una dignidad humana que pocos alcanzan a entender.
Once poemas de un libro inédito que son once intuiciones. Once poemas (epigramas) para decirnos quién era Avelino Hernández Lucas.

A mis lectores

Vivo gozoso en las montañas de Lluc

Escasas monedas llegan cada mes a mi cuenta.

¿Qué dinero puede darle el mundo a un hombre que pasa la mañana

leyendo los poemas de Li Po bajo las parras del otoño?

Por eso pido poco, lector: sólo que pagues

Las 1.800 pesetas del precio de la venta.

De ellas me darán a mi 180

Y de estas, 18 serán para mi agencia.

(El 18% de ganancia que reste

lo entregaré, puntual, al fisco en primavera.)

Y ahora ya me animaré al que falta (con toda circunspección, pues el palacio arzobispal no es precisamente territorio frecuente)

Mitad humano

mitad divino,

mitad de allí

mitad de acá,

mitad azul celeste

mitad azul marino

excelentísima mitad.

Arzo de día

de noche bispo,

chica en el desayuno

en la cena limoná

mitad carne

mitad pescado,

Eminencia raro, pero nunca santidad.

Mitad pescador

mitad santo

mediamentira

mediaverdad

mitad y medio

ilustrísimo cuarto y mitad.

(Disculpadme, creyentes, si alguno sois lectores.

Ya veis que mis esfuerzos me resultan inútiles.

No acierto a cantar vuestros pastores.

¡Aguja desmañada en paños tan inconsútiles!)


Avelino Hernández nació en 1944 en Valdegeña (Soria). Estudió Filosofía y Letras, Humanidades, Filología árabe y Derecho, hasta que su intensa implicación en la lucha contra la dictadura le llevó a la clandestinidad y a la cárcel. Murió en Selva (Mallorca) el 22 de julio de 2003.
Escribió libros de viajes (Donde la vieja Castilla se acaba, Crónicas del poniente castellano, Itinerarios desde Madrid o Myo Cid en tierras de Soria), relatos infantiles y juveniles (Una vez había un pueblo, Silvestrito, La boina del contador de cuentos o Conspiración en el parque del retiro), poesía (El septiembre de nuestros jardines y Las bolsas de la basura) y novelas tan inolvidables como: La historia de San Kildán (Premio Miguel Delibes 1986), La Sierra del Alba (1989), El día en que lloró Walt Whitman (1994), Una casa en la orilla de un río (1998), Los hijos de Jonás (2001) y La señora Lubomirska regresa a Polonia (2003).

La Editorial Candaya publicó tras su muerte la novela Mientras cenan con nosotros los amigos, prologada por Julio Llamazares.

Web de Avelino Hernández

Un enlace más, éste es al blog Vellértigo



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2 comentarios:

Vellértigo dijo...

Hace once años que editamos con cariño esta publicación... y aún después de once años sigo encontrando sorpresas como este blog. Felicidades. Me alegra saber que los poemas de Avelino te gustaron; es un libro muy especial, espero que en breve puedas disfrutarlo.

Salut y vida

pd: Te dejo la página web de la editorial CasaAbierta que hace un año editó otro poemario de Avelino que si no conoces te puede interesar seguro. www.casabierta-ed.org

machetico dijo...

Poéticas peleas culturales en:

http://tromponmetabiotico.blogspot.com/

Bienvenidos.