/ El establo de Pegaso: Métrica y rima del verso libre y blanco

miércoles, 28 de mayo de 2008

Métrica y rima del verso libre y blanco



Atada al cielo de Virginia Patrone


Mido y rimo los versos de una forma extraña,
entierro la asonancia
Nunca sé
si mi mano debe abrirse generosa
o debe cerrarse avara.
Nunca sé.
Dentro tengo un violín gimiendo
que arrastra entre las cuerdas rayas de tigre en celo.
Tengo un saxo que alarga al infinito lo que quiero decir y nunca escribo.
Tengo un tambor
que llama con urgencia a las palabras,
quiere despertarlas y
empujarlas al trance.
A veces tengo un arpa, un bandoneón,
otras una flauta, un sistro o una chirimía.
Nunca sé,
pero siempre mido y rimo los versos de una forma extraña.
Acompaso la métrica al ronroneo de los gatos,
a las sirenas inoportunas que saltan en mitad de la noche,
al silencio, al goteo del grifo, al latido de la sangre que golpea una herida.
Métrica y rima del verso libre y blanco,
blanca y virgen como una diosa antigua,
va a la guerra, al amor, al duelo
y a nadie pertenece,
negra y virgen como una diosa antigua,
va al abismo, a las cumbres, al umbral
y a nadie pertenece,
roja y virgen como una diosa antigua
es fértil y es estéril,
hiere o lame las heridas,
es ciega y visionaria,
alumbra o aborta las palabras,
va al hospicio, al asilo, al manicomio
y nadie pertenece.
Ritmo lento o agitación urgente,
versos que se desgajan blancos de los inmensos hielos de la Antártida,
versos que se extienden negros como manchas de petróleo en los mares,
versos rojos que vomitan azufre,
versos de nueve meses, gestados con los ciclos de los hombres,
versos efímeros, titulares de un día,
versos siderales que veo estallar en este instante,
escritos hace un millón de años.
Hoy mi mano se abre generosa
consagro y bendigo las palabras
midiendo los versos al ritmo en que se forman las vetas de madera,
rimando las vocales de la rosa sacrílega y maldita,
escribiendo sin más...
Mido y rimo los versos de una forma extraña,
blancos como la lana del cordero,
negros como una pantera tallada en azabache.
rojos como el carmín de las prostitutas que pasan los cincuenta.
La rima es un arco-iris virgen que a nadie pertenece,
asonante con el caparazón de las tortugas,
consonante con la esfinge de Gizeh.
La métrica del alma es esquiva y cruel
y se confunde con los toros zainos en la noche,
si la puedes ver
caes de bruces con la gracia de los bardos,
oyes el crótalo de la serpiente.
Si no la puedes ver
el opio y la absenta dictan alejandrinos de facturas extrañas.

Mido versos, rimo versos con un corazón que no me pertenece,
versos libres que han dormido conmigo
pero que no me pertenecen,
versos blancos y vírgenes con los que copulé una vez
pero que no me pertenecen.
Para ya, espíritu de libre métrica,
ya sé que no me perteneces,
dame el ritmo y la medida que quieras,
yo siempre mediré y rimaré los versos de una forma extraña.

Elena Soto del libro Métricas del alma. Editorial Torremozas

2 comentarios:

ROSA dijo...

Qué hermoso poéma ! Siempre mides los versos de una forma "extraña"...enredando con las palabras ...Libre.
Me acuerdo de Garcia Calvo,por aquello de "Libre te quiero.."
También tienen música tus versos,Elena,además de los buenos vídeos que regalas en tu blog.Gracias.

Elena Soto dijo...

Es que son muy malos tiempos para la lírica y se acaba perdiendo el norte, y midiendo de una manera rara, rara rara...
¡Que te voy a contar!