/ El establo de Pegaso: El rito de las nueve olas

sábado, 20 de diciembre de 2008

El rito de las nueve olas

El baño de las nueve olas de la playa de la Lanzada, en la ría de Pontevedra, es un antiguo ritual relacionado con la fertilidad. Parece ser que la tradición manda que la noche del último sábado de agosto, víspera de Nuestra Señora da Lanzada o da Area, la mujer que desee quedar preñada debe tumbarse en la cuna santa, una roca erosionada por el mar en forma de lecho, dejar flores y un mechón de cabello como ofrenda y caminar hacia el mar, esperarando que nueve olas rompan en su vientre. Pero, en las tradiciones siempre existen variantes. ¿Por qué no cambiar flores y mechones de pelo por palabras; y por qué no hacerlo en el solsticio de invierno?



Primera ola

Chuva marítima

cultivo rosas brancas
em varandas a ocidente
daqui avista-se o mar
e o mar é grande
chove.
atravesso um caminho branco
chove.
o mar entrou pelo meu coração
chove.

Poema del libro O mar atinge-nos de Maria Azenha

Segunda ola

Poseidona

Me olvidaron en el agua. Habitan conmigo rémoras de vida fácil. Después de mucho tiempo, aprendí a desplazarme y a dar golpes con mi cola, que es elegante y sensual. Varios se han ahogado porque se amarran a mi lomo, emulando al Capitán Ahab, que dijo O Captain! my Captain! our fearful trip is done.
Soy indomable, mas no fierecilla: una mujer que nada hará cuando le claven el tridente al medio de sus ojos.

Lilian Elphick de su Ojo Travieso

Tercera ola

Finisterrae

Els antics creien
que el món finia on s´acaba el mar
i en l´horitzó temien
la ratlla de la mort.
Un mal que ve dels segles no el deturen els segles,
ans es fa gran i rosega l´entranya
dels vius
i colga els morts.
Quina mà ens té, quin conjur ens destria
quan, encerclats per gels
indestructibles,
imaginam el salt de l´aigua negra,
el bategar d´ingràvids animals
al centre de la terra
i el pes de les feixugues, alteroses columnes
del finisterre?

Margalida Pons de Les aus

Cuarta ola

Un mapa mudo
indescifrable
para la travesía.

No hay derrotero en la carta
de marear
ni libro que contenga las derrotas.

Eloísa Otero de ‘Tinta china’ / ‘Tinta preta’


Quinta ola

Sent la mar dins el corn
I els crits dels nàufrags

I més mar
I més nàufrags

Tonina Canyelles D’estructura circular


Sexta ola

Dezanove

tes que saber, meu neno,
do porto oculto da cidade,
construído entre as néboas de abril ares
para o negocio secreto do té.
e que alí amarra o desexo
nas noites de borraxeira.
e que hai unha taberna,
un pequeno lugar que nos coñece como atlántico,
onde as tripulacións dos cargueiros fantasmas
abrigan o seu corazón de licores.
e relatan historias fantásticas
das terras das amendoeiras
sábeo, pois e entre eles,
haberá quen recorde preciosos versos,
cartas que nunca enviaron os amantes,
escritas en linguas de distancia.

Maria Lado de su poemario Berlín

Séptima ola

Naufragio de la niña de tu ojo derecho

La niña de tu ojo derecho ha perdido la infancia,
y todas las imágenes que ha visto se sumergen en llanuras abisales,
el océano reclama a la niña de tu ojo derecho,
y la hunde en su seno,
diligente le quita las sandalias,
quiere el agua que las huellas dejadas en la arena sean leves,
que se borre de la tierra cualquier reflejo que hable de su paso.
Por eso la marea arrebata a la costa los restos de su sombra,
y entrega al horizonte los colores.
Mezcla el océano olvido con arena,
y escupe en la niña de tu ojo derecho con la saliva sagrada de los náufragos.
Un blanco duelo de espuma la llama por su nombre de sombra,
por un instante le hierve la memoria,
tu niña se pierde entre jirones,
el abismo le arrebata la infancia y las sandalias.

Elena Soto de Métricas del alma

Octava ola

Del espacio hacia acá, como dos tiempos

La noche,
dislocada como ala de cetáceo herido.
Amortajada siempre que la pupila niegue su orfandad.
Mar ampuloso y de grotesco seno;
cuando la claridad se haga en mi
no necesitaré de vuestra amada boca,
no necesitaré del meloso soliloquio de tu vértigo.

Me tienes, como un pez a su escama,
miserablemente uncida a ti,
llevándote como un niño canibal al pecho de su madre.
Y no he de desperdiciar hora, para maldecir
tus pariciones de planetas fosforescentes
que vomitas a mi lado sin ninguna delicadeza. ... ...

Olvidada como árbol de desierto,
donde trasplanta el viajero su éxtasis sin experiencia,
feliz de abandonar el barco,
deseando encontrar en la tierra
la veta misteriosa de la felicidad.
iNavegante audaz,
disociador del mar y de la tierra,
venero obscuro será tu camino hacia el infinito!

Quién, si no el olvido,
quién sino la medida de una juventud soslayada
viene en mi ayuda ahora.
Ahora que he aprendido a pronunciar palabras
contra Dios y sus signos
y me arrodillo de hipocresia ante 1os conocidos.
Cuando en ángulo recto junto a una puerta
espero la palabra de bienvenida.
Y sólo escucho dentro, ruido de vasos
llenos de un vino generoso que jamás probaré.. .

Hay continentes simples, de un solo pais
con ciudades elementales y casas de un piso
donde podria abandonarme,
y a tientas buscar el ocio y sus virtudes.
Pero el recuerdo tan sólo de tan buscado paraje,
me pinta en la cara un gesto de asco.
-Como si penetrara a la habitaci6n del amor
y me encontrara con tres cadáveres
ante una cena incondusa de ostras descompuestas-.

Stella Díaz Varín de su poemario Tiempo medida imaginaria. Editorial Atacama, 1959.

Novena Ola

Exodus



Olas y cadenas golpean mis entrañas.
Olas y cadenas van marcando heridas invisibles.
Mira en mis ojos y verás el éxodo,
estas rayas violáceas que parecen cicatrices,
son marcas de cadenas en mi alma.
Con ellas nacerán los hijos del destierro, y mis hijos.

Olas y cadenas arrastran desde Angola
un goteo interminable de carne
la arena que aún se aferra a las uñas,
desaparecerá,
cuando caiga en esta tierra hostil el fruto de su vientre.

Y yo pariré con el dolor de todos los esclavos arrancados de Africa
pariré con el dolor de todas las mujeres arrancadas de Africa
y mi propio dolor.
Sus entrañas van a ser mis entrañas.

Olas y cadenas se adentran en mi alma y me azotan.
Azotan a esa mujer blanca y esclava que mira a la mar
mientras azotan a esa otra mujer negra y esclava que mira a la otra tierra.

Olas y cadenas azotan nuestros hijos no nacidos
y su llanto va quedando varado en la arena de Luanda a Haití.


Exodus es uno de los 13 temas que componen el disco Makama Nye de Dunia Hédreville.

4 comentarios:

Virginia · Hilario dijo...

ojalá nueve veces como nueve meses

mariah dijo...

uma postagem solsticiando o inverno
com as nove ondas ,com as nove luas, com as nove oferendas ao universo.


(...)
Un blanco duelo de espuma la llama por su nombre de sombra,(...)



9 Abraços,

maria azenha

Mïr dijo...

Imensamente belo.

Anónimo dijo...

Además de las flores y el mechón de pelo ya habrá algo más para que funcione el ritual ¿no?
Un esceptico