/ El establo de Pegaso: Potlatch de Arturo Carrera

domingo, 30 de mayo de 2010

Potlatch de Arturo Carrera




RÍO DE LA PLATA

“En Tres Barquitos Pintados,
vienen aún a los tumbos
—dice—. La Argentina,
vuelve en la superficie ondulante
de un género impreciso: ¡el plata!

el plata no es un eco:
El dinero no es un eco.

el río desde mí
y esas palabras que de vos también se llevan
la mirada y los ojos ambiciosos
el río.

Los chicos que a su orilla se besan
parecen decir: “...quiero sostenerme
en tu sueño, padre frágil;
quiero sostenerme en
la desmesura de tu risa detenida... pero
viajera.”

Nuestro metal fiduciario no es el eco del destino,
ni de la plata que en tus entrañas imaginaron
los usureros que a tu orilla venían...

Ahora está lleno de cuerpos de hermosos jóvenes
que pagaron con su vida inocente el precio
de otro macabro potlatch.

Oh, único Eco: ¿Me oís? Te estoy llamando.
Ya no hay plata ni sueñera ni barro: es
sangre que en su coagulación eterna imita
el prestigio de otro río: el Nilo, el limo
donde viven como ideas, cuerpos intactos
en animación suspendida...

Y vivirán para mí, para mis hijos,
para mis deseadas descendencias como
figuras intocables del contrasentido en que fluímos,

¿es aún el equilibrio o la paz
nuestra Antigua Moneda?

Aunque esta moneda es un lugar de memoria,
una Argentina, un Plata, un Amor,
una Presencia que todavía encalla. La de ellos,
tan inolvidables como la monedita inolvidable.

¿Acaso no dijo Borges: “...pensé en una moneda
de 20 centavos que,
a diferencia de sus millares de hermanas,
fuera inolvidable,

que un hombre no pudiera olvidarla,
hasta el punto de no poder pensar
en otra cosa”?

... la mención del dolor argentino es ahora esta plata,
esta monedita que brilla en el fondo en cada puño,
en cada boca parece
la augusta cárcel
del amor intangible y difícil...

El límite del horror y su repetición en su vestigio,
más que los ruidos en el bolsillo,
su desfondado vacío,

y sólo en la memoria otra vez cada vez,
aquellos 20 centavos únicos,
de cara brillante y pegada a la vida,
a la salvación.

Tomado del poemario Potlatch de Arturo Carrera. Interzona Editora.

Potlatch es el nombre que se da a una ceremonia practicada por numerosos pueblos indios de América del Norte. Son celebraciones de intercambio, tanto de bienes materiales como inmateriales. La riqueza se regala, se tira al mar o se quema, en definitiva se consume para que se transforme en otra cosa.

1 comentario:

adriano dijo...

doloroso poema el de arturo y significativo.