/ El establo de Pegaso: Poemas japoneses a la muerte

miércoles, 12 de mayo de 2010

Poemas japoneses a la muerte

Escritos por monjes zen y poetas de haiku en el umbral de la muerte






Los crisantemos eran amarillos
o eran blancos
hasta la helada.




Quien viene sólo sabe que viene.
Quien se va sólo conoce su final.
Para salvarse del abismo
¿Por qué sujetarse al precipicio?
Las nubes bajas
Nunca saben adónde las llevará la brisa.

Sengai Gibon

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Las sombras de un prolongado sol
se desdibujan en el crepúsculo.
Caen los pétalos del cerezo.

Soko

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Cielo claro.
Por el camino por el que vine
vuelvo.

Gitoku

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La noche en que comprendí
que éste es un mundo de rocío,
me desperté del sueño.

Retsuzan

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Si alguien preguntara
adonde ha ido Sokan,
decid tan solo:
"Tenia cosas que hacer
en el otro mundo".

Sokan

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Hoy, pues, es el día
en que el muñeco de nieve que se derrite
es un hombre.

Fusen

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Venas de agua
sombrean los arrozales con distintos
matices de verde.

Seiju

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Vine al mundo con las manos vacías,
descalzo lo dejo.
Venir, partir:
Dos sencillos sucesos
que se entrelazaron.

Kozan Ichikyo

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Se enciende
tan tenuemente como se apaga:
una luciérnaga.

Chine



Japanese Death Poems: Written by Zen Monks and Haiku Poets on the Verge of Death by Yoel Hoffmann. Traducción de Eduardo Moga.

Yoel Hoffman (autor de la antología, prólogo y comentarios) ha dividido este libro en tres partes: En la primera analiza las diferentes maneras de afrontar la muerte en la cultura japonesa a lo largo de los siglos a través de la tradición del poema a la muerte. En principio, estos poemas adoptaron una forma denominada tanka y estaban escritos sobre todo por monjes budistas, samuráis y estudiosos de la literatura china. A partir del siglo XVI la costumbre se fue popularizando, y muchas personas comenzaron a componer en forma de haiku sus poemas mortuorios.
En las otras dos partes de esta obra se recogen poemas escritos por monjes budistas zen y por poetas de haiku -muchos de ellos con notas explicativas de Hoffman sobre el significado de determinadas imágenes o las circunstancias o que rodearon a la muerte del autor-. La antología recorre un periodo de casi 700 años (1256-1935).

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