/ El establo de Pegaso: Mahmud Darwix y otros poetas palestinos en Ágora

lunes, 27 de abril de 2009

Mahmud Darwix y otros poetas palestinos en Ágora

Joan Manresa recitará poemas de Abu-Salma, Fadwa Tucan, Samih Al-Qasim, Tawq Zayyad y Mahmud Darwix, el 29de abril,a las 20:30 en la librería Ágora.



LECHE DE INANA

Tuyos son los gemelos: por ti la prosa y el verso se unen, mientras
vuelas de un tiempo a otro, plena y a salvo
sobre el palanquín de los astros de tus víctimas —tus guardianes buenos,
que cargan con tus siete cielos cáfila a cáfila.
Los que apacientan tus caballos entre las palmeras de tus manos y tus dos ríos, se acercan
al agua: «La primera entre las diosas es la que más
nos colma». Un creador enamorado contempla su obra, por ella
enloquece, a ella añora: ¿Igualaré lo que hice antes?
Los escribas de tu relámpago se consumen con la tinta del cielo, y sus nietos
despliegan las golondrinas sobre el desfile de la sumeria...
ascienda, la sumeria, o descienda.

Por ti, que estás tendida en la sala
con la camisa de flores y el pantalón
gris, por ti sin metáfora alguna, despierto
mi lado indómito y me digo: Se alzará
de mi tiniebla una luna...

Deja que el agua caiga desde el horizonte sumerio
sobre nosotros, como en las leyendas. Cuando
mi corazón esté intacto como este cristal que nos cubre,
llénalo con tus nubes para que vuelva a los suyos
cargado de nubes y sueños como la oración del pobre. Y cuando esté
herido no lo cornees con la testuz de la gacela,
pues ya no quedan junto al Éufrates flores silvestres
para que mi sangre se encarne en amapola después de las guerras.
Tampoco queda en mi templo un ánfora de vino para las diosas
de la Sumeria eterna, de la Sumeria efímera.

Por ti, grácil en la sala,
manos de seda,
el talle voluptuoso,
por ti sin símbolo alguno,
despierto mi lado indómito y digo:
Apartaré a esta gacela de su rebaño
y me cornearé yo mismo... con ella.

No quiero hacer de un canto tu cama;
que al toro, el toro alado
del Iraq, le lustre los cuernos el destino y el templo hendido
en la alborada argéntea. Que la muerte le ponga su fanfarria metálica
al coro de los antiguos cantores
del sol de Nabucodonosor.* Y yo, que provengo
de un tiempo que no es éste, he de tener
un caballo condigno de este cortejo nupcial. Si
ha de haber una luna, que sea alta... alta
y fabricada en Bagdad, ni árabe ni persa,
que no la vindiquen las diosas que nos rodean. Que se halle
libre de recuerdos y del vino de los reyes antiguos,
para que consumemos estas nupcias sagradas, que las consumemos, oh hija
de la luna eterna, aquí, en el lugar
que hospedaron tus manos, en el confín de la tierra, el balcón del paraíso extinguido...

A ti, que lees
el periódico en la sala,
que estás griposa,
a ti te digo: Tómate una tisana
y dos aspirinas,
que se apacigüe en ti la leche de Inana
y conozcamos qué tiempo es éste
en la vieja Mesopotamia.

Mahmud Darwix, de Poesía escogida (1966-2005), versión de Luz Gómez García, Valencia, Pre-Textos.

Abu-Salma

T'ESTIMARÉ MÉS [Fragment]

Tots els homes tenen una casa,
un llaüt i uns somnis.
Però jo, amb la història del meu país a l'esquena,
ensopego, segueixo ple de pols, escambuixat,
per tots els camins.

Cada vegada que el teu nom aletejà damunt jo,
fou el poema més poema.
Les meves paraules sembren d'anhels tots els campaments,
són torxes per a tots els exilis i deserts.

Palestina!
No hi ha res més estimat, més dolç i més pur!
Cada cop que vaig lluitar per tu, et vaig estimar més!

Abu-Salma, traducción de Joan Manresa. Tomada de la web magpoesia

Poesía con tanques bajo la ventana

JUAN MIGUEL MUÑOZ - Ramala - 11/03/2008

Agazapado en la frontera que delimita el hastío, el horror y la esperanza, el autor palestino de Estado de sitio y figura de las letras árabes habla de poesía, guerra y memoria con motivo de la publicación en España de su Poesía escogida.

En tiempos difíciles para la poesía, Mahmud Darwix, hombre al que le cuesta sonreír, resiste. El poeta por excelencia desde Marruecos hasta Irak, nacido en 1941 en el pueblo palestino de Birwa, muy cerca de Acre, borrado del mapa por las milicias judías siete años después, vive a caballo entre Ramala (Cisjordania) y Ammán, recita en estadios de Beirut o viaja a El Cairo.
Para regresar a su tierra necesita permiso del Gobierno hebreo. Rara vez se lo concede. "A veces voy a ver la tierra de mi memoria. El lugar de mi lengua está allí", comenta Darwix, que recibe a EL PAÍS en Ramala con motivo de la nueva edición española de su Poesía escogida (Pre-Textos), en traducción de Luz Gómez García.

Embargado por un acendrado pesimismo, le disgusta la evolución de los países musulmanes, cada día más anclados en la religión; detesta las políticas de Estados Unidos e Israel en la región, y no atisba solución al eterno conflicto. Sólo resta un resquicio al que aferrarse. Su sueño: "Mejorar mi poesía. Escribir poesía pura".

En su bello y pulcro a la par que modesto despacho del centro cultural Shakakini, Darwix explica que su poesía no es fácil. "Se necesita conocer la mitología de Oriente Medio. No me gusta escribir poemas unívocos, deben tener muchas interpretaciones". Y en permanente evolución, aborda ahora la causa palestina, de la que fue gran abanderado, de otro modo. "Creo que no hay una ruptura entre el pasado y el presente, que se pueden hallar las mismas semillas a lo largo de mi obra. Pero ahora me esfuerzo más en la estética, no sólo en reflejar la realidad. Intento humanizar nuestra causa. Los palestinos son seres humanos que ríen, viven, e incluso tienen una muerte normal. No sólo los matan".

Cuando se le sugiere que hay gente a la que no agrada su obra, responde: "Sí, pero también hay quien prefiere la poesía que escribo ahora. Me ruboriza decirlo, pero soy el poeta más famoso en el mundo árabe, tengo nuevos lectores, muchos son muy jóvenes, y compran mis libros. Todavía pertenezco al futuro, que está en las nuevas generaciones".

Tampoco las tendencias actuales, según él, abonan el campo para la creación poética. "Las nuevas tecnologías y los medios de comunicación han orillado a la poesía. Ya no ocupa el lugar que ocupaba antes en el mundo. No es una crisis exclusiva del ámbito árabe, sucede en todo el planeta. Ya no hay lectores de Lorca o Alberti".

No va a renunciar, por mucho que se impongan las tendencias modernas o por muchas críticas que pueda recibir de sus compatriotas. Es su sueño. "Para escribir poesía pura hay que liberarse de la presión de la Historia, aunque sé que no es posible. Quiero que mi poesía se acerque a la música, algo que todos pueden entender. Y que mi país sea libre. Entonces podré decir cosas buenas de Israel. Entonces podré elegir el exilio, si quiero. Deseo que mi país tenga una vida normal. No quiero ni héroes ni víctimas".

La poesía, como los territorios palestinos, sufre un asedio. El centro cultural que dirige el poeta fue tomado al asalto en 2002: "Los soldados israelíes destrozaron parte de los archivos. No lo perdí todo. Sólo fue una revancha porque había recibido a una delegación de escritores, entre ellos José Saramago, Wole Soyinka y Juan Goytisolo", explica. En esa época creó su obra Estado de sitio. "La escribí con los tanques debajo de mi casa. Fue una gran terapia para el alma. La poesía te hace sentirte libre, te conduce a otro sitio. Tal vez es una ilusión, pero es esencial", señala Darwix.

Desde su infancia conoció experiencias traumáticas: el despojo, la cárcel, el destierro. La familia fue expulsada de Galilea en 1948. Él regresó de forma clandestina al año. El activismo político en la izquierda le llevó a prisión. A comienzos de los setenta comenzó su peregrinaje. Marchó a Moscú. Más tarde a El Cairo. Después a Líbano. Y de nuevo, en 1982, ya bajo asedio israelí, a Beirut. "El exilio es parte de mí. Cuando vivo en el exilio llevo mi tierra conmigo. Cuando vivo en mi tierra, siento el exilio conmigo. La ocupación es el exilio. La ausencia de justicia es el exilio. Permanecer horas en un control militar es el exilio. Saber que el futuro no será mejor que el presente es el exilio. El porvenir es siempre peor para nosotros. Eso es el exilio".

Publicado en el Diario El País

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