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miércoles, 12 de noviembre de 2008
Alabama Song
Versión de Alabama Song de The Doors (Bertolt Brecht-Kurt Weill)
Bien, enséñame el camino el camino
A la próxima wiskeria
Oh, no preguntes por qué
Oh, no preguntes por qué
Enséñame el camino
A la próxima wiskeria
Oh, no preguntes por qué
Oh, no preguntes por qué
Por si no encontramos
La próxima wiskeria
Te lo digo: debemos morir
Te lo digo: debemos morir
Te lo digo, te lo digo
Te lo digo: debemos morir
Oh, luna de Alabama
Ahora hemos de decir adiós
Hemos perdido nuestra buena y vieja mama
Y debemos tener wiski, oh, sabes por qué
Bueno, enséñame el camino
A la próxima muchacha
Oh, no preguntes por qué
Oh, no preguntes por qué
Enséñame el camino
A la próxima muchacha
Oh, no preguntes por qué
Oh, no preguntes por qué
Por si no encontramos
La próxima muchacha
Te lo digo: debemos morir
Te lo digo: debemos morir
Te lo digo, lo digo
Te lo digo: debemos morir
Oh, luna de Alabama
Ahora hemos de decir adiós
Hemos perdido nuestra buena y vieja mama
Y debemos tener wiski, oh, sabes por qué.
Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny (Aufstieg und Fall der Stadt Mahagonny) ópera en tres actos con música de Kurt Weill y libreto en alemán de Bertolt Brecht. Se estrenó en Leipzig, en el año 1930. La ópera está ambientada en Mahagonny, una ciudad ficticia de los EE. UU.
Etiquetas:
Bertolt Brecht,
Kurt Weill,
The Doors
jueves, 24 de julio de 2008
Canción de la rueda hidráulica y otros poemas
Canción de la rueda hidráulica
1
Los poemas épicos nos dan noticia
de los grandes de este mundo:
suben como astros,
como astros caen.
Resulta consolador y conviene saberlo.
Pero para nosotros, los que tenemos que alimentarlos,
siempre ha sido, ay, más o menos igual.
Suben y bajan, pero ¿ a costa de quién?
Sigue la rueda girando.
Lo que hoy está arriba no seguirá siempre arriba.
Más para el agua de abajo, ay, esto sólo significa
que hay que seguir empujando la rueda.
2
Tuvimos muchos señores,
tuvimos hienas y tigres,
tuvimos águilas y cerdos.
Y a todos los alimentamos.
Mejores o peores, era lo mismo:
la bota que nos pisa es siempre una bota.
Ya comprendéis lo que quiero decir:
No cambiar de señores, sino no tener ninguno.
Sigue la rueda girando.
Lo que hoy está arriba no seguirá siempre arriba.
Mas para el agua de abajo, ay, esto sólosignifica
que hay que seguir empujando la rueda.
3
Se embisten brutalmente,
pelean por el botín.
Los demás, para ellos, son tipos avariciosos
y a sí mismos se consideran buena gente.
Sin cesar los vemos enfurecerse
Y combatirse entre sí. Tan sólo
cuando ya no queremos seguir alimentándolos
se ponen de pronto todos de acuerdo.
Ya no sigue la rueda girando,
y se acaba la farsa divertida
cuando el agua, por fin, libre su fuerza,
se entrega a trabajar para ella sola.
El cambio de rueda
Estoy sentado al borde de la carretera,
el conductor cambia la rueda.
No me gusta el lugar de donde vengo.
No me gusta el lugar adonde voy.
¿Por qué miro el cambio de rueda
con impaciencia?
Doctrina y opinión de Galileo
Cuando el Todopoderoso lanzó su gran «hágase»,
al sol le dijo que, por orden suya,
portara una lámpara alrededor de la tierra
como una criadita en órbita regular.
Pues era su deseo que cada criatura
girara en torno a quien fuera mejor que ella.
Y empezaron a girar los ligeros en torno a los pesados,
los de detrás en torno a los de
delante, así en la tierra como
en el cielo,
y alrededor del papa giran los cardenales.
Alrededor de los cardenales giran los obispos.
Alrededor de los obispos giran los secretarios.
Alrededor de los secretar
ios giran los regidores.
Alrededor de los regidore
s giran los artesanos.
Alrededor de los artesanos giran los servidores.
Alrededor de los servidores giran los perros, las gallinas y
los mendigos.
(De Vida de Galileo, 1938)
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