/ El establo de Pegaso

martes, 30 de enero de 2018

Retrato de paleontóloga con perro

Mary Anning realizaba a diario, junto a su perro Tray, arriesgadas expediciones por los acantilados de la costa de Dorset buscando fósiles, un trabajo duro y peligroso que casi le cuesta la vida. En 1833, debido a un deslizamiento de tierra, su perro se despeñó y ella estuvo a punto de precipitarse al vacío.

A Mary Anning

Cada día, Mary camina al paraíso de los dragones voladores y los peces lagarto,
viaja millones de años atrás,
hasta un tiempo profundo habitado por extrañas criaturas.
Durante la tormenta, cuando el oleaje agita las páginas rocosas de la Tierra,
llega la hora de los fósiles.
En compañía de Tray, Mary va hacia los acantilados azules,
sabe que con el vendaval los pterosaurios despliegan las alas
y que las sirenas cisne reptan por la arenisca,
de alguna forma, los monstruos siempre acaban en las manos de Mary.
La tempestad deja a la intemperie las vértebras del Jurásico,
desnuda el tiempo geológico y, también, el dolor,
despeñando a Tray en el abismo.
Hubo un tiempo en que la costa estuvo bajo un mar tropical;
a su manera, ‘Duria Antiquior’ fue un Edén
y los despojos todavía duermen en las rocas
esperando los embates de las olas.
Conchas de moluscos primitivos
se desperezan con la marea baja
y brillan, entre los guijarros de la playa,
como espirales de cuerno de carnero.
Mary guarda en su cesta las reliquias,
algunas las venderá por pocos chelines,
con otras reconstruirá delfines lagarto y serpientes pez.
Hay huesos que encadenan alfabetos
y relatan historias sorprendentes,
muy distintas a las que cuentan los libros sagrados.
Mary ignora, o tal vez no,
que sus seres quiméricos resquebrajan paradigmas,
y que algunas creencias ya están en extinción,
como sus criaturas.

Elena Soto


Portrait of paleontologist with dog

Mary Anning performed daily, along with her dog Tray, risky expeditions on the cliffs of the Dorset coast looking for fossils, a hard and dangerous work that almost cost her life. In 1833, due to a landslide, her dog fell down and she was about to rush to the void.





Mary Anning (1799-1847) fue la primera paleontóloga reconocida como tal además de paleontóloga coleccionista y comerciante de fósiles inglesa, conocida en todo el mundo por los numerosos hallazgos de importancia que realizó en los lechos marinos del período Jurásico en Lyme Regis. Su trabajo, contribuyó al cambio radical en la manera de entender la historia de la Tierra.
Anning no era una simple fosilista, leía todo lo que se publicaba sobre paleontología, diseccionaba peces y sepias comparándolos con los fósiles que encontraba y podía decir mucho de un animal a partir de un solo fragmento; había aprendido por su cuenta más de lo que sabían los expertos de la época.

 Pero Anning fue considerada una intrusa en la sociedad científica británica; sufrió una doble discriminación, por ser mujer y por proceder de clase baja. En una sociedad tremendamente clasista, ella no era más que la hija de un carpintero. Si hubiera formado parte de la comunidad científica, probablemente tendríamos mucha más información sobre sus descubrimientos. 
Más allá del descubrimiento de especies, sus pruebas paleontológicas contribuyeron a que se dieran cambios fundamentales a principios del siglo XIX en la manera de entender la vida prehistórica y fueron claves para demostrar la extinción, un elemento indispensable para el posterior desarrollo de la teoría de la evolución.

 

sábado, 30 de diciembre de 2017

Hecatombe de Patti Smith






Hecatombe

Hablaste de una hecatombe espiritual
El sacrificio de cien bueyes
En ofrenda al oráculo
El dios de la verdad
La poesía y la música

Hablaste de una canción
La cruzada de los niños
La muerte y la montaña
En un empalme helicoidal

Ahora nosotros los indignos
Reveladores no solicitados
Ponemos todo patas arriba
Pagamos y nos vamos
Y hablamos de esta
Infiltración
Canonización
Celebración apocalíptica

Escupimos semillas nos lavaos bien las manos
Esparcimos harina de cebada
Ante el altar de tu libro
El mundo que es todos los mundos
Y la lira quebrada de Apolo
Y la sierra curva del sacrificio

Hablamos del círculo de hierro
Una hecatombe sagrada en tu nombre
Aunque no mueran todos a la vez
Metódicamente en intervalos de tres minutos

Un centenar de cohetes al final
En cámara lenta un estallido a la vez
Para que la boca de los espectadores asombrados
Permanezca alerta el tiempo necesario

En cuanto a las cifras de los bueyes 3 X 100
Un ritual de trescientos minutos
Un poema de muerte perpetua
Que supere a los griegos
En el distrito de la musa

Estos bueyes son como pájaros
Transitivos casi sin ensayar
De largas patas grises como elefantes
Con tristes gestos espasmódicos

Cada uno un poema un águila de alas desplegadas
Con una falda multicolor
Subida hasta el rostro
Envuelta entre las alas
De risas inflamadas

Los bueyes son terneros
Que retozan en el polvo
Suspirando por el leñador
Cuya hacha estaba viva

Sus lágrimas se evaporan
Como sudor en la nuca de un jornalero de la frontera sur
Donde no hay fronteras
Donde bardos y asesinos raspan las suelas
Encriptadas de zapatos incriminadores
Y los corazones que se resquebrajan escriben
Sobre su Santa Teresa
Una ciudad en forma de vestido
Con el pecho perforado
Que riega varitas de sangre

Un retablo de su santa ropa sucia
Extremidades blancas
Pies blancos
Que brincan juegos indiscretos

Pellejo pálido
Muslo fajado estremecido sobre el asador
Bajo la lámpara lunar
Un cuerno suena y se propaga
Somos esclavos renacidos
El berrido de los
Bueyes anudados como una exhibición de fieras
Alrededor del cuello de un gigante

Somos su orgullosa cabeza
Que estalla como una burbuja
En una jeringa dorada

Somos los bueyes del sol
Que arrojamos camisas en llamas
En dirección más peligrosa

El abrigo de un poeta
Es la piel con bolsillos de abismo
Cortados en verso yámbico
Su cuchillo es un juguete que hace girar en espiral el universo
que marca el cielo curvo
una trilogía de números que sella un cráneo electrificado
Él ensancha su torso huesudo
Se zambulle en el estanque de la fuerza vital
Y desata para siempre
Un centenar de coronas de laurel

Levántate Roberto
Alza tu ballesta
Levántate por el centro
Baila sobre las aguas
Un baile lento que haga temblar la tierra con tu furia extasiada

Patti Smith
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg

“Hecatombe”: poemario inspirado en “2666”, obra del escritor chileno Roberto Bolaño por su. “Hecatombe” es una colaboración de Patti Smith y el ilustrador colombiano José Antonio Suárez Londoño.



Hecatomb
You spoke of a spiritual hecatomb
The sacrifice of one hundred oxen
Offered to the Oracle
The god of truth
Poetry and music
You spoke of a song
The children’s crusade
Death and the mountain
Helicoidally spliced
Now we the worthless
Unsolicited revelators
Overturn all tables
Cash in our chips
And speak of this
Infiltration
Canonization
Apocalyptic celebration
We spit seed scrub hands
Sprinkle barley meal pray
Before the altar of your tome
The world that is all worlds
And the broken lyre of Apollo
And slaughter’s curving saw
We speak of the iron circle
A holy hecatomb in your name
Though not butchered all at once
Methodically three-minute intervals
A finale of one hundred fireworks
Slowed down shot off one at a time
So the spectators astonished mouth
Remains open for as long as it takes
As for the oxen figure 3 x 100
A rite of three hundred minutes
A poem of perpetual death
Trumping the Greeks
In the precinct of the Muse
These oxen are as birds
Transitive barely rehearsed
Long legged grey as elephants
With sad spasmodic gestures
Each a poem spread eagle
With a multicolored skirt
Hiked over the face
Wrapped in the wings
Of swollen laughter
These oxen are babes
Wallowing in the dust
Pining the woodcutter
Whose axe was alive
Their tears evaporate
Like sweat on the back
Of the neck of a laborer
From the southern border
Where there are no borders
Where bards and assassins
Scrape encrypted soles
Of incriminating shoes
And crumbling hearts
Write of your St. Teresa
A city shaped like a dress
Pierced at the breast
Dripping wands of blood
A retablo of sacred laundry
White limbs white feet
Skipping indiscreet fires
Pale hide swaddled thigh
Quivering upon a spit
Beneath the moon lamp
A spreading horn sounds
We are slaves reborn
The lowing of oxen
Strung as a menagerie
About a giant’s throat
We are his proud head
Bursting like a bubble
In a golden syringe
We are oxen of the sun
Tossing burning shirts
Upon the gravest course
A poet’s coat is skin
With pockets of chasm
Lined in iambic verse
His knife is a toy
Spiraling the universe
Tagging a curving sky
A trilogy of numbers
Sealing a wired skull
He expands his bony torso
Dives the lifeblood pond
Unleashing for all time
A hundred laurel wreaths
And your body conjured
Raise your crosspiece
Rise through the center
Dance upon the water
A slow tempo dance
Quaking the earth
With your ecstatic fury
© Patti Smith 2016

 





jueves, 30 de noviembre de 2017

Mi danza son las Matemáticas

Poema a Emmy Noether, escrito por JoAnne Growney
Cuando tras la muerte de la prestigiosa algebrista Amalie "Emmy" Noether, el New York Times no publicó su obituario, Albert Einstein corrigió la omisión con una carta al editor (destacando los logros de Noether) fue publicada el 5 de mayo de 1935. Además de su elogio como uno de los matemáticos más prestigiosos de todos los tiempos, Einstein dijo de las matemáticas: "La matemática pura es, a su manera, la poesía de las ideas lógicas". En la década de 1960, cuando me adentré en el mundo de las matemáticas, dominado por los hombres, Emmy Noether fue una de mis heroínas. Años después escribí este poema.

Mi danza son las Matemáticas
Abajo, abajo, abajo en la oscuridad de la tumba
Suavemente van, lo bello, lo tierno, lo amable;
Silenciosamente van, los inteligentes, los ingeniosos, los valientes.
Lo sé. Pero no estoy de acuerdo. Y no estoy resignado.
De "Dirge without Music" de Edna St Vincent Millay; Ofrecido por Hermann Weyl en recuerdo de Amalie "Emmy" Noether el 26 de abril de 1935 en Bryn Mawr College.

Te llamaron der Noether, como si las matemáticas
fueran solo para hombres En 1964, casi treinta años
después de tu muerte, te vi destacar
en un cartel de la Exposición Universal, "Hombres en las Matemáticas Modernas".

Sus colegas elogiaron su brillantez, pero después
te llamaron gorda y sencilla, ruda y fuerte.
Algunos mencionaron tu amabilidad y buen humor
aunque ninguno, en su vida, admitió que era usted
la que lideró el camino del álgebra axiomática.
Directa y valiente, sin preocuparse de sí misma,
elegante de la mente, una poeta de ideas lógicas.

En una fiesta cuando tenías ocho años,
alzaste la voz para resolver un difícil acertijo matemático.
Te distingues, sin miedo.

Te seguí y te vi elegir
entre las matemáticas y otro romance.
Solo para mujeres, esta norma exclusiva.

Escuché a los padres decir: "Baila con Emmy--
solo una vez, a primera hora de la noche. Viejo Max
amigo; a tu hija le gusta bailar".

Si el baile de una mujer son las matemáticas,
ella baila sola.

Las madres dijeron: "No se burlen. El corazón de esa extraña
es bondadoso. Ayuda a su madre en la casa
y no puede evitar tener una mente curiosa".

Los maestros dijeron: "Es inteligente pero terca,
polémica y llamativa, una constructora de teoría
no le convencen nuestras ideas".

Los estudiantes dijeron: "Es difícil de seguir, me aburre".
Algunos se mantuvieron firmes y crearon nuevas álgebras
sobre sus exigentes formulaciones.

A pesar del talento de Emmy,
siempre hubo motivos
para no reconocer sus méritos
o no darle un empleo estable.
Es una pacifista, una mujer.
Ella es mujer y judía.
Su pensamiento abstracto
es femenino e incomprensible.

Hoy, los libros de historia destacan que Noether
es el matemático más grande
de su sexo. Dicen que era buena
para ser mujer.

Amalie "Emmy" Noether nació en Alemania (1882) y se educó allí; huyó de los nazis a los EE. UU. en 1933 y murió el 14 de abril de 1935 en Bryn Mawr, Pensilvania. El teorema de Emmy Noether revolucionó la física y es clave para entender la física de partículas elementales y la teoría cuántica de campos.

Este poema de JoAnne Growney, aparece en la entrada 'Poesía de Ideas Lógicas' del blog Intersections -- Poetry with Mathematics

My Dance is Mathematics

Down, down, down into the darkness of the grave
Gently they go, the beautiful, the tender, the kind;
Quietly they go, the intelligent, the witty, the brave.
I know. But I do not approve. And I am not resigned.

From "Dirge without Music" by Edna St Vincent Millay; offered
by Hermann Weyl in a Memorial Address for Amalie "Emmy" Noether
on April 26, 1935 at Bryn Mawr College.

They called you der Noether, as if mathematics
was only for men. In 1964, nearly thirty years
past your death, I saw you in a spotlight
in a World's Fair mural, "Men of Modern Mathematics."

Colleagues praised your brilliance--but after
they had called you fat and plain, rough and loud.
Some mentioned kindness and good humor
though none, in your lifetime, admitted it was you
who led the way in axiomatic algebra.
Direct and courageous, lacking self-concern,
elegant of mind, a poet of logical ideas.

At a party when you were eight years old,
you spoke up to solve a hard math puzzle.
Fearless, you set yourself apart.

I followed you and saw you choose
between mathematics and other romance.
For women only, this exclusive standard.

I heard fathers say, "Dance with Emmy--
just once, early in the evening. Old Max
is my friend; his daughter likes to dance."

If a woman's dance is mathematics,
she dances alone.

Mothers said, "Don't tease. That strange one's heart
is kind. She helps her mother with the house
and cannot help her curious mind."

Teachers said, "She's smart but stubborn,
contentious and loud, a theory builder
not persuaded by our ideas."

Students said, "She's hard to follow, bores me."
A few stood firm and built new algebras
on her exacting formulations.

In spite of Emmy's talents,
always there were reasons
not to give her rank
or permanent employment.
She's a pacifist, a woman.
She's a woman and a Jew.
Her abstract thinking
is female and abstruse.

Today, history books proclaim that Noether
is the greatest mathematician
her sex has produced. They say she was good
for a woman.
This poem is included in the anthology: Strange Attractors: Poems of Love and Mathematics (A K Peters, 2008)

JoAnne-Growney.jpg

JoAnne Growney estudió álgebra abstracta en la Universidad de Oklahoma, pero ha ampliado su punto de vista para abarcar otros campos, como el arte y la literatura.
Mientras fue profesora en la Universidad de Bloomsburg en Pensilvania, -actualmente está retirada de la docencia- integró la poesía en sus clases de matemáticas, y la colección de poemas, que comenzó allí, se ha convertido en el blog Intersecciones - Poesía con Matemáticas.
JoAnne es poeta y participa en proyectos colaborativos con artistas visuales y matemáticos, además de dedicarse a la traducción de poesía rumana.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Ettore abandonó en Nápoles la mitad de su ausencia


En 1938, tras tomar en Nápoles un barco hacia Palermo, el físico Ettore Majorana desapareció misteriosamente en el Tirreno. Dejó escritas dos cartas, una parece la nota de un suicida y la otra podría interpretarse como la despedida de una persona que busca comenzar una nueva vida. La versión oficial fue que se había arrojado al mar durante la travesía, pero su cadáver nunca se encontró. Ettore, literalmente, se esfumó.
Majorana se doctoró bajo la dirección de Enrico Fermi con el trabajo: La teoría cuántica de los núcleos radiactivos, y es conocido sobre todo por sus estudios en física de partículas. En 1937, propuso una ecuación que deduce de la teoría cuántica, la posibilidad de la existencia de una partícula muy especial, que es a la vez su propia antipartícula: el fermión de Majorana, y que estaría justo en la frontera entre la materia y la antimateria.

Ettore abandonó en Nápoles la mitad de su ausencia

El 27 de marzo de 1938
desapareció en el Tirreno Ettore Majorana.
Se arrojó al mar desde un barco
-esa fue al menos la versión oficial-,
pero, quizás, dimensiones extra ocultas bajo el agua
transformaron su cuerpo
en una metáfora de la partícula que amaba
y, como ella, comenzó a existir
en varios órdenes de realidad,
-un Ettore elemental con su propio anti Ettore-
No vivo y no muerto,
tal vez superpuesto en la espuma,
abandonó en Nápoles la mitad de su ausencia
y viajó a Palermo con la otra mitad.
Dejó escrito: “el mar me rechazo sin remedio”.
pero el tiempo leva anclas,
la incertidumbre navega
tras la estela del paquebote Tirrenia
y el espacio, como un pez volador,
duerme bajo el firmamento.
A lo lejos, el parpadeo del faro
se confunde con las escamas del cielo
y, aunque el destello es hermoso,
Ettore sabe que esa luz apenas si puede sostenerlo.
En la costa, el Vesubio da sentido a este instante.


Tanto a Majorana, como a la partícula que describió, ha sido difícil seguirles el rastro. La desaparición de físico nunca se resolvió y desde 1938 han circulado todo tipo de conjeturas, que van desde el suicidio a su huida a Sudamérica, pasando por el retiro en un convento. En los últimos años, ha cobrado fuerza el rumor de que estuvo a mediados de los años 50 en Venezuela bajo el nombre de Bini. Otros testigos, como la viuda del escritor Miguel Angel Asturias dice haberlo conocido en Argentina como amigo de una matemática de nombre Eleonora Cometta-Manzonni, pero el misterio continúa hasta hoy.

"Nessuno mi troverà". Trailer