Ginebra
La primera vez que bebí ginebra
pensé que debía ser tónico para el cabello.
Mi hermano birló la botella
a un tipo cuyo padre tuvo
un almacén que vendía bebidas alcohólicas
en aquella época antigua, honorable
en la que estas cosas eran consideradas
una droga. Tres de nosotros nos pasamos
la botella, cada trago aumentaba
nuestra incredulidad. ¿La gente paga
por esto? La gente debe conseguirla
de la misma forma que teníamos que conseguir
las mujeres que nunca tuvimos cerca.
(En realidad eran las niñas, pero
no importa, lo importante
era su impenetrabilidad).
Leo, el tercer pirado del grupo,
sugirió a mi hermano que tenía que haber
birlado whisky o brandy canadiense ,
pero Eddie defendió su elección
en base a las expresiones
"Casa de la Ginebra" y "Carril de la ginebra",
que indicaban la superioridad
de la ginebra en el mundo de la bebida,
un mundo en el que estábamos entrando sin
saber lo difícil
que podría ser la salida. Tal vez la felicidad
llegaría con la bebida
sólo después de un cierto período
de aprendizaje. Eddie la comparó
a la autoflagelación del hombre santo
para experimentar la plenitud de la fe.
(Estaba muy instruido para ser un chaval
de catorce años educado en la escuela pública)
Así que hicimos hueco y pasó la botella
una segunda y luego una tercera vez ,
en silencio cada uno de nosotros esperaba
alguna transformación . "Uno se acostumbra
a ella ", dijo Leo. " No le sacas
el gusto, pero te acostumbras a él"
Ahora sé que las neuronas
se fueron muriendo sin propósito terrenal,
que tres muchachos se estaban volviendo
cada vez más desespiritualizados
incluso cuando tenían en sí mismos
estos espíritus, pero entonces pensé
que estaba en el último reparto del mundo
con las estrellas de cine, que poco tiempo después
me estaría afeitando porque
el pelo brotaría
por la pradera plana
de mi pecho y se hundiría, incluso
en la ingle, que primero las niñas
y después las mujeres se sentirían atraídas
por mis encantos. Sorprendentemente, más tarde
sucedió algo de esto, pero
primero había que vaciar la botella,
y tres chicos
tenían que vaciarse de todo
lo que habían tomado tan dolorosamente
y por el medio aún más doloroso
de inclinarse por turnos sobre
la taza del inodoro
para cumplir su penitencia. A continuación
liar los cigarrillos, la inutilidad
de los programas garantizados
ejercicio, las mentiras elaboradas
de conquista que nadie se creía,
formas de tortura sexual y
de rechazo inimaginables. A continuación
nuestro cumpleaños decimoquinto,
acné, desodorantes, ladillas, ungüentos,
cortes de pelo masculinos, la solicitud de registro,
las victorias militares y políticas
de Dwight Eisenhower, que nos trajo a
Richard Nixon con la esposa y el perro.
Cualquier maravilla intentamos con la ginebra.
Philip Levine(Detroit, 10 de enero de 1928)
Philip Levine recita su poema "Gin"
Gin
The first time I drank gin
I thought it must be hair tonic.
My brother swiped the bottle
from a guy whose father owned
a drug store that sold booze
in those ancient, honorable days
when we acknowledged the stuff
was a drug. Three of us passed
the bottle around, each tasting
with disbelief. People paid
for this? People had to have
it, the way we had to have
the women we never got near.
(Actually they were girls, but
never mind, the important fact
was their impenetrability. )
Leo, the third foolish partner,
suggested my brother should have
swiped Canadian whiskey or brandy,
but Eddie defended his choice
on the grounds of the expressions
"gin house" and "gin lane," both
of which indicated the preeminence
of gin in the world of drinking,
a world we were entering without
understanding how difficult
exit might be. Maybe the bliss
that came with drinking came
only after a certain period
of apprenticeship. Eddie likened
it to the holy man's self-flagellation
to experience the fullness of faith.
(He was very well read for a kid
of fourteen in the public schools. )
So we dug in and passed the bottle
around a second time and then a third,
in the silence each of us expecting
some transformation. "You get used
to it," Leo said. "You don't
like it but you get used to it."
I know now that brain cells
were dying for no earthly purpose,
that three boys were becoming
increasingly despiritualized
even as they took into themselves
these spirits, but I thought then
I was at last sharing the world
with the movie stars, that before
long I would be shaving because
I needed to, that hair would
sprout across the flat prairie
of my chest and plunge even
to my groin, that first girls
and then women would be drawn
to my qualities. Amazingly, later
some of this took place, but
first the bottle had to be
emptied, and then the three boys
had to empty themselves of all
they had so painfully taken in
and by means even more painful
as they bowed by turns over
the eye of the toilet bowl
to discharge their shame. Ahead
lay cigarettes, the futility
of guaranteed programs of
exercise, the elaborate lies
of conquest no one believed,
forms of sexual torture and
rejection undreamed of. Ahead
lay our fifteenth birthdays,
acne, deodorants, crabs, salves,
butch haircuts, draft registration,
the military and political victories
of Dwight Eisenhower, who brought us
Richard Nixon with wife and dog.
Any wonder we tried gin.
Versión original
Philip Levine
sábado, 22 de marzo de 2014
domingo, 16 de marzo de 2014
Balada de la naranja y la uva de Muriel Rukeyser

Balada de la naranja y la uva
Después de terminar tu trabajo
de acabar tu jornada
de haber leído tu lectura
y escrito lo tuyo -
bajas a la calle hasta el puesto de perritos calientes,
a una manzana de aquí en la otra acera.
Una tarde sofocante en el Este de Harlem, en el siglo XX.
La mayoría de las ventanas están tapiadas,
las ratas huyen de un saco -
saliendo de un garaje de mala muerte
un Cadillac largo y brillante;
junto a la puerta de cristal del centro de drogadictos,
un hombre a quien le gustaría romperte la espalda.
Pero también hay una mujer morena con una niña vestida de rosa.
Salchichas, salchichas chisporrotean en la plancha
en la que se inclina el vendedor de perritos calientes
- en el mostrador no había nada más
que las dos máquinas de siempre,
la de zumo de uva, vacía, y la de naranja, vacía,
y yo frente a él entre los dos aparatos.
Un muchacho negro llega, mira los perritos calientes, y sigue su camino.
Miro al hombre que está de pie y echa
como de costumbre
el líquido de color púrpura brillante donde dice NARANJA
el de color anaranjado donde dice UVA,
el zumo de uva en la máquina de NARANJA
y el zumo de naranja en la de la UVA.
Sólo una palabra grande y clara, inconfundible, en cada máquina.
Le pregunto: ¿Cómo podemos seguir leyendo
y encontrar sentido a lo que leemos? -
¿Cómo pueden escribir y creer lo que escriben,
los jóvenes de la acera de enfrente,
si usted echa uva en NARANJA
y naranja donde dice UVA -?
(¿Cómo vamos a creer lo que leemos y escribimos y oímos, lo que decimos y lo que hacemos?)
Mira a las dos máquinas y sonríe
se encoge de hombros sonríe y sigue echando.
Podría ser violencia y no violencia
podria ser hombre y mujer blanco y negro
podria ser guerra y paz o cualquier
sistema binario, amor y odio, enemigo, amigo.
Sí y no, ser y no ser, lo que hacemos y lo que no hacemos.
En una esquina en el este de Harlem
basura, lectura, una gran sonrisa, violación,
olvido, una calle de crimen,
miseria, esperanza marchita,
un hombre sigue echando uva en NARANJA
y naranja donde dice UVA,
echando naranja en UVA y uva en NARANJA siempre.
Ballad of Orange and Grape
After you finish your work
after you do your day
after you've read your reading
after you've written your say —
you go down the street to the hot dog stand,
one block down and across the way.
On a blistering afternoon in East Harlem in the twentieth century.
Most of the windows are boarded up,
the rats run out of a sack —
sticking out of the crummy garage
one shiny long Cadillac;
at the glass door of the drug-addiction center,
a man who'd like to break your back.
But here's a brown woman with a little girl dressed in rose and pink, too.
Frankfurters, frankfurters sizzle on the steel
where the hot-dog-man leans —
nothing else on the counter
but the usual two machines,
the grape one, empty, and the orange one, empty,
I face him in between.
A black boy comes along, looks at the hot dogs, goes on walking.
I watch the man as he stands and pours
in the familiar shape
bright purple in the one marked ORANGE
orange in the one marked GRAPE,
the grape drink in the machine marked ORANGE
and orange drink in the GRAPE.
Just the one word large and clear, unmistakable, on each machine.
I ask him: How can we go on reading
and make sense out of what we read? —
How can they write and believe what they're writing,
the young ones across the street,
while you go on pouring grape into ORANGE
and orange into the one marked GRAPE —?
(How are we going to believe what we read and what we write and we hear and we say and we do?)
He looks at the two machines and he smiles
and he shrugs and smiles and pours again.
It could be violence and nonviolence
it could be white and black women and men
it could be war and peace or any
binary system, love and hate, enemy, friend.
Yes and no, be and not-be, what we do and what we don't do.
On a corner in East Harlem
garbage, reading, a deep smile, rape,
forgetfulness, a hot street of murder,
misery, withered hope,
a man keeps pouring grape into ORANGE
and orange into the one marked GRAPE,
pouring orange into GRAPE and grape into ORANGE forever.
Muriel Rukeyser (1913–1980)
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Muriel Rukeyser
viernes, 14 de marzo de 2014
El número Pi de Wislawa Szymborska
14 de marzo, dia de la aproximación a Pi
Número irracional que pertenece a los números reales y se representa por 3,14 en su forma más sencilla

El número Pi, poema de Wislawa Szymborska
El admirable número Pi
tres coma uno cuatro uno.
Las cifras que siguen son también preliminares
cinco nueve dos porque jamás acaba.
No puede abarcarlo seis cinco tres cinco la mirada,
ocho nueve ni el cálculo
siete nueve ni la imaginación,
ni siquiera tres dos tres ocho un chiste, es decir, una comparación
cuatro seis con cualquier otra cosa
dos seis cuatro tres de este mundo.
La serpiente más larga de la tierra suma equis metros y se acaba.
Y lo mismo las serpientes míticas aunque tardan más.
El séquito de digitos del número Pi
llega al final de la página y no se detiene,
sigue, recorre la mesa, el aire,
una pared, una hoja, un nido de pájaros, las nubes, hasta llegar
directo al cielo,
perderse en la insondable hinchazón del cielo.
¡Qué breve la cola de un cometa, cual la de un ratón!
¡Qué endeble el rayo de un astro si se curva en la insignificancia
del espacio!
Mientras aqui dos tres quince trescientos diecinueve
mi número de teléfono la talla de tu camisa
el año mil novecientos sesenta y tres sexto piso
el número de habitantes sesenta y cinco céntimos
dos pulgadas de cintura una charada y un mensaje cifrado
que dice vuela mi ruiseñor y canta
y también se ruega guardar silencio,
y se extinguirán cielo y tierra,
pero el número Pi no, jamás,
seguirá su camino con su nada despreciable cinco
con su en absoluto vulgar ocho
con su ni por asomo postrero siete,
empujando, ¡ay!, empujando a durar
a la perezosa eternidad.
Wislawa Szymborska (Prowent, 1923 - Cracovia, 2012)
Número irracional que pertenece a los números reales y se representa por 3,14 en su forma más sencilla

El número Pi, poema de Wislawa Szymborska
El admirable número Pi
tres coma uno cuatro uno.
Las cifras que siguen son también preliminares
cinco nueve dos porque jamás acaba.
No puede abarcarlo seis cinco tres cinco la mirada,
ocho nueve ni el cálculo
siete nueve ni la imaginación,
ni siquiera tres dos tres ocho un chiste, es decir, una comparación
cuatro seis con cualquier otra cosa
dos seis cuatro tres de este mundo.
La serpiente más larga de la tierra suma equis metros y se acaba.
Y lo mismo las serpientes míticas aunque tardan más.
El séquito de digitos del número Pi
llega al final de la página y no se detiene,
sigue, recorre la mesa, el aire,
una pared, una hoja, un nido de pájaros, las nubes, hasta llegar
directo al cielo,
perderse en la insondable hinchazón del cielo.
¡Qué breve la cola de un cometa, cual la de un ratón!
¡Qué endeble el rayo de un astro si se curva en la insignificancia
del espacio!
Mientras aqui dos tres quince trescientos diecinueve
mi número de teléfono la talla de tu camisa
el año mil novecientos sesenta y tres sexto piso
el número de habitantes sesenta y cinco céntimos
dos pulgadas de cintura una charada y un mensaje cifrado
que dice vuela mi ruiseñor y canta
y también se ruega guardar silencio,
y se extinguirán cielo y tierra,
pero el número Pi no, jamás,
seguirá su camino con su nada despreciable cinco
con su en absoluto vulgar ocho
con su ni por asomo postrero siete,
empujando, ¡ay!, empujando a durar
a la perezosa eternidad.
Wislawa Szymborska (Prowent, 1923 - Cracovia, 2012)
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ciencia,
Matemáticas,
Wislawa Szymborska
martes, 4 de febrero de 2014
Corner of the silenced de Juan Carlos Pajares
Aforismos del Pájaro
Grecia, troika, recortes, mordaza, desahuciados, paraísos fiscales y también los otros "Asoman tiritando los estambres de la flor malva del azafrán entre la helada..." y las ¿utopías? “Urge un reparto equitativo de la pobreza” y...

3
Suspendido de un árbol en la Plaza Sintagma cuelga un Sustantivo singular. Oscilante compás, vaivén macabro, metrónomo que mide la síncopa que bailan ufanos los especuladores.
19
Sopló todo el invierno una miseria huracanada que arrancaba de cuajo los corazones. Por debajo de cero las cuentas corrientes. Fue un temporal de componente norte que secuestró a la gente en sus casas, aquellas que aún se mantenían en pie. No había ilusiones con las que encender fuego. Cuando sobrevino el deshielo se licuaron las almas y desaparecieron en silencio por las alcantarillas.
16
El día del fin del mundo se levantó despacio, hizo café, se fumó todo el tabaco y salió a la calle. Si la piedra empezaba a girar al revés, ¿volveríamos también nosotros a ser hombres? Quería ver al sol ponerse por última vez por el Este, los océanos chocar contra las costas, la tierra libre por fin de esta plaga infecta. Volvió a casa, desolado, al anochecer. Lo peor de todo es que no le quedaba tabaco.
11
Asoman tiritando los estambres de la flor malva del azafrán entre la helada. Las yeguas patean buscando brotes tiernos bajo el hielo. La ventisca es un látigo en el rostro. Cuesta creer que alguna vez fue primavera.
52
Seis de los que bajaron ya no subieron. Se quedaron en la entraña oscura y enfangada entibando la tierra para que no se derrumbe bajo nuestros pies, apuntalando nuestros recuerdos para que no olvidemos jamás.
Corner of the silenced (Un año en TAM TAM PRESS)’, de Juan Carlos Pajares, publicado por Eolas.
Todos los Aforismos del Pájaro en TAM TAM PRESS

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Juan Carlos Pajares
sábado, 18 de enero de 2014
Defensa de los lobos contra los corderos

Defensa de los lobos contra los corderos
¿queréis que los buitres devoren nomeolvides?
¿del chacal qué cosa pretendéis,
que se despoje de su piel, y del lobo:
debe arrancarse por sí mismo los colmillos?
¿qué os disgusta tanto
de comisarios y pontífices?
¿qué miráis boquiabiertos
en la mentirosa pantalla del televisor?
¿quién le cose al mariscal
la franja de sangre en los pantalones?
¿quién le trinca el capón al usurero?
¿quién se cuelga orgulloso del ombligo gruñón
esas cruces de lata? ¿quién
coge la propina, la moneda de plata,
el óbolo del silencio?
muchos son los robados, y pocos los ladrones.
pero ¿quién los aplaude? ¿quién
los condecora y distingue? ¿quién
está hambriento de mentiras?
contemplaos al espejo: cobardes
que os asusta la verdad fatigosa
y os repugna aprender
y encomendáis a los lobos la función de pensar.
un anillo en la nariz es vuestra joya predilecta.
para vosotros ningún engaño es lo bastante estúpido,
ningún consuelo demasiado barato,
ningún chantaje demasiado blando.
comparados a vosotros, corderos
que mutuamente enceguecéis
son fraternales las cornejas. - 13 -
Entre los poetas míos… Hans Magnus Enzensberger
entre los lobos reina la hermandad:
siempre van en manadas.
alabados sean los ladrones: vosotros
invitándolos a la violación,
os echáis en las camas podridas
de la obediencia, y mentís
incluso gimoteando, lo que deseáis
es que os devoren. Vosotros
no cambiaréis el mundo.
Magnus Enzensberger. Traducción de Heberto Padilla
Blues de la clase media (Middle class blues)
No hemos sido despedidos del trabajo.
No pasamos hambre.
Nosotros comemos.
Crece la hierba,
el producto social,
las uñas,
el pasado.
Las calles están vacías.
Los cierres son perfectos.
Las sirenas callan.
Todo eso pasará.
Los muertos han hecho su testamento.
La lluvia se ha transformado en llovizna.
La guerra aún no ha sido declarada.
Eso no corre prisa.
Comemos la hierba,
comemos del producto social,
comemos las uñas,
comemos el pasado.
Nada tenemos que ocultar,
nada tenemos que perder,
no tenemos nada que decir.
Lo hemos hecho.
El reloj se ha estropeado.
Las cuentas han sido pagadas
La colada ya está terminada.
El último autobús que pasa
está vacío.
No podemos quejarnos
¿Qué estamos esperando, pues?
Magnus Enzensberger (Versión: Demófilo.)
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Hans Magnus Enzensberger
jueves, 24 de octubre de 2013
Calentamiento global
Calentamiento global

Contra todo pronóstico
los almendros florecieron a finales de diciembre
y la nieve de pétalos cubrió la tierra.
Atravesamos felices el umbral
cambiamos el muérdago por el algarrobo loco
celebrando que las cigüeñas blancas
se hubieran hecho sedentarias
y que los vencejos adelantaran el viaje.
El deshielo del Ártico
fundió las rutas migratorias cotidianas,
ha vuelto impredecible el recorrido de la sangre
y el corazón flota a la deriva
cada grado Fahrenheit
el latido es más frágil.

Contra todo pronóstico
los almendros florecieron a finales de diciembre
y la nieve de pétalos cubrió la tierra.
Atravesamos felices el umbral
cambiamos el muérdago por el algarrobo loco
celebrando que las cigüeñas blancas
se hubieran hecho sedentarias
y que los vencejos adelantaran el viaje.
El deshielo del Ártico
fundió las rutas migratorias cotidianas,
ha vuelto impredecible el recorrido de la sangre
y el corazón flota a la deriva
cada grado Fahrenheit
el latido es más frágil.
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Elena Soto poema
jueves, 1 de agosto de 2013
Que tu espíritu descanse en paz

Dices que los lirios nunca deben mezclarse con las dalias.
Detestas mi manera de colocar las flores.
Tildas mis ramos de adornos fúnebres.
Que tu espíritu descanse en paz.
Yo solo junto pétalos
esperando que se marchite la tristeza.
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Elena Soto poema
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