/ El establo de Pegaso

domingo, 16 de marzo de 2014

Balada de la naranja y la uva de Muriel Rukeyser



Balada de la naranja y la uva

Después de terminar tu trabajo
de acabar tu jornada
de haber leído tu lectura
y escrito lo tuyo -
bajas a la calle hasta el puesto de perritos calientes,
a una manzana de aquí en la otra acera.
Una tarde sofocante en el Este de Harlem, en el siglo XX.

La mayoría de las ventanas están tapiadas,
las ratas huyen de un saco -
saliendo de un garaje de mala muerte
un Cadillac largo y brillante;
junto a la puerta de cristal del centro de drogadictos,
un hombre a quien le gustaría romperte la espalda.
Pero también hay una mujer morena con una niña vestida de rosa.

Salchichas, salchichas chisporrotean en la plancha
en la que se inclina el vendedor de perritos calientes
- en el mostrador no había nada más
que las dos máquinas de siempre,
la de zumo de uva, vacía, y la de naranja, vacía,
y yo frente a él entre los dos aparatos.
Un muchacho negro llega, mira los perritos calientes, y sigue su camino.

Miro al hombre que está de pie y echa
como de costumbre
el líquido de color púrpura brillante donde dice NARANJA
el de color anaranjado donde dice UVA,
el zumo de uva en la máquina de NARANJA
y el zumo de naranja en la de la UVA.
Sólo una palabra grande y clara, inconfundible, en cada máquina.

Le pregunto: ¿Cómo podemos seguir leyendo
y encontrar sentido a lo que leemos? -
¿Cómo pueden escribir y creer lo que escriben,
los jóvenes de la acera de enfrente,
si usted echa uva en NARANJA
y naranja donde dice UVA -?
(¿Cómo vamos a creer lo que leemos y escribimos y oímos, lo que decimos y lo que hacemos?)

Mira a las dos máquinas y sonríe
se encoge de hombros sonríe y sigue echando.
Podría ser violencia y no violencia
podria ser hombre y mujer blanco y negro
podria ser guerra y paz o cualquier
sistema binario, amor y odio, enemigo, amigo.
Sí y no, ser y no ser, lo que hacemos y lo que no hacemos.

En una esquina en el este de Harlem
basura, lectura, una gran sonrisa, violación,
olvido, una calle de crimen,
miseria, esperanza marchita,
un hombre sigue echando uva en NARANJA
y naranja donde dice UVA,
echando naranja en UVA y uva en NARANJA siempre.




Ballad of Orange and Grape


After you finish your work
after you do your day
after you've read your reading
after you've written your say —
you go down the street to the hot dog stand,
one block down and across the way.
On a blistering afternoon in East Harlem in the twentieth century.

Most of the windows are boarded up,
the rats run out of a sack —
sticking out of the crummy garage
one shiny long Cadillac;
at the glass door of the drug-addiction center,
a man who'd like to break your back.
But here's a brown woman with a little girl dressed in rose and pink, too.

Frankfurters, frankfurters sizzle on the steel
where the hot-dog-man leans —
nothing else on the counter
but the usual two machines,
the grape one, empty, and the orange one, empty,
I face him in between.
A black boy comes along, looks at the hot dogs, goes on walking.

I watch the man as he stands and pours
in the familiar shape
bright purple in the one marked ORANGE
orange in the one marked GRAPE,
the grape drink in the machine marked ORANGE
and orange drink in the GRAPE.
Just the one word large and clear, unmistakable, on each machine.

I ask him: How can we go on reading
and make sense out of what we read? —
How can they write and believe what they're writing,
the young ones across the street,
while you go on pouring grape into ORANGE
and orange into the one marked GRAPE —?
(How are we going to believe what we read and what we write and we hear and we say and we do?)

He looks at the two machines and he smiles
and he shrugs and smiles and pours again.
It could be violence and nonviolence
it could be white and black women and men
it could be war and peace or any
binary system, love and hate, enemy, friend.
Yes and no, be and not-be, what we do and what we don't do.

On a corner in East Harlem
garbage, reading, a deep smile, rape,
forgetfulness, a hot street of murder,
misery, withered hope,
a man keeps pouring grape into ORANGE
and orange into the one marked GRAPE,
pouring orange into GRAPE and grape into ORANGE forever.


Muriel Rukeyser (1913–1980)

viernes, 14 de marzo de 2014

El número Pi de Wislawa Szymborska

14 de marzo, dia de la aproximación a Pi

Número irracional que pertenece a los números reales y se representa por 3,14 en su forma más sencilla



El número Pi, poema de Wislawa Szymborska

El admirable número Pi
tres coma uno cuatro uno.
Las cifras que siguen son también preliminares
cinco nueve dos porque jamás acaba.
No puede abarcarlo seis cinco tres cinco la mirada,
ocho nueve ni el cálculo
siete nueve ni la imaginación,
ni siquiera tres dos tres ocho un chiste, es decir, una comparación
cuatro seis con cualquier otra cosa
dos seis cuatro tres de este mundo.
La serpiente más larga de la tierra suma equis metros y se acaba.
Y lo mismo las serpientes míticas aunque tardan más.
El séquito de digitos del número Pi
llega al final de la página y no se detiene,
sigue, recorre la mesa, el aire,
una pared, una hoja, un nido de pájaros, las nubes, hasta llegar
directo al cielo,
perderse en la insondable hinchazón del cielo.
¡Qué breve la cola de un cometa, cual la de un ratón!
¡Qué endeble el rayo de un astro si se curva en la insignificancia
del espacio!
Mientras aqui dos tres quince trescientos diecinueve
mi número de teléfono la talla de tu camisa
el año mil novecientos sesenta y tres sexto piso
el número de habitantes sesenta y cinco céntimos
dos pulgadas de cintura una charada y un mensaje cifrado
que dice vuela mi ruiseñor y canta
y también se ruega guardar silencio,
y se extinguirán cielo y tierra,
pero el número Pi no, jamás,
seguirá su camino con su nada despreciable cinco
con su en absoluto vulgar ocho
con su ni por asomo postrero siete,
empujando, ¡ay!, empujando a durar
a la perezosa eternidad.

Wislawa Szymborska (Prowent, 1923 - Cracovia, 2012)

martes, 4 de febrero de 2014

Corner of the silenced de Juan Carlos Pajares


Aforismos del Pájaro

Grecia, troika, recortes, mordaza, desahuciados, paraísos fiscales y también los otros "Asoman tiritando los estambres de la flor malva del azafrán entre la helada..." y las ¿utopías? “Urge un reparto equitativo de la pobreza” y...



3
Suspendido de un árbol en la Plaza Sintagma cuelga un Sustantivo singular. Oscilante compás, vaivén macabro, metrónomo que mide la síncopa que bailan ufanos los especuladores.

19
Sopló todo el invierno una miseria huracanada que arrancaba de cuajo los corazones. Por debajo de cero las cuentas corrientes. Fue un temporal de componente norte que secuestró a la gente en sus casas, aquellas que aún se mantenían en pie. No había ilusiones con las que encender fuego. Cuando sobrevino el deshielo se licuaron las almas y desaparecieron en silencio por las alcantarillas.

16
El día del fin del mundo se levantó despacio, hizo café, se fumó todo el tabaco y salió a la calle. Si la piedra empezaba a girar al revés, ¿volveríamos también nosotros a ser hombres? Quería ver al sol ponerse por última vez por el Este, los océanos chocar contra las costas, la tierra libre por fin de esta plaga infecta. Volvió a casa, desolado, al anochecer. Lo peor de todo es que no le quedaba tabaco.

11
Asoman tiritando los estambres de la flor malva del azafrán entre la helada. Las yeguas patean buscando brotes tiernos bajo el hielo. La ventisca es un látigo en el rostro. Cuesta creer que alguna vez fue primavera.

52
Seis de los que bajaron ya no subieron. Se quedaron en la entraña oscura y enfangada entibando la tierra para que no se derrumbe bajo nuestros pies, apuntalando nuestros recuerdos para que no olvidemos jamás.

Corner of the silenced (Un año en TAM TAM PRESS)’, de Juan Carlos Pajares, publicado por Eolas.

Todos los Aforismos del Pájaro en TAM TAM PRESS




sábado, 18 de enero de 2014

Defensa de los lobos contra los corderos



Defensa de los lobos contra los corderos


¿queréis que los buitres devoren nomeolvides?
¿del chacal qué cosa pretendéis,
que se despoje de su piel, y del lobo:
debe arrancarse por sí mismo los colmillos?
¿qué os disgusta tanto
de comisarios y pontífices?
¿qué miráis boquiabiertos
en la mentirosa pantalla del televisor?
¿quién le cose al mariscal
la franja de sangre en los pantalones?
¿quién le trinca el capón al usurero?
¿quién se cuelga orgulloso del ombligo gruñón
esas cruces de lata? ¿quién
coge la propina, la moneda de plata,
el óbolo del silencio?

muchos son los robados, y pocos los ladrones.
pero ¿quién los aplaude? ¿quién
los condecora y distingue? ¿quién
está hambriento de mentiras?

contemplaos al espejo: cobardes
que os asusta la verdad fatigosa
y os repugna aprender
y encomendáis a los lobos la función de pensar.
un anillo en la nariz es vuestra joya predilecta.
para vosotros ningún engaño es lo bastante estúpido,
ningún consuelo demasiado barato,
ningún chantaje demasiado blando.
comparados a vosotros, corderos
que mutuamente enceguecéis
son fraternales las cornejas. - 13 -
Entre los poetas míos… Hans Magnus Enzensberger

entre los lobos reina la hermandad:
siempre van en manadas.
alabados sean los ladrones: vosotros
invitándolos a la violación,
os echáis en las camas podridas
de la obediencia, y mentís
incluso gimoteando, lo que deseáis
es que os devoren. Vosotros
no cambiaréis el mundo.

Magnus Enzensberger. Traducción de Heberto Padilla


Blues de la clase media (Middle class blues)

No hemos sido despedidos del trabajo.
No pasamos hambre.
Nosotros comemos.

Crece la hierba,
el producto social,
las uñas,
el pasado.

Las calles están vacías.
Los cierres son perfectos.
Las sirenas callan.
Todo eso pasará.

Los muertos han hecho su testamento.
La lluvia se ha transformado en llovizna.
La guerra aún no ha sido declarada.
Eso no corre prisa.

Comemos la hierba,
comemos del producto social,
comemos las uñas,
comemos el pasado.

Nada tenemos que ocultar,
nada tenemos que perder,
no tenemos nada que decir.
Lo hemos hecho.

El reloj se ha estropeado.
Las cuentas han sido pagadas
La colada ya está terminada.
El último autobús que pasa
está vacío.

No podemos quejarnos
¿Qué estamos esperando, pues?

Magnus Enzensberger (Versión: Demófilo.)

jueves, 24 de octubre de 2013

Calentamiento global

Calentamiento global



Contra todo pronóstico
los almendros florecieron a finales de diciembre
y la nieve de pétalos cubrió la tierra.
Atravesamos felices el umbral
cambiamos el muérdago por el algarrobo loco
celebrando que las cigüeñas blancas
se hubieran hecho sedentarias
y que los vencejos adelantaran el viaje.
El deshielo del Ártico
fundió las rutas migratorias cotidianas,
ha vuelto impredecible el recorrido de la sangre
y el corazón flota a la deriva
cada grado Fahrenheit
el latido es más frágil.

jueves, 1 de agosto de 2013

Que tu espíritu descanse en paz



Dices que los lirios nunca deben mezclarse con las dalias.
Detestas mi manera de colocar las flores.
Tildas mis ramos de adornos fúnebres.
Que tu espíritu descanse en paz.
Yo solo junto pétalos
esperando que se marchite la tristeza.

viernes, 12 de julio de 2013

Los poemas de Eloísa Otero





LOS POEMAS

Como enredando hebras de lana virgen
alrededor de un huso
pero sin tiempo para hilar
la hebra
y que crezca larga con las caricias de los dedos
a falta de rueca
hilar al hilo
de los días, hasta que encayezcan
las yemas del índice, del pulgar,
del anular, qué taquicardia…
y sin tiempo para hilar un poema
para tramar
algo
con todas estas crechas, rizomas,
palabras esquiladas que grafitan por libretas
en hebras en tinta todavía
y aún por devanar
qué devaneo
y con mucha
broza.


LAS AGUJAS


Las agujas no servían para coser.
En tu casa
las agujas eran fuelles
muelles
antídoto y veneno
aguas hipodérmicas, sin ojo pasen
los camellos,
acupuntura
hipnótica.
La aguja era ouija
deletreando el más allá
bailando
perdidita en la nada
como una miga
de pan.


Está templada la casa
y no sé
por qué no vuelves.

Eloísa Otero

VI edición de ‘Poesía a orillas del Órbigo’. Cada viernes de este mes un poeta recitará junto al río. Hoy, al atardecer, Eloísa Otero.