/ El establo de Pegaso

viernes, 12 de julio de 2013

Los poemas de Eloísa Otero





LOS POEMAS

Como enredando hebras de lana virgen
alrededor de un huso
pero sin tiempo para hilar
la hebra
y que crezca larga con las caricias de los dedos
a falta de rueca
hilar al hilo
de los días, hasta que encayezcan
las yemas del índice, del pulgar,
del anular, qué taquicardia…
y sin tiempo para hilar un poema
para tramar
algo
con todas estas crechas, rizomas,
palabras esquiladas que grafitan por libretas
en hebras en tinta todavía
y aún por devanar
qué devaneo
y con mucha
broza.


LAS AGUJAS


Las agujas no servían para coser.
En tu casa
las agujas eran fuelles
muelles
antídoto y veneno
aguas hipodérmicas, sin ojo pasen
los camellos,
acupuntura
hipnótica.
La aguja era ouija
deletreando el más allá
bailando
perdidita en la nada
como una miga
de pan.


Está templada la casa
y no sé
por qué no vuelves.

Eloísa Otero

VI edición de ‘Poesía a orillas del Órbigo’. Cada viernes de este mes un poeta recitará junto al río. Hoy, al atardecer, Eloísa Otero.

domingo, 7 de julio de 2013

4 de julio #Tahrir #IndependenceDay





4 de julio #Tahrir #IndependenceDay

4 de julio,
180 días para que finalice el año,
y nada ha sucedido que merezca la pena mencionarse.
Aunque no pueda verlo,
hoy, las uñas de mis manos crecerán 0,1 milímetros,
aproximadamente,
y en el Cairo, cerca de la plaza Tahrir,
seguidores y detractores de Mursi se enfrentan en violentos combates.
Desde que comenzó la primavera árabe
mi pelo ha crecido unos 25 centímetros,
pero lo he ido despuntando,
como se despunta a las multitudes en las plazas.
En un intento desesperado de regeneración cutánea,
millones de células de mi piel han hecho la maleta desde la renuncia de Mubarak;
fluyen como el Nilo, aunque en su día se creyeron la Gran Esfinge de Guiza.
Entre la euforia y la latencia
los leucocitos salen de los vasos sanguíneos
cortando calles con vehículos acorazados
y en la mezquita de Raba al Adawiya
los Hermanos Musulmanes gritan que darán su sangre.

4 de julio, 180 días para que finalice el año.
En la Red una avalancha de mensajes sobre el #IndependenceDay,
en las barbacoas de USA unos 150 millones de perritos clientes.
Puestos en fila india
unirían dos veces Nueva York con El Cairo.

jueves, 20 de junio de 2013

El hada está aburrida en su jardín



The Fairy is Bored with Her Garden



Otros poemas de Caroline Bird

Virgin

If I was a virgin I could streak across your garden,
drape myself across your armchair like a portrait of a lady
who is unabashed and simple as a cherry in a bowl
and only dreams of ponies and weekends by the seaside,
sipping unchartered water from a baby-blue decanter,
sighing with her slender throat and saving herself.

If I was a virgin I could wear white in winter,
read your dirty magazines with a shy and puzzled look,
like I didn’t know a crotch from a coffee-table, darling
I could scream blue bloody murder
when you caught me in the shower,
snatch a towel around my outraged breast,
my eyes awash with droplet tears.
I wouldn’t hold your hand in public, if I was a virgin,
I would never spill spaghetti on my jeans.
My voice would be as gentle as an angel blowing bubbles,
I would be terrified by frisbees and sports of any kind,
I would always ride my bicycle side-saddle.

If I was a virgin I’d look great in a bikini.
I’d feed you grapes and rye bread
and my hands would smell of soap.
You would hold me in your arms like a precious piece of crockery,
I would sob into your jacket, you would gasp inside your pants.

If I was a virgin, you wouldn’t look at other girls,
you would spring-clean your apartment
before you asked me round for supper,
give me your bed, spend the night on the sofa,
dreaming of the gentle way I breathed inside my bra,
my nightgown would remind you of fragrant summer orchards,
and nobody would know my mouth tastes of peaches
and I thrash in my sleep like a baboon.

Caroline Bird (Inglaterra en 1986)

miércoles, 29 de mayo de 2013

Paul Muldoon

Circo Duffy



Cuando el Circo Duffy plantó su carpa
en el descampado cerca del Moy,
Dios bien podría haberse ido de Irlanda
y treparse a un árbol. Mi padre dijo eso.

No había nada como el ternero de cinco patas,
el Dios de la Creación
era el Dios del Amor.
Mi padre decidió compartir tales Perlas de Conocimiento.
Aunque los elefantes se apiñaran más allá
de nuestros Alpes.
Tampoco importó cuando la Danza de la Lluvia de Wild Bill
no surtió efecto. Algún payaso vació un balde de estrellas

sobre el sector más ostentoso de la multitud.
Había perdido a mi padre en el tropel y me escabullí
por atrás. Entonces oí
por primera vez ese grito prolongado.

Venía de alguna parte detrás del corral.
Un enano sobre zancos. Otro enano.
Pasé furtivamente algunos carromatos. Desde abajo de un furgón
observé a un hombre serruchando a una mujer en dos.


Portadown (County Armagh, Irlanda del Norte), en 1951
Traducción de Jorge Fondebrider, en PROMETEO Revista Latinoamericana de Poesía

Duffy’s Circus



jueves, 25 de abril de 2013

Abril duele


El blog del Establo de Pegaso cumple hoy, 25 de abril de 2013, cinco años. En 1974 estallaba en Portugal a Revolução dos Cravos. "Abril duele", dice la poeta Maria Azenha. Maria, "abril já foi. não chega.
nunca mais". Recuerdo esta fecha con dos poemas tuyos.



"Abril dói"



quando abril chega e nunca mais vem
por traição por silêncio ou por vileza
o mar já não regressa e nada tem
para além de uma praia de incerteza
nada nos resta. nem sequer o vento
neste país cortado pela bruma
sem estrelas nem bússolas de frente
aves que foram caindo uma a uma

feito de palavras adormecidas e confusas
semelhante a um tempo onde ninguém se cruza
vai morrendo lentamente nas ruas
no rumor da tarde reclusa e nua
abril caminha obscuro. não vem mais.
a chuva tropeça na palavra sem projecto
quebrou-se este país antigo e puro
conduzido por homens de má fé e cegos

extinguiram-se os mares e os areais
já ninguém espera
ninguém vem honrar a terra com o rosto dos cereais
cultivam-se a troco de falsas moedas
campos de trigo
vendem-se os rios como quem vende animais

quebrado é o tempo

abril dói.
abril já foi. não chega.
nunca mais




Há fotografias como punhais

há fotografias como punhais. e poemas também.

todos os poemas que escreverei já foram escritos
dou-me apenas ao ofício das trevas
de os revelar em pedaços de argila

neles todos estão impressos a chuva e o vento
e as folhas noviças dos séculos e
meu pai e minha mãe que já partiram
esvoaçando num passado remoto.

e também a rapariga feia e bela desfigurada pela varíola
que nunca fora amada porque não era bela
e que numa noite na taberna de Vladivostoque
se ofereceu derradeiramente a Joseph Kessel

talvez pouca gente saiba deste verso
que nunca terá sido dito deste modo
e foi acontecido durante a guerra sino-japonesa

quase ninguém esteve lá para o ver
mas eu estive. trouxe -o comigo.
é exactamente por esta razão que os meus poemas
já foram todos escritos.


são como chagas alastrando e crescendo em searas de fogo
entre a terra e as estrelas.

sei apesar de tudo porque li Juan Gelman
que cada lágrima é um problema insolúvel.

Maria Azenha

domingo, 10 de marzo de 2013

El orador o La mano de Ramón Gómez de la Serna

Monólogo de Ramón Gómez de la Serna rodado en 1928 por Feliciano Vítores.





El cortometraje de comedia El orador o la mano (1928), sarcástico monólogo rodado en el madrileño parque del Retiro en el que aparece Ramón Gómez de la Serna. Se trata de una divagación sobre las facultades que debe presentar un buen orador y tiene un carácter subrealista. Algunas personas lo han catalogado como uno de los primeros documentos grabados del género de los monologos de humor.
Cortesía de El águila ediciones

domingo, 24 de febrero de 2013

El ladrón de peras



La Bahía de las Libélulas

Acudí buscando toneladas de arena y conchas
para tapar el enorme hueco que me habita
y a veces me circunda.
Busqué unos opérculos para las grietas más
pequeñas
pero no quedaban.
La argamasa marina fraguó
momentáneamente
y
un silbido del Adriano
me cortó la respiración.
En la Bahía de las Libélulas
me espera una bandada
de ellas
y
se aparean
a
la
vista
de
todos
como nosotros ya nunca lo haremos.


El ladrón de peras, poemario de Felipe Zapico Alonso en Editorial Origami