sábado, 9 de febrero de 2013
El Ángel de la Hamburguesa
He aquí que arribo a buen puerto
el ojo de neón me ha empujado con viento favorable a la morada del ángel.
Tras el vidrio
la salvación se ordena en jaculatorias
con nombres de paraísos ya casi perdidos:
Amazonia esmeralda: con todo tipo de vegetales,
Mississippi delta: genuino sabor americano,
Mediterránea clásica, Tropical braseada,
Aurora boreal cinco sabores, Oriental Gran muralla...
La luz oblicua me tienta
con lo que intuyo sonrisa en la cara del ángel,
me roza despacio el corazón.
Alguien tararea “Siempre que te pregunto que cómo cuándo y dónde”.
El ojo de neón atrae el vuelo de las mariposas nocturnas,
se mimetiza angélico con el terciopelo,
se enternece y parpadea suave
acunando el rostro de la chica de rojo,
acariciando el humo
de esta manera tan especial en que acaricia la luz
cuando convierte en vaho lo que toca.
Desde la esquina la mirada del ángel,
oblicua en el crepúsculo
transforma la nitidez cruda de la foto-menú
en visiones tenues con formas difusas
convirtiendo la Mississipi delta en un blues,
la Mediterránea clásica en la añorada Ítaca,
la Aurora Boreal en la tierra prometida de la alquimia.
La túnica del ángel,
del color amarillo-limón de la formica,
se desvanece soberbia entre espirales
mientras la camarera cuelga entre los pliegues
a manera de exvotos, las cuentas de los fieles.
Me pregunto a qué jerarquía pertenece este ángel,
que me hunde en la atmósfera milagrosa de Canaán,
mientras oigo: “su tabaco gracias”.
La noche cae tibia,
humedece el revoloteo de las mariposas nocturnas,
y la más osada se posa en la frente del ángel.
Tras los cristales un perro se acerca sumiso,
alguien, al otro lado, le extiende la palma
y una lengua le dibuja el contorno en el vidrio,
lamiendo las heridas.
De nuevo me pregunto a qué jerarquía pertenece este ángel
¿En qué cielo el olor de hamburguesa se mezcla con la brisa
se alía con la luz inerte del neón
y penetra como la lluvia fina?
“Siempre que te pregunto que cómo cuándo y dónde.
Tú siempre me respondes; quizás, quizás, quizás”.
Quizás en el Octavo Cielo Oblicuo
donde penden las almas a manera de exvotos
pagando en calderilla el precio de la expiación.
El Ángel de la hamburguesa en Poesía recitada
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Elena Soto poema
domingo, 20 de enero de 2013
AGRI DAGI
Para asegurar la descendencia de mi sombra
Con todo lo que sé y lo que ignoro
puedo construir un arca y flotar sobre las aguas.
Me encerraré con todas las bestias de mi alma,
macho y hembra,
para asegurar por siempre a mi sombra que tenga descendencia.
Las mambas negras reptarán sigilosas hasta el monte Ararat
cuando la tierra emerja,
y el halcón peregrino anunciará con su vuelo el final de las lluvias
trayéndome en el pico la paloma,
como un ramo de olivo.
Las bestias híbridas otearan.
La cabra con corazón de cumbre agitará sus aletas traseras de sirena,
los escorpiones alados custodiarán la madera
y la vaca con garras de leopardo sostendrá el menguante lunar.
No habrá tregua para la semilla,
que anhelará poner en tierra firme su camada.
No habrá tregua para la nave
hasta que la montaña abra sus laderas
y me acoja con los seres que soy.
Con todo lo que sé sobre el diluvio
es justo que marque el descenso de las aguas
con todo lo que ignoro.
La medida es la voz clamando hacia la cumbre,
atrás queda el pie, el palmo y la brazada,
todo lo que midió la tierra a ras de hombre.
Las aguas instaurarán a mis bestias
en el sistema métrico sinódico
marcado luna a luna,
al abrigo del arca.
Elena Soto
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Elena Soto poema
viernes, 21 de diciembre de 2012
Juan Carlos Pajares
Descalzos sobre las brasas
REGALO
No hay zapatos de cristal
para tus pies egipcios.
Busqué sin éxito
la horma del final del día
la máquina de fabricar caribes
la que multiplica por dos el año
un geranio que no se riega
el túnel de ir hacia atrás
y vengo a tu fiesta
sin nada que ofrecerte.
TRAFALGAR
Al pie del faro hicimos un refugio con piedras
y nos abrazábamos desnudos y cerrábamos con fuerza los ojos.
Todo giraba y se descomponía,
una plancha de plomo que temblaba,
el aliento caliente de una gran turbina,
no había insectos, no volaban pájaros, las adelfas sacudidas.
Mientras la arena nos cubría
qué indefensos y minúsculos en la dulce perfección de nuestro abrazo.
LLEGÓ EL BESO COMO SE POSA LA HOJA,
imprevisible, revoloteando indecisa
en el camino, hasta que un golpe de viento
la desplaza con desdén hacia cualquier
parte, descubriendo el hueco cálido
donde se guarece la alimaña.
BAILE LENTO DE DÍGITOS
se apaga el mundo
tu voz es entonces un susurro estrenado
tu cuerpo es un espacio por el que orbitando van
ingrávidos mis adentros.
Juan Carlos Pajares, Descalzos sobre las brasas, Colección Ería de poesía de Eje Ediciones.
REGALO
No hay zapatos de cristal
para tus pies egipcios.
Busqué sin éxito
la horma del final del día
la máquina de fabricar caribes
la que multiplica por dos el año
un geranio que no se riega
el túnel de ir hacia atrás
y vengo a tu fiesta
sin nada que ofrecerte.
TRAFALGAR
Al pie del faro hicimos un refugio con piedras
y nos abrazábamos desnudos y cerrábamos con fuerza los ojos.
Todo giraba y se descomponía,
una plancha de plomo que temblaba,
el aliento caliente de una gran turbina,
no había insectos, no volaban pájaros, las adelfas sacudidas.
Mientras la arena nos cubría
qué indefensos y minúsculos en la dulce perfección de nuestro abrazo.
LLEGÓ EL BESO COMO SE POSA LA HOJA,
imprevisible, revoloteando indecisa
en el camino, hasta que un golpe de viento
la desplaza con desdén hacia cualquier
parte, descubriendo el hueco cálido
donde se guarece la alimaña.
BAILE LENTO DE DÍGITOS
se apaga el mundo
tu voz es entonces un susurro estrenado
tu cuerpo es un espacio por el que orbitando van
ingrávidos mis adentros.
Juan Carlos Pajares, Descalzos sobre las brasas, Colección Ería de poesía de Eje Ediciones.
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sábado, 15 de diciembre de 2012
Maleta de nieve para 2013
Letras caen como la nieve
en un mundo de mapas
donde los lugares vuelan como mariposas
ignorando fronteras.
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Elena Soto poema
sábado, 1 de diciembre de 2012
Dos poemas de Luis Miguel Rabanal
La fiebre oscura y el dolor,
La fiebre oscura y el dolor,
las bellas palabras de los otros
dispuestas y solemnes
sobre la colcha ardiendo.
Nada ha sucedido, la enfermera
le da a beber sin más su agua.
Ella es pertinaz y distinta.
Como la memoria.
El sueño que se entrega
después de mucho convocarlo,
el peligro en la casa
que habitó con ellos y sin ellos,
la edad no cierta
del que escucha.
Mortajas. Eolas Ediciones, Colección Seinne, León 2009.
Voz: María García Esperón
Música: L. Einaudi
Cerca de mí, la afonía del cuarto
XVI
Cerca de mí, la afonía del cuarto.
Exclusivamente la voz que dicta los poemas
y más tarde los destruye.
A mi espalda los libros, la media luz de quien observa
a veces sin querer, de quien me quiere.
Solos yo y esta silla boba y el frío que recorre
los miembros con cautela y un poquitín de dolor.
El engaño en apariencia se entumece, se deslíe.
Quiero apuntar aquí los actos improbables,
la temeridad del que no espera nada.
Fantasía del cuerpo postrado. Los libros de Camparredonda, León (2010)
Voz: Luis Miguel Rabanal
Música: L. Einaudi
Más palabras para olvidar, blog del poeta.
La fiebre oscura y el dolor,
las bellas palabras de los otros
dispuestas y solemnes
sobre la colcha ardiendo.
Nada ha sucedido, la enfermera
le da a beber sin más su agua.
Ella es pertinaz y distinta.
Como la memoria.
El sueño que se entrega
después de mucho convocarlo,
el peligro en la casa
que habitó con ellos y sin ellos,
la edad no cierta
del que escucha.
Mortajas. Eolas Ediciones, Colección Seinne, León 2009.
Voz: María García Esperón
Música: L. Einaudi
Cerca de mí, la afonía del cuarto
XVI
Cerca de mí, la afonía del cuarto.
Exclusivamente la voz que dicta los poemas
y más tarde los destruye.
A mi espalda los libros, la media luz de quien observa
a veces sin querer, de quien me quiere.
Solos yo y esta silla boba y el frío que recorre
los miembros con cautela y un poquitín de dolor.
El engaño en apariencia se entumece, se deslíe.
Quiero apuntar aquí los actos improbables,
la temeridad del que no espera nada.
Fantasía del cuerpo postrado. Los libros de Camparredonda, León (2010)
Voz: Luis Miguel Rabanal
Música: L. Einaudi
Más palabras para olvidar, blog del poeta.
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miércoles, 14 de noviembre de 2012
Galaxias de Haroldo de Campos
Fragmento del libro Galaxias, de Haroldo de Campos, leído por el autor.
multitudinous seas
multitudinous seas incarnadine el oceáno hueco y rezongo la proa abriendo un surco la popa dejando un surco como una labra de lázuli una cicatriz contínua en la pulpa violeta del océano abriéndose como una vulva violeta la turbia vulva violeta del océano óinopa pónton color vino o color herrumbre según el sol batiendo el reflujo de espumas el mar multitudinario mínimas migajas harina de agua salina en la punta de las maretas pulverizada sal viento iris nuntia junionis cambiando sus plumas mas el mar mas la espuma mas la escoria mas la resaca espuma del mar recomenzado y recomenzando el tiempo abolido en el verde vario en el acuario ecuóreo el verde florea como un árbol verde y se ve es azul es violáceo es púrpura es yodo es de nuevo verde glauco verde infestado de azules y azufre y perla y púrpura mas el mar mas el mar polifluyente enzafirándose la turquesa abriéndose dehiscente como un fruto que se abre y pudre en moramarillo pus de zumo y pulpa y úlcera y goma y miel y hiel mas el mar después del mar después del mar el mar aún poliglauco polifosfóreo nocturno ahora bajo extremas estrellas mas liso y negro como una piel de fiera un satén de fiera una suavidad de pantera el mar polipantera retorciendo músculos lúbricos bajo estrellas trémulas el mar como un libro riguroso y gratuito como ese libro donde él es absoluto de azul ese libro que se hojea y rehojea que se dobla y se desdobla en él piel bajo piel pli se lon pli el mar poliestentóreo también océano marocéano soplando espondeos homéreos como una verde vejiga de plástico inflada el mar color orina sucio de salino lodo y demarejada de negrura y de herrumbre el mar mareado el agua gorda del mar marasmo placenta plácida al sol incubada el mar manchado coreando al sol lienzo del mar mas ahora mas aurora y lo liso se reparte bajo velos borravino la hora polifluye en el azul verde y discurre y recorre y corre y entrecorre como un libro polileyéndose polileído bajo la primera tintade la aurora ahora el rosáceo rozar rosa de la dedirrósea ahora aurora pues el mar remora demora en la hora en el paraje de la hora y de nuevo recoge suzafra de verdes como si aguas fuesen redes y su siega de azules como si uno fuese plus fuese dos fuese tres fuese mil verdes veces verde vid azul mas el mar revierte mas el mar vierte mas el mar se-es como lo abierto de un libro abierto y ese abierto es el libro que al mar revierte y el mar convierte pues de mar se trata del mar que bate su nata de resaca si te dijera que el mar comienza dirás que cesa si te dijera que avanza dirás que se cansa si te dijera que habla dirás que calla y todo será el mar y nada será el mar el mismo mar abierto tras la popa como una fruta morada una vulva holgada en su miel de orgasmo en su mal de espasmo el mar gárgolo y gargáreo gorjeando gárrulo ese mar ese mar libro ese libro mar marcado y vario y marchito y flóreo multitudinoso mar purpúreo marúleo mar azúleo y mas y pues y después y ahora y si y sin embargo y cuando y otrora y más y además mareando marejando marlunando marllevando marsonando polúphloisbos…
Fragmento de GALAXIAS de Haroldo de Campos. Traducción y notas de Reynaldo Jiménez,
Haroldo de Campos (1929-2003)
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Haroldo de Campos
domingo, 21 de octubre de 2012
Rita Mestokosho
Poeta Innu o Innuit, nació en la comunidad Ekuanitshit en 1966. Su nombre espiritual es Mujer Relámpago Azul.
Mi escuela de pensamiento
Es el bosque que empuja
Es la calma del espíritu
Es la libertad del corazón
Es el caribú que espera
Es Papakassik, el amo del caribú.
Mi escuela de pensamiento
Es el río que corre
Es la montaña del norte
Es la nieve que cae
Es el viento que me llama.
Es el paraje donde el viento viaja libremente a través de las montañas y
desciende siguiendo los grandes ríos.
Es allí donde estoy tranquila, allí donde vuelvo a encontrar
la libertad de mis ancestros.
Mi escuela de pensamiento
Es el territorio tradicional
La inmensa floresta boreal.
Es allí donde las palabras cobran vida
Es allí donde las palabras cobran verdaderamente un sentido.
Mi poesía brota de una lengua de tierra
Que regresa de un largo viaje.
Mi escuela de pensamiento
Es la planta que cura
Esta riqueza que cautiva mi espíritu
Que nutre mi cuerpo
Que mejora mi suerte
Porque yo lo creo
Es cada instante que existe para la dicha de pensar
Que yo soy una innu hasta el fondo del alma
Un alma tan profunda como la tierra misma.
La línea de la memoria
Mi pueblo escribía marchando
Mi pueblo escribía sobre la línea de la memoria
De esta manera su equipaje era menos pesado
Porque tenía una inmensa biblioteca con él
Millones de libros;
Esparcidos sobre el territorio Inú
Enciclopedias de ríos
Diccionarios de montañas
Geografías de bosques
Cada línea que escribía
Era para mantener despierta su memoria
Su espíritu vivo y su corazón ligero.
Poemas de Rita Mestokosho,traducción de de Rafael Patiño Goez. Tomados de Memorias del 22º Festival Internacional de Poesía de Medellín
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