/ El establo de Pegaso

domingo, 18 de marzo de 2012

Rati Saxena



NUESTROS ANCESTROS Y NOSOTROS

¿Quién dice que
nuestros ancestros nacieron antes que nosotros?

Ellos nacen
En hoyuelos sobre diminutas mejillas
En lácteas sonrisas
En los dedos de los pies
En las líneas de las palmas

Ellos despiertan
En desvaídas fotos
En la imagen de Gopal del abuelo
En el viejo bastón abandonado en el rincón
(que ya no camina)

Ellos siguen entrando
En nuestros hábitos impredeciblemente cambiantes
En nuestras conversaciones olvidadas
En las líneas de nuestra frente
En las arrugas de nuestras manos

Ellos se transforman en nosotros
En el hábito de nuestra miseria
En las lágrimas que empapan en dolor
En nuestra petulante rabia
En nuestra maldición del presente

No sabemos
¡Cuándo nos volveremos nuestros ancestros!


LA PREGUNTA DEL BÚHO


La pregunta no es
por qué el búho no es un buho;
la pregunta no es
por qué un hombre no es un búho.

La pregunta es por qué,
con los ojos de la luna gemela,
con el jazmín capullo de nariz,
con la postura de un gran yogui,
con una voz gritando contra toda tiniebla,
por qué no puede ser transformada la naturaleza del hombre.

La pregunta es
por qué Lakshmi necesita este vehículo
mientras despega del mar de leche,
la pregunta es también
cómo su inteligencia se torna estupidez.

Al final de todas las preguntas,
la pregunta es por qué
el búho no quiere convertirse en hombre.




PIRA DE POETA

En un mundo de ojos vendados
Voy a tocar el tambor inmortal
– Bhikku Nanamoli

No es éste el primer poema
Que he sacado del viejo y polvoriento archivo
hay una cantidad de poemas que están todavía
frescos y huelen a nuevas vasijas de barro

Agnaye swaha!
la primera ofrenda para la pira
es la jornada entre tu ser
y no ser

Aquí estuviste hasta ayer
y en la amarillez de las esquinas
de las hojas que colocas ahora como una pluma en mi mano
en sus arañazos sobre el papel
eres el viento enrollado entre mi ventilador
te huelo como huelo ácidas especias

Agnaye swaha!
esta es la segunda ofrenda que hago
para tu pira

El bote está en el mar
la red está en el bote
el pez está en la red
el pescador mata el pez
azul es una sombra que palidece
un bote es lo que naufraga
soy un pez para ti

Agnaye swaha!
tú estás
en los versos de los despojos de ese poema
juntos los escribimos, ¿recuerdas?
las palabras
la melodía
el canturreo de nuestro aliento
tú estás aquí
en los tejidos de mis pensamientos
en el interminable infinito de mi amor
por ti
Agnaye swaha!
y para siempre y 4 días
permanecerás con el poema
y la caja vacía
y las hojas caídas de los árboles
y el aroma a especias mientras se esfuma en la distancia

Rati Saxena nació en la India en 1953. Poeta, editora, traductora y gestora cultural. Dirige el Festival Internacional de Poesía de Kerala, en India.

Los poemas están tomados de PROMETEO, revista Latinoamericana de Poesía. Traducciones de Rafael Patiño Góez.

jueves, 15 de marzo de 2012

Gabriela Córdoba

Perentorio de Visajes



Guía
detuvo su giro, creyó que no existía en sus registros mentales aquel paisaje imponente.
Munido de su ventaja lazarilla, elevó un dedo a la deriva: podría el viento demostrarle hacia dónde la puerta del bufido.
Decidíó que debía una resolución instantánea que atrajera una senda. Y se mereció, encaminándose al indicativo.
Después de arribar, concretó al fin su vuelta. A ninguno había conducido. Se le oyó decir que el instinto suele esquivar a la orientación.

Tomado de Perentorio de Visajes


Su blog, Panorama del Desprecio

miércoles, 7 de marzo de 2012

Hart Crane



En la tumba de Melville

A veces bajo las olas, lejos de estas rocas
En los dados de los huesos de los ahogados
descubrió un mensaje, mientras miraba sus números
golpear la costa polvorienta y ocultarse.

Restos de naufragios desaparecían sin sonido de campanas
El cáliz de la muerte generosa devolvía
Un capítulo disperso, furioso jeroglífico,
Presagio herido en un corredor de caracolas.

Luego en la calma de una inmensa espiral
Sus latigazos encantados y conciliadas malevolencias
Helados ojos que habían levantado altares
Y las respuestas silenciosas deslizándose a través de los astros

Ni compás, ni cuadrante, ni sextante imaginan
Mareas tan lejanas... Acantilados tan altos en el azul celeste
El canto funeral no despierta al marinero.
Esta mítica sombra solo la custodia el mar.




At Melville's Tomb

Often beneath the wave, wide from this ledge
The dice of drowned men's bones he saw bequeath
An embassy. Their numbers as he watched,
Beat on the dusty shore and were obscured.

And wrecks passed without sound of bells,
The calyx of death's bounty giving back
A scattered chapter, livid hieroglyph,
The portent wound in corridors of shells.

Then in the circuit calm of one vast coil,
Its lashings charmed and malice reconciled,
Frosted eyes there were that lifted altars;
And silent answers crept across the stars.

Compass, quadrant and sextant contrive
No farther tides . . . High in the azure steeps
Monody shall not wake the mariner.
This fabulous shadow only the sea keeps


Al Norte del Labrador

Una tierra inclinada por el hielo
Abrazada por los arcos de yeso gris del cielo
Se arroja en silencio
en la eternidad.

“¿Nadie llegó hasta aquí a conquistarte
O a dejar un leve rubor
Sobre tus pechos deslumbrantes?
¿No tienes memoria, Oscuridad Brillante?”

El frío silencio es el paso de los instantes
En ese viaje hacia la ausencia de primavera
-Ni nacimiento, ni muerte, ni tiempo, ni sol
Por respuesta.


North Labrador

A land of leaning ice
Hugged by plaster-grey arches of sky,
Flings itself silently
Into eternity.

"Has no one come here to win you,
Or left you with the faintest blush
Upon your glittering breasts?
Have you no memories, O Darkly Bright?"

Cold-hushed, there is only the shifting moments
That journey toward no Spring -
No birth, no death, no time nor sun
In answer.

Hart Crane (1899-1932)

viernes, 2 de marzo de 2012

Salome y Farinaz - Be name Zan

En Irán el rap es algo más que música

El rap no es solamente música, es rebeldía, una forma de resistencia a las rígidas reglas marcadas por la revolución islámica. Pero esta cultura underground prohibida en Irán, se salta las barreras gracias a internet.
Salome y Farinaz - Be name Zan son dos raperas que cantan en farsi, el idioma nacional de su país,cuestionando al régimen islámico, que considera al hip hop "satánico" y "obsceno".




Salome rapper


miércoles, 29 de febrero de 2012

Vachel Lindsay

Los búfalos comedores de flores



Los búfalos comedores de flores de primavera
En el pasado
corrían donde hoy silban las locomotoras
Y se agazapan las flores de las praderas:
La ondulante hierba perfumada
es expulsada por el trigo,
Ruedas, ruedas y ruedas van girando
en la primavera que todavía es dulce.
Pero los búfalos comedores de flores de la primavera
Nos dejaron hace tiempo,
Ya no cornean más, ya no mugen más, -
ya no rondan más las colinas
Derrotados con los Pies Negros,
Derrotados con los Pawnee,
Derrotados.

The Flower-Fed Buffaloes

The flower-fed buffaloes of the spring
In the days of long ago,
Ranged where the locomotives sing
And the prairie flowers lie low:
The tossing, blooming, perfumed grass
Is swept away by wheat,
Wheels and wheels and wheels spin by
In the spring that still is sweet.
But the flower-fed buffaloes of the spring
Left us long ago,
They gore no more, they bellow no more,
They trundle around the hills no more:-
With the Blackfeet lying low,
With the Pawnees lying low
Lying low.

Vachel Lindsay (Springfield, 1879 - 1931)



Vachel Lindsay vivía de la venta de un libro titulado Versos para ser cambiados por pan;

domingo, 12 de febrero de 2012

Doncella de la siete llagas




Doncella de la siete llagas

Bailas sobre la nieve
el horizonte va cayendo en escamas
Veo tus zapatos de charol rojo,
ya no los veo.
Criatura anfibia
ni líquida, ni sólida
doncella de las siete llagas
guantes, gorro, pañuelo, cinturón y zapatos rojos

Flotando

Un copo, cien copos, mil copos,
dendritas estelares
duermen el sueño geométrico de Kepler
De nive sexangula

Y las bayas del muérdago van cayendo en escamas
cicatrizan la lana en el reino de los cristales frágiles
Veo las llagas,
ya no las veo.
Ni brillante, ni opaca
guantes, gorro, pañuelo, cinturón y zapatos parasitados de blanco
y tu cuerpo dentro del tronco de la nieve

flotando

sábado, 4 de febrero de 2012

La guadaña entre las flores de Ángel Padilla




El puente de los mártires
1
Con el corazón tañido por relámpagos,
el cosmos en el pecho, el trueno en la garganta
y la primavera en tus ojos de cuatreño,
morirás.
Aun cuando el cuervo blanco sobrevuele tu sima
con el crucifijo de sus alas, aun cuando
del estigma de la corona surjan palomas,
las flores sacien el hambre de tu fosa y al odio
lo hechice el invicto resplandor del amor,
morirás.
Y tu muerte no será la del gorrión dormido
cuyos párpados se cierran en la hierba.
Pues hacia ti sube desde un cuadro de Goya
un español.

2
La fatal semilla brota en tu estrella. Tu memoria
en la llama del justo se exorciza. Florecerá
la luz de tu recuerdo en el ayer: tus astas
frondosas de cielo; tus pezuñas,
raíces en la hierba. Y en el toro del futuro
renacerás.
Cuando el árbol bendiga la hoja al viento, cuando
en el humano amanezca el nuevo humano
y la cizalla busque otro cubil,
volverás.
Volverás de la muerte hacia la vida,
volverás de la sangre hacia las flores
por el puente de muertos de los mártires
que entregamos nuestro hoy por tu mañana.

Los versos del picador
1
Sobre el viejo caballo,
que no es un caballo, que es el mar,
que es un árbol, que es
el viento. Y en la puerta de tierra de la hierba
volverá a llamar en primavera.
Con tu garrocha,
que no es una garrocha, que es un fuego,
que es la nieve cayendo, que es
la muerte. Y en la puerta encendida de las flores
volverá a llamar en el invierno.
Hundes tu brazo de hierro en el toro,
que no es un toro, que es el mundo,
que es tu madre
y es tu pecho. Y en el cielo de tus ojos
volverá a volar cuando no haya nubes de leones.
Picador,
que no eres picador, que eras un prado,
que ahora eres la noche, el hielo.
Y volverás, alba, como un rayo a la nueva hierba,
a iluminar las fosas que creías cumbres.
Una herida en el corazón del mundo,
sangra bosques el cielo,
sangra cielos el hocico del toro,
sangran hierba tus ojos,
sangran estrellas tus labios,
sangra rosas tu cara,
sangra caras tu cara,
caen por ella tus vecinos
y cae por ella la pared de tu casa, tu edificio,
tu ciudad, por tu cara se derrama el mundo
porque tu cara no es tu cara,
es el agujero de la muerte
y bajo tus pies
y bajo las raíces del suelo hueco corren millones de pies
de los muertos inquietos caminando por debajo.
Porque el rugido de tu lanza hace brotar la lágrima en la piedra
y despierta los rojos bisontes de la sangre
en los cadáveres.
Un mugido del toro
y hacia su sangre los que lo queremos caemos talados
y hacia su roja hondura el llanto se despeña
y hacia él caen los prados, las montañas y los cielos,
hacia su pena grande como la lluvia en los desiertos
y quedas solo, picador, en el aire solo,
llenas de sangre tus manos y tu cuerpo,
picador rojo flotando y girante en un viento quieto.
Sin ningún ser a quien zaherir ni matar,
tú verdugo y herida,
herida en el mundo solo y solo
sin cielo
ni raíces.
Enamorado de la muerte, iluminado de infiernos,
tu corazón pare
Vírgenes.

2
Alguien ha conducido a tu anciana madre a la dehesa
dentro de los verdes cercados, entre los toros,
que tu madre no es una mujer, que es la tierra,
que es un bosque, que es el mar, que es
un toro. Y cuando caiga como mujer
y luego se alce a cuatro patas sobre las flores
mugirá una canción de cuna
ante tu losa.
Tú has llegado entre vaqueros, tembloroso tu aguijón,
a la montaña de su cara y con los truenos de tus manos de lluvia
has alzado al toro de tu madre de entre los demás huidizos toros
y no has hundido tu garrocha sobre su negra testuz
porque no veías en ella a un toro sino a una mujer.
Pero en el toro jamás verás
(y en él habita, como en la mariposa la oruga
o en la rama gris, la hoja)
a tu madre.
Sobre el viejo caballo.
Otro mugido del toro. Helado.
Rojo.
Sobre el viejo caballo.
Que no eres un picador.
Eras la hierba.
Sobre el viejo caballo.
Que no es un caballo.
Lluvia.
Arriba de la vida.
La muerte.
La muerte.

Ángel Padilla (Valencia, 1970)
En breve saldrá editada la versión definitiva de "La guadaña entre las flores"