/ El establo de Pegaso

miércoles, 7 de marzo de 2012

Hart Crane



En la tumba de Melville

A veces bajo las olas, lejos de estas rocas
En los dados de los huesos de los ahogados
descubrió un mensaje, mientras miraba sus números
golpear la costa polvorienta y ocultarse.

Restos de naufragios desaparecían sin sonido de campanas
El cáliz de la muerte generosa devolvía
Un capítulo disperso, furioso jeroglífico,
Presagio herido en un corredor de caracolas.

Luego en la calma de una inmensa espiral
Sus latigazos encantados y conciliadas malevolencias
Helados ojos que habían levantado altares
Y las respuestas silenciosas deslizándose a través de los astros

Ni compás, ni cuadrante, ni sextante imaginan
Mareas tan lejanas... Acantilados tan altos en el azul celeste
El canto funeral no despierta al marinero.
Esta mítica sombra solo la custodia el mar.




At Melville's Tomb

Often beneath the wave, wide from this ledge
The dice of drowned men's bones he saw bequeath
An embassy. Their numbers as he watched,
Beat on the dusty shore and were obscured.

And wrecks passed without sound of bells,
The calyx of death's bounty giving back
A scattered chapter, livid hieroglyph,
The portent wound in corridors of shells.

Then in the circuit calm of one vast coil,
Its lashings charmed and malice reconciled,
Frosted eyes there were that lifted altars;
And silent answers crept across the stars.

Compass, quadrant and sextant contrive
No farther tides . . . High in the azure steeps
Monody shall not wake the mariner.
This fabulous shadow only the sea keeps


Al Norte del Labrador

Una tierra inclinada por el hielo
Abrazada por los arcos de yeso gris del cielo
Se arroja en silencio
en la eternidad.

“¿Nadie llegó hasta aquí a conquistarte
O a dejar un leve rubor
Sobre tus pechos deslumbrantes?
¿No tienes memoria, Oscuridad Brillante?”

El frío silencio es el paso de los instantes
En ese viaje hacia la ausencia de primavera
-Ni nacimiento, ni muerte, ni tiempo, ni sol
Por respuesta.


North Labrador

A land of leaning ice
Hugged by plaster-grey arches of sky,
Flings itself silently
Into eternity.

"Has no one come here to win you,
Or left you with the faintest blush
Upon your glittering breasts?
Have you no memories, O Darkly Bright?"

Cold-hushed, there is only the shifting moments
That journey toward no Spring -
No birth, no death, no time nor sun
In answer.

Hart Crane (1899-1932)

viernes, 2 de marzo de 2012

Salome y Farinaz - Be name Zan

En Irán el rap es algo más que música

El rap no es solamente música, es rebeldía, una forma de resistencia a las rígidas reglas marcadas por la revolución islámica. Pero esta cultura underground prohibida en Irán, se salta las barreras gracias a internet.
Salome y Farinaz - Be name Zan son dos raperas que cantan en farsi, el idioma nacional de su país,cuestionando al régimen islámico, que considera al hip hop "satánico" y "obsceno".




Salome rapper


miércoles, 29 de febrero de 2012

Vachel Lindsay

Los búfalos comedores de flores



Los búfalos comedores de flores de primavera
En el pasado
corrían donde hoy silban las locomotoras
Y se agazapan las flores de las praderas:
La ondulante hierba perfumada
es expulsada por el trigo,
Ruedas, ruedas y ruedas van girando
en la primavera que todavía es dulce.
Pero los búfalos comedores de flores de la primavera
Nos dejaron hace tiempo,
Ya no cornean más, ya no mugen más, -
ya no rondan más las colinas
Derrotados con los Pies Negros,
Derrotados con los Pawnee,
Derrotados.

The Flower-Fed Buffaloes

The flower-fed buffaloes of the spring
In the days of long ago,
Ranged where the locomotives sing
And the prairie flowers lie low:
The tossing, blooming, perfumed grass
Is swept away by wheat,
Wheels and wheels and wheels spin by
In the spring that still is sweet.
But the flower-fed buffaloes of the spring
Left us long ago,
They gore no more, they bellow no more,
They trundle around the hills no more:-
With the Blackfeet lying low,
With the Pawnees lying low
Lying low.

Vachel Lindsay (Springfield, 1879 - 1931)



Vachel Lindsay vivía de la venta de un libro titulado Versos para ser cambiados por pan;

domingo, 12 de febrero de 2012

Doncella de la siete llagas




Doncella de la siete llagas

Bailas sobre la nieve
el horizonte va cayendo en escamas
Veo tus zapatos de charol rojo,
ya no los veo.
Criatura anfibia
ni líquida, ni sólida
doncella de las siete llagas
guantes, gorro, pañuelo, cinturón y zapatos rojos

Flotando

Un copo, cien copos, mil copos,
dendritas estelares
duermen el sueño geométrico de Kepler
De nive sexangula

Y las bayas del muérdago van cayendo en escamas
cicatrizan la lana en el reino de los cristales frágiles
Veo las llagas,
ya no las veo.
Ni brillante, ni opaca
guantes, gorro, pañuelo, cinturón y zapatos parasitados de blanco
y tu cuerpo dentro del tronco de la nieve

flotando

sábado, 4 de febrero de 2012

La guadaña entre las flores de Ángel Padilla




El puente de los mártires
1
Con el corazón tañido por relámpagos,
el cosmos en el pecho, el trueno en la garganta
y la primavera en tus ojos de cuatreño,
morirás.
Aun cuando el cuervo blanco sobrevuele tu sima
con el crucifijo de sus alas, aun cuando
del estigma de la corona surjan palomas,
las flores sacien el hambre de tu fosa y al odio
lo hechice el invicto resplandor del amor,
morirás.
Y tu muerte no será la del gorrión dormido
cuyos párpados se cierran en la hierba.
Pues hacia ti sube desde un cuadro de Goya
un español.

2
La fatal semilla brota en tu estrella. Tu memoria
en la llama del justo se exorciza. Florecerá
la luz de tu recuerdo en el ayer: tus astas
frondosas de cielo; tus pezuñas,
raíces en la hierba. Y en el toro del futuro
renacerás.
Cuando el árbol bendiga la hoja al viento, cuando
en el humano amanezca el nuevo humano
y la cizalla busque otro cubil,
volverás.
Volverás de la muerte hacia la vida,
volverás de la sangre hacia las flores
por el puente de muertos de los mártires
que entregamos nuestro hoy por tu mañana.

Los versos del picador
1
Sobre el viejo caballo,
que no es un caballo, que es el mar,
que es un árbol, que es
el viento. Y en la puerta de tierra de la hierba
volverá a llamar en primavera.
Con tu garrocha,
que no es una garrocha, que es un fuego,
que es la nieve cayendo, que es
la muerte. Y en la puerta encendida de las flores
volverá a llamar en el invierno.
Hundes tu brazo de hierro en el toro,
que no es un toro, que es el mundo,
que es tu madre
y es tu pecho. Y en el cielo de tus ojos
volverá a volar cuando no haya nubes de leones.
Picador,
que no eres picador, que eras un prado,
que ahora eres la noche, el hielo.
Y volverás, alba, como un rayo a la nueva hierba,
a iluminar las fosas que creías cumbres.
Una herida en el corazón del mundo,
sangra bosques el cielo,
sangra cielos el hocico del toro,
sangran hierba tus ojos,
sangran estrellas tus labios,
sangra rosas tu cara,
sangra caras tu cara,
caen por ella tus vecinos
y cae por ella la pared de tu casa, tu edificio,
tu ciudad, por tu cara se derrama el mundo
porque tu cara no es tu cara,
es el agujero de la muerte
y bajo tus pies
y bajo las raíces del suelo hueco corren millones de pies
de los muertos inquietos caminando por debajo.
Porque el rugido de tu lanza hace brotar la lágrima en la piedra
y despierta los rojos bisontes de la sangre
en los cadáveres.
Un mugido del toro
y hacia su sangre los que lo queremos caemos talados
y hacia su roja hondura el llanto se despeña
y hacia él caen los prados, las montañas y los cielos,
hacia su pena grande como la lluvia en los desiertos
y quedas solo, picador, en el aire solo,
llenas de sangre tus manos y tu cuerpo,
picador rojo flotando y girante en un viento quieto.
Sin ningún ser a quien zaherir ni matar,
tú verdugo y herida,
herida en el mundo solo y solo
sin cielo
ni raíces.
Enamorado de la muerte, iluminado de infiernos,
tu corazón pare
Vírgenes.

2
Alguien ha conducido a tu anciana madre a la dehesa
dentro de los verdes cercados, entre los toros,
que tu madre no es una mujer, que es la tierra,
que es un bosque, que es el mar, que es
un toro. Y cuando caiga como mujer
y luego se alce a cuatro patas sobre las flores
mugirá una canción de cuna
ante tu losa.
Tú has llegado entre vaqueros, tembloroso tu aguijón,
a la montaña de su cara y con los truenos de tus manos de lluvia
has alzado al toro de tu madre de entre los demás huidizos toros
y no has hundido tu garrocha sobre su negra testuz
porque no veías en ella a un toro sino a una mujer.
Pero en el toro jamás verás
(y en él habita, como en la mariposa la oruga
o en la rama gris, la hoja)
a tu madre.
Sobre el viejo caballo.
Otro mugido del toro. Helado.
Rojo.
Sobre el viejo caballo.
Que no eres un picador.
Eras la hierba.
Sobre el viejo caballo.
Que no es un caballo.
Lluvia.
Arriba de la vida.
La muerte.
La muerte.

Ángel Padilla (Valencia, 1970)
En breve saldrá editada la versión definitiva de "La guadaña entre las flores"

martes, 31 de enero de 2012

Homero Aridjis



A Betty

Y Dios creó las grandes ballenas
allá en Laguna San Ignacio,
y cada criatura que se mueve
en los muslos sombreados del agua.

Y creó al delfín y al lobo marino,
a la garza azul y a la tortuga verde,
al pelícano blanco, al águila real
y al cormorán de doble cresta.

Y Dios dijo a las ballenas:
"Fructificad y multiplicaos
en actos de amor que sean
visibles desde la superficie

sólo por una burbuja,
por una aleta ladeada,
asida la hembra debajo
por el largo pene prensil;

que no hay mayor esplendor del gris
que cuando la luz lo platea.
Su respiración profunda
es una exhalación".

Y Dios vio que era bueno
que las ballenas se amaran
y jugaran con sus crías
en la laguna mágica.

Y Dios dijo:
"Siete ballenas juntas
hacen una procesión.
Cien hacen un amanecer".


Y las ballenas salieron
a atisbar a Dios entre
las estrías danzantes de las aguas.
Y Dios fue visto por el ojo de una ballena.

Y las ballenas llenaron
los mares de la tierra.
Y fue la tarde y la mañana
del quinto día.

Homero Aridjis (Michoacán; 1940)

miércoles, 25 de enero de 2012

Karl Shapiro



Invierno en California

Es invierno en California y afuera
Es como el interior de una floristería:
Una cosecha fría y muy húmeda
De hileras de camelias rosas en el sendero; y qué
Rosas raras para un banquete o una novia
¡Tantas que me parecen demasiadas!

Una hilera de caracoles cruza el verde césped de golf
Desde los rosales hasta el lecho de hiedra;
Los rocían con un compuesto de arsénico.
El jardinero moverá las conchas
Y las dejará en una esquina del patio
en un pequeño montículo de conchas vacías como calaveras

Al mediodía la niebla se funde con el sol
Y el inmenso mundo celestial abre una página
Para el ejercicio de las edades futuras;
Ahora los reactores se arrastran en parábolas de líneas rectas,
Y los rayos xs con los cuales el viento, antes de que ellos lo hagan
Borra despacio o tira a las pelusas.

Es invierno en el valle de las vides.
Los viñedos crucificados en estacas recuerdan
cementerios de guerra pero los frutos llenan
Las cubas de madera roja rebosantes hasta el borde en el cobertizo
Y en vía muerta los camiones cisterna de vino
Por los que mil millones de uvas han derramado su zumo brillante

Y los esquiadores van a casa por las líneas de nieve
Bajando por el huerto de almendros, los olivares
Higueras y palmeras- todo esto alienta
La imaginación durante el invierno.
Si los muros fueran antiguos se podría pensar en Roma
Si la tierra fuera más pedregosa uno podría pensar en España

Pero en esta tierra crecen vivas cosas más antiguas
Estos árboles eran jóvenes cuando los Faraones gobernaban el mundo
Árboles de hojas nuevas recién abiertas.
que no son bellas; pero oprimen el corazón
Con gigantes e inmortales alas;
Y uno siente la solemnidad de esta tierra.

Llueve en California, una lluvia recia
Limpiando en las ramas las abundantes naranjas,
Anegando los jardines hasta que la corriente
Resplandece en los olivos, embaldosando los azulejos brillantes
Encerando con más verde las oscuras hojas de las camelias
Inundando todo el día los valles como el Nilo.






California Winter

It is winter in California, and outside
Is like the interior of a florist shop:
A chilled and moisture-laden crop
Of pink camellias lines the path; and what
Rare roses for a banquet or a bride,
So multitudinous that they seem a glut!

A line of snails crosses the golf-green lawn
From the rosebushes to the ivy bed;
An arsenic compound is distributed
For them. The gardener will rake up the shells
And leave in a corner of the patio
The little mound of empty shells, like skulls.

By noon the fog is burnt off by the sun
And the world's immensest sky opens a page
For the exercise of a future age;
Now jet planes draw straight lines, parabolas,
And x's, which the wind, before they're done,
Erases leisurely or pulls to fuzz.

It is winter in the valley of the vine.
The vineyards crucified on stakes suggest
War cemeteries, but the fruit is pressed,
The redwood vats are brimming in the shed,
And on the sidings stand tank cars of wine,
For which bright juice a billion grapes have bled.

And skiers from the snow line driving home
Descend through almond orchards, olive farms.
Fig tree and palm tree - everything that warms
The imagination of the wintertime.
If the walls were older one would think of Rome:
If the land were stonier one would think of Spain.

But this land grows the oldest living things,
Trees that were young when Pharoahs ruled the world,
Trees whose new leaves are only just unfurled.
Beautiful they are not; they oppress the heart
With gigantism and with immortal wings;
And yet one feels the sumptuousness of this dirt.

It is raining in California, a straight rain
Cleaning the heavy oranges on the bough,
Filling the gardens till the gardens flow,
Shining the olives, tiling the gleaming tile,
Waxing the dark camellia leaves more green,
Flooding the daylong valleys like the Nile.

Karl Jay Shapiro (Baltimore,1913-2000,New York)