Se arropa la luna entre las astas del ciervo va entrando en el sueño va entrando en el bosque se enreda en los arbustos descorteza los troncos abreva silenciosa en la fuente del roble ¿puede el agua mecer al cielo y reflejar su cara oculta?
Crepúsculo... Se levanta el humo desde la aldea, un ganso de invierno grazna en el cielo, el viento sopla por los pinares. Solo, con el cuenco de arroz vacío, tomo el camino de regreso.
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Con el cayado en la mano, voy por la orilla del río hacia la aldea. La nieve permanece indecisa, pero el viento del Este trae las primeras noticias de la primavera. El canto de un uguisu deambula entre los árboles; la hierba comienza a mostrar un toque de verde oscuro. Me encuentro por casualidad con un viejo amigo. Sentados en una colina, mirando el valle, conversamos. Más tarde, en su cabaña, abrimos muchos libros y bebemos té. Esta noche estoy traduciendo en verso la escena de la tarde... Flores de ciruelo y poesía, ¡qué maravillosa combinación!
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N MATSUNO-O
Ha comenzado el noveno mes; mientras caminamos hacia Matsuno-o un ganso solitario pasa por el cielo y los crisantemos están en plena floración. Los niños y yo llegamos a este bosque de pinos. Hemos viajado una distancia muy corta, pero el mundo está a cientos de millas de aquí.
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Me siento en silencio a escuchar las hojas que caen... Una cabaña solitaria, una vida de renunciación. Se esfuma el pasado y olvido las cosas. La manga de mi túnica, humedecida por las lágrimas.
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La vida es como una gota de rocío, vacía y fugaz; se han terminado mis años y ahora, frágil y tembloroso, debo desvanecerme.
Ryokan (1758-1831) monje budista Zen, calígrafo y poeta que vivió en Niigata (Japón). Las versiones son de Carlos A. Castrillón. Tomadas del Libro Poemas-Chinos, publicados en Sepia Editores 1996
La mar que no descansa acuna en su regazo calamares gigantes, les susurra a media ola la historia de Moby Dick. Temerosos se estremecen, estrechando con fuerza su cuerpo al del océano. Brama el oleaje, alertando del gran monstruo blanco. Late con fuerza la tinta de los calamares gigantes, y la mar rumorea incansable mientras lloran lágrimas negras.
Las primeras imágenes del ALMA (Atacama Large Millimeter Array)
Espirales tejidas con alas de libélula y mariposa Morpho Las primeras imágenes del ALMA, escamas frágiles de polvo en la memoria del Universo, se desprenden y atraviesan regiones tenebrosas al latido de 16.000 millones de millones por segundo. El firmamento también fue un niño frágil apenas reconocemos su carita de antaño en la Gran Nube de Magallanes o en la galaxia de Andrómeda. Quizá sea consciente de que va hacia el gran desgarramiento olvidando que en la infancia temió a la energía oscura.
Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, ALMA
El proyecto está siendo construido en el llano de Chajnantor, a 5.000 m de altitud, en el desierto de Atacama, zona norte de Chile. ALMA revolucionará la astronomía moderna al permitirnos vislumbrar la formación de las estrellas en los albores del Universo y obtener imágenes extremadamente detalladas de estrellas y planetas en proceso de nacimiento.
Rodé haciendo la croqueta por una larga pendiente alegremente, consciente de que mi meta era al fin hallar la muerte.
Se abrazaron los helechos a mi pecho obstáculo ligero a lo inminente. Por si acaso, a mi paso y con los dientes, iba arrancando setas, eligiendo cuidadosa aquellas más venenosas: las amanitas faloides, las amanitas virosas.
Varias veces dio mi frente contra el duro granito jaspeado disfrazado con verde sombrerito de musgo floreado apariencia inocente que oculta cuarzo, mica y fesdelpato (también perdí un zapato)
Luego, de bruces, fui a dar en el arroyo "ploc, ploc, ploc", alegres montañeros federados entonaban los aires del Tirol: "iulereiriu. iulereiruiuuuuuuuu...".
Cegáronme las luces que pone el sol en lomos de bermejas humildes pececillos de secano; la campana del pueblo más cercano convocaba a las viejas.
Todo el arroyo serrano se introdujo por mi boca de repente; colgado de una roca, un barbo me observaba indiferente.
Recibí la visita del milano, del buitre carroñero y su hermano menor don Alimoche, rapaces en sus gustos muy exigentes.
Me aliñaron con exceso tomillo, salvia y cantueso; luego en mi se hizo la noche.
Un dominguero cantaba una canción mientras lavaba el coche.
Antares del Escorpión me hacía guiños rojizos, la Polar me reclamaba a la región de los fríos.
Del fuego del corazón huía la débil llama, yo no entendía porqué dormía en el río aquél sin camisón ni pijama.
El Tigre del Guadarrama Silencioso y a paso lento, lento Se acercó hasta mí Husmeando el viento
Y bebió de la corriente en mi cama En reposo, suavemente Y luego se alejó, con sumo tiento, Blandas zarpas de algodón en rama
Yo no le vi pero sentí su aliento.
Tema del disco El tigre del Guadarrama, 1981, de Vainica Doble, dúo formado por Carmen Santonja y Gloria Van Aerssen.
Los pobres viajan. En la estación de autobuses levantan los pescuezos como gansos para .........mirar los letreros del autobús. Sus miradas son de quien teme perder alguna cosa: la maleta que guarda un radio de pilas y una .........chaqueta que tiene el color del frío en un día sin .........sueños, el sandwich de mortadela en el fondo de la .........mochila, y el sol del suburbio y polvo más allá de los .........viaductos. Entre el rumor de los alto-parlantes y el .........traqueteo de los autobuses temen perder su propio viaje escondido en la neblina de los horarios. Los que dormitan en las bancas despiertan .........asustados, aunque las pesadillas sean un privilegio de los que abastecen los oídos y el tedio de .........los psicoanalistas en consultorios asépticos como el algodón .........que tapa la nariz de los muertos. En las filas los pobres asumen un aire grave que une temor, impaciencia y sumisión. ¡Qué grotesco son los pobres! ¡Y cómo .........molestan sus olores aun a la distancia! No tienen la noción de los conveniente, no .........saben portarse en público. El dedo sucio de nicotina restriega el ojo .........irritado que del sueño retuvo apenas la legaña. Del seno caído e hinchado un hilillo de leche escurre hacia la pequeña boca habituada al lloriqueo. En los andenes van y vienen, saltan y aseguran maletas y paquetes, hacen preguntas impertinentes en las .........ventanillas, susurran palabras misteriosas y contemplan las portadas de las revistas con aire espantado de quien no sabe el camino del salón de la .........vida. ¿Por qué ese ir y venir? ¿Y esas ropas .........extravagantes, esos amarillos de aceite de dendé que lastiman .........la vista delicada del viajero obligado a soportar tantos olores .........incómodos, y esos rojos chillantes de feria y parque de .........diversiones? Los pobres no saben viajar ni saben vestirse. Tampoco saben vivir: no tienen noción del .........confort aunque algunos de ellos tengan hasta televisión. Verdaderamente los pobres no saben ni morir. (Tienen casi siempre una muerte fea y de mal .........gusto) Y en cualquier lugar del mundo molestan, viajeros inoportunos que ocupan nuestros .........lugares aun cuando vayamos sentados y ellos viajen .........de pie
Imaginistas, futuristas, bio-cósmicos o forjadores, durante las primeras décadas del siglo XX Rusia fue un hervidero de tendencias artísticas. Sus miembros se reunían en el café el Establo de Pegaso.