En el punto exacto en el que la bruma roza al agua mansa y el agua mansa lame blanda a la etérea bruma. En el punto exacto en el que la balanza equilibra los umbrales y los umbrales insisten en su levedad sin roce. En el punto exacto en el que el aire hace el boca a boca a la muerte y la muerte respira con él.
En ese punto exacto quiero sentirte al borde de los bordes.
El azul del mar inunda mis ojos, el aroma de las flores me envuelve, contra las rocas se estrellan mis enojos y así toda esperanza me devuelve. Malos tiempos para la lírica.
Las ratas corren por la penumbra del callejón, tu madre baja con el cesto y saluda, seguro que ha acabado tu jersey de cotton ...puedes esbozar una sonrisa blanca y pura.
Malos tiempos para la lírica.
Seguro que algún día cansado y aburrido encontrarás a alguien de buen parecer, trabajo de banquero bien retribuído y tu madre con anteojos volverá a tejer.
Hansel Y Gretel
Por la casita encantada ya no te dejas caer Guardo una caja de dulces por si decides venir a comer Los paquetes se amontonan Hansel y Gretel parecen tristes Las hadas buenas no me perdonan Tu amiga la bailarina se pasó a tomar café dio de comer a los gatos y me ayudó a recoger hará su debut muy pronto sueña con ser figura en el gran teatro de Kiev
Saldría a dar una vuelta pero no deja de llover No sé por qué todo sale mal No sé por qué todo sale mal Un disco suena de fondo Gretel se hace la toilette le va a estallar la cabeza como no deje de beber
La situación me desespera no puedo empezar el año hecho una mierda otra vez ¡Qué mala suerte la mía! No esperaremos más tiempo de aquí nos vamos los tres antes de ver nuestra casa convertida en almacén Los paquetes se amontonan Hansel y Gretel parecen tristes Las hadas buenas no me perdonan
No sé por qué todo sale mal No sé por qué todo sale mal No sé por qué todo sale mal tan mal, tan mal, tan mal No sé por qué todo sale mal
Fiesta de los maniquíes
Rígidos los cuerpos los maniquíes bailan. Con el rojo de sus labios y el brillar de su cabello. Miradas de cristal bajo el saxo envueltas. Perfecciones en los rizos sus gargantas secas. Fiesta de los maniquíes, no los toques, por favor... Fiesta de los maniquíes, no los toques, por favor...
Mi pequeña dama dime cómo te encuentras, acaso decepcionada de verme muerto en la escena. Yo quiero ser el guardián de esas noches sin estrellas. No demores tu tardanza que te esperan, cenicienta.
Fiesta de los maniquíes, no los toques, por favor... Fiesta de los maniquíes, no los toques, por favor...
A Santa Compaña
Sigo la procesión con un hacha de cera soy una parte de ellos que aterroriza la aldea Entablo amistad con fantasmas y visiones bañando en terror a los pobres espiritus Cierrense ventanas atrancase puertas ¡Encomiendate al Santo! ¡A Santa Compaña! Son las almas en pena que salen de la iglesia con la cruz y el scano vagan por los contornos. Por la cerradura sacan a los dormidos para que se unan a ellos y que a su tan lugumbre marcha ¡Y pobre de aquel que no pase por muerto! por que le entregan un cirio y ese no vuelve a su lecho. Sigo la procesión con un hacha de cera soy una parte de ellos que aterroriza la aldea Entablo amistad con fantasmas y visiones bañando en terror a los pobres espiritus.
Golpes Bajos grupo musical nacido en 1982 en Vigo (Pontevedra), inicialmente compuesto por Germán Coppini como vocalista y Teo Cardalda a los teclados, a los que se unieron un año después Pablo Novoa como guitarra y Luis García como bajista.
Andaba yo desnudo de mí perdido en la lluvia del olvido, de barco navegando por las plazas, dormido el pecho, su gorrión descalzo y tuve que llevarte a la palabra, ponerte en posición de vuelo, a veces de bufanda rueda azul andaba te seguía mi muerte con su forma de guitarra y tuve que ponerla en la memoria como se pone un hijo con esa rabia dulce mitad de mí agua del aire andaba así de loco en el olvido de furia que quiere reventar por el costado y un día de tanto nombrarla la encontré, se la llevé a mi madre, la puse en el saludo, la compartí como un pan con mis amigos, la arrastré hasta. el remolino del amor allí donde los ríos tienen un mismo nombre, para que entendiera de una vez por todas que era nuestra, para que nunca se olvidara de este país enorme, de esta ciudad, su ternura abandonada en los portales, le dije algunos versos, le puse el corazón como una hoguera, me la bebí de cabo a rabo, le enrosqué la cola en mi solapa, me di el gusto de agarrarla de la mano y hoy la traigo aquí, pero si un día se llega a volar porque fallamos si se escapa esta rabia que llamamos esperanza, si un día se va, yo crucifico al amor y después. de enterrar a mis hermanos, me voy con el tranvía de la muerte a clausurar mi corazón en una plaza.
Desafío
la lluvia apoya su jaula en el aire dispara sus ojos vuela
yo tomo una palabra le cambio la camiseta la visto de Santoro la doy vuelta
pero ¿quién le toca el culo a la muerte? ¿quién le moja la oreja?
Enrique Buenos Aires (A Enrique Santos Discépolo)
Con usted, la ciudad sentía un poco de vergüenza. Ahora, sin usted, hermano Enrique, Buenos Aires, de puta nomás, cambió la cara. llegó como un gorrión hizo la cola de la vida le dieron un modelo de corazón que no se usaba
usted vino puso el amor de cara a la ventana le dio cuerda al asunto de la calle a dios lo tuvo en jaque con un tango le ganó todo el dolor a la baraja
grela la suerte señor qué palabrero las mesas de café se niegan a olvidarlo
¿para qué más? era la desnudez primera la mano amarga la rueda loca el desencanto
pidió permiso pero sacó de prepo a la esperanza de la cucha
y ya hace un tango que quiere volver su silbido varón que no regresa
el bufoso de la muerte se lo llevó con miedo al otro barrio
denle paso que pase su camisa Enrique fue la mitad de Buenos Aires.
Ablución
durante 15 segundos y en ayunas repítanse diariamente las siguientes palabras hi-jos-de-pu-ta-hi-jos-de-puta
La niña de tu ojo derecho ha perdido la infancia, y todas las imágenes que ha visto se sumergen en llanuras abisales, el océano reclama a la niña de tu ojo derecho, y la hunde en su seno, diligente le quita las sandalias, quiere el agua que las huellas dejadas en la arena sean leves, que se borre de la tierra cualquier reflejo que hable de su paso. Por eso la marea arrebata a la costa los restos de su sombra, y entrega al horizonte los colores que ha visto. Mezcla el océano olvido con arena, y escupe en la niña de tu ojo derecho con la saliva sagrada de los náufragos. Un blanco duelo de espuma la llama por su nombre de sombra, por un instante le hierve la memoria, sal, horizonte y arena, tu niña se pierde entre jirones, el abismo le arrebata la infancia y las sandalias.
Mi amigo y yo en la santa montaña, por las laderas eternas solos al amanecer mientras se deshacian por la primera luz los hechizos que esparcio la lluvia,
respirando profundamente veiamos hasta alla abajo donde brillaba oculto palido el ancho mar, y nuestra mente, como del abeto, la poderosa copa,
se regocijaba en la completa calma, en la bendita fragancia del monte, y por el frescor sentiamos hasta adentro resucitado nuestro corazón joven…
En las frentes, en las manos, sobre todos nuestros miembros, brillaba serenamente la sosegada fuerza que conoció la miel de la creación, y volviendo de nuevo
a pasar por donde libó o se amamantó en el todo la alegría mística, nos hacia elevar los brazos hacia un inefable culto, como si fuesen alas…
Magna gracia sobre él iba derramando el fornido e irrigador manantial de la soledad, e insomne en sus ojos negros un alma pensante
se alegraba amplia, y sagradamente, de abrazar de día los cielos ocultos, y como una fuente en su hondura de abrazar en secreto la hermosa madurez de la mente…
Alto silencio nos rodeaba como un ciclópeo muro; Y de repente, sosegada, Cual agua fluyente cuando sin cesar llega un susurro, La voz de mi amigo
Sonó en mis oídos: “Hermano, bendita sea la hora en que cogí la senda, la odorífica senda que de la población se aleja, y te hallé tal asceta
debajo de aquel abeto, gozando en el místico festín de la mente, y allí, ya juntos, nos repartimos como un pan la dicha del cielo lleno de estrellas…”
Angelos Sikelianos (1884–1951). Afrodita Urania. Prólogo, traducción y notas de Pedro Mateo.
“Somos el pueblo que matará la humillación y asesinará la miseria, ¿no oyes sus gritos, sus alaridos?”
Estos versos han llevado a la cárcel a Ayat al-Qarmezi, poetisa bahreiní. Fue condenada el 12 de junio a un año de prisión por un tribunal militar, por el delito de haber participado en manifestaciones ilegales, alterado la seguridad pública y hacer apología del odio al régimen.
Tras la lectura del poema, dirigido al Rey, durante una concentración convocada en la capital, Manama, en demanda de reformas, Ayat fue denunciada y se vio obligada a entregarse, después de que miembros de las fuerzas de seguridad enmascarados irrumpieran en casa de sus padres al menos dos veces y amenazaran con matar a sus hermanos si no lo hacía.
Durante los primeros 15 días Ayat estuvo detenida en régimen de incomunicación. Afirma que fue golpeada y torturada con descargas eléctricas. Apenas pudo ver a su familia durante el juicio, celebrado ante el Tribunal de Seguridad Nacional de Primera Instancia, de carácter militar, lo cual constituye una infracción directa de las normas internacionales sobre juicios justos. Ahora, Ayat se enfrenta a un año de prisión.
Este es el castigo que espera a quien reclama libertad en Bahréin mediante el uso de la palabra: la cárcel. Ese es el mensaje que las autoridades tratan de dar a todas las personas que participan en la protestas en favor de reformas. En Barhéin, al menos 500 personas han sido detenidas en relación con las manifestaciones pro reforma que comenzaron en febrero, y cuatro han muerto bajo custodia en circunstancias poco claras. Decenas de ellas han sido sometidas a juicio ante tribunales militares, que en muchos casos las han declarado culpables e impuesto desde breves condenas de prisión hasta, en dos casos hasta ahora, la pena de muerte.
Imaginistas, futuristas, bio-cósmicos o forjadores, durante las primeras décadas del siglo XX Rusia fue un hervidero de tendencias artísticas. Sus miembros se reunían en el café el Establo de Pegaso.