A 1350 pies por encima del asfalto de Manhattan
con una vara de nueve horas y cuarto
la luz
camina en el alambre como un funámbulo
(Man on wire - Light on wire)
En la boca del vértigo,
un espejo sin aliento
y un revoloteo de mariposas blancas como la escarcha.
A 1350 pies por encima del asfalto de Manhattan
entre las garras del águila y el ángel
rompe el mar en caracolas invisibles
mece el World Trade Center,
mece el hilo del Tiempo
y el funámbulo como la luz
atraviesa el tiempo de equinoccio
a tumba abierta.
Elena Soto
En 1974 el funámbulo Philippe Petit paseó cerca de una hora por un cable tendido entre la Torres gemelas de Nueva York. La película documental Man on Wire de James Marsh recuerda su hazaña
The light crosses the equinox as Philippe Petit the World Trade Center To 1350 feet over the asphalt of Manhattan
With a rod of nine hours and quarter
The light
It walks in the wire as a tightrope walker
(Man on wire - Light on wire)
In the mouth of the dizziness,
A mirror without breath
And a fluttering of white butterflies like the hoar-frost.
To 1350 feet over the asphalt of Manhattan
Between the claws of the eagle and the angel
It breaks the sea in invisible shells
It rocks the World Trade Center,
It rocks the thread of the Time
And the tightrope walker like the light
It crosses the time of equinox
To opened tomb.
En la Catedral de Palma se produce cada año un fenómeno de luz en dos fechas simbólicas: el 2 del II y el 11 del XI, coincidiendo con las festividades de la Candelaria y San Martín. Esta especie de 'milagro geométrico' consiste en que, aproximadamente entre las 8.30 y las 9.00 de la mañana de estos dos días la luz del sol naciente al atravesar el rosetón más grande –el que preside la Capella de la Trinitat (11.5 metros de diámetro)– se proyecta en la pared de enfrente, de manera que durante unos segundos se refleja debajo del otro –el del Portal Mayor–, formando un doble rosetón. Además, en la Seu tiene lugar otro acontecimiento relacionado con la luz, sucede durante los días del solsticio de invierno (las fechas próximas a la Navidad). Se crea un cilindro de luz que cuando te alineas perfectamente con él puedes ver como el rosetón se ilumina desde fuera. Para contemplar este otro ‘milagro’ el lugar idóneo es el Baluard de Sant Pere. La Societat Balear de Matemàtiques lleva algunos años explicando estos fenómenos de la luz.
Como un perro que inútilmente intenta morder su cola giro en sentido inverso del movimiento de los astros
para alcanzar mi sombra
Sólo ella puede darme noticias de mi luz
De la levedad
Érase un alma tan leve que cuando murió su cuerpo era tal su levedad que pasó sin detenerse ante la Puerta del cielo
Al menos eso fue lo que creyó el Guardián de la Puerta
Y el Guardián de la Puerta alarmado temiendo que fuera a dar al Abismo o Vórtice de la nada le sugirió que, a modo de plomadas, dejara caer palabras pesadas Y el alma leve dijo: cedro, argamasa, potala, escaparate
Pero siguió levitando
Y el Guardián de la Puerta le sugirió que probara con malas palabras Y el alma leve dijo palabras crapulosas que la censura celeste me impide repetir
Pero siguió levitando
Y el Guardián de la Puerta le sugirió que probara con palabras inmundas Y el alma leve dijo palabras abyectas que el asco me hace imposible repetir
Y finalmente el alma leve se perdió de vista ante la mirada desolada del Guardián de la Puerta
El Guardián de la Puerta que era en realidad Sir Isaac Newton en apariencia de Guardián de la Puerta no lograría comprender que per saecula saeculorum nada sabría sobre el libre vuelo o caída de las almas en el espacio angélico ni mucho menos entender que en eso consistía su propio y exclusivo círculo del infierno
Sacrificiales de Rómulo Bustos (Santa Catalina de Alejandría, 1954), editorial Veintisiete Letras.
“La poesía no es una vocación ni una afición. Es una fatalidad que escoge a sus víctimas. No va a por cualquiera” Carlos Oroza en el Xornal de Galicia
Carlos Oroza recita los poemas "América" y "Malú" en Redondela
América
Me he despertado en este trozo oscuro y estoy inmerso en esta oscuridad y es más inmensa aún la noche inmensa y casi muerta la noche arrastro con su voz tremando
Por eso cuando ibas por la carretera y te desviaste hacia el mar y me contaste que habías visto salir de debajo de las aguas brazos. Brazos trepando Trepando hacia la arena Comprendí que eran seres Miles de seres que el mar había rescatado. Miles de años de seres de América escapada
América estaba al Iado del mar tratando de subir por una inmensa cuesta blanca arriba De arena blanca hasta llegar al blanco fronterizo con la carretera
Era toda América crucificada a la orilla Toda la América insalvada y fija. Brazos saliendo del mar crucificados avanzando brazos pájaros sin cabeza Brazos voces sumisas en la orilla
Y Poe estaba americando y Poe llevaba un bicho que había salido por su boca Y era Poe Poe Poe Poe haciendo ruidos con el agua Poe besando por el alma de la playa
Y toda aquella gente que venía suspendida por la carretera No se daba cuenta de nada porque no tenían la costumbre de mirar la oscuridad Ni en sus ojos estaban habituados a la noche Eran los ojos oriundos los ojos de una infinita estepa sedienta y soleada
Y fue horrible enfrentarse con "aquello" Enfrentarse con la carretera y bajar al mar.
América estaba crucificada a la orilla. Toda la América hundida. La América errante y los brazos se alzaban Se alzaban y se hundían se hundían y se alzaban Se alzaban gateando hasta llegar al blanco fronterizo entre la carretera y el mar Era América crucificada América hundida que trataba de llegar a la carretera.
Aquella noche en la playa cruzaste. Tocaste aquellas manos y las manos se soliviantaron. Empezaron a levantarse y a rechazarte Empezaron a golpear en el mar a sublevar las olas A devolver al aire al cielo al techo la lluvia que había secado y tú has tocado Has dado con las manos en el aire Has dado con las manos en el agua y estás golpeando Golpeando de nuevo en el agua
y Poe estaba americando. Y Poe llevaba un bicho que había salido por su boca Poe haciendo ruidos con el agua Poe besando por el alma de la playa.
y América ya no recibía calor. América estaba crucificada y no había conseguido avanzar ni un milímetro tan solo.
Penetraste aún más. Llegaste al pie del agua te transformaste y querías atraer las cosas. Atraerlas a la carretera y llevarlas a la noche Inmensa y seca y había miles y miles de kilómetros y ellos estaban estancados Estaban estampados por la espalda y por el pecho Estaban estampados en la arena y contra el agua.
y Poe estaba americando. Y Poe llevaba un bicho que había salido por su boca.
y era Poe Poe Poe Poe haciendo ruidos con el agua Poe besando por el alma de la playa.
y América estaba crucificada a la orilla y no había conseguido avanzar ni un milímetro tan solo Desesperadamente de amaramer mi alma se multiplicaba y se engendraba buscando canales para salvarse y no podía ser. Tropezaba contra la carretera y no podía avanzar y volvía formando círculos a incrustarse en los dedos de América.
y Poe estaba americando. Y Poe llevaba un bicho que había salido por su boca y era Poe Poe Poe Poe haciendo ruidos en el agua Poe besando por el alma de la playa.
Carlos Oroza (Vivero, 1933). La poesía se sale del papel, las palabras abandonan las páginas a medida que son nombradas. Entre sus títulos destacan Cabalum, (1980), En el norte hay un mar que es más alto que el cielo, La llama prestada (1998) y Un sentimiento ingrávido recorre el ambiente (2006)
IV ¡Lejos, muy lejos! volaré hacia ti, no en el carro de Baco y sus leopardos, sino en las invisibles alas de la Poesía aunque la mente torpe vacile y se demore; ¡ya estoy contigo! Suave es la noche y tal vez en su trono aparezca la luna rodeada de mágicas estrellas. Pero aquí no hay luz, salvo la que del cielo trae la brisa Entre tinieblas de verdor y caminos de musgo tortuosos.
Fragmento de Oda a un ruiseñor de John Keats (31 de octubre de 1795, Londres,-23 de febrero de 1821, Roma) «Aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito en agua»
IV
Away! away! for I will fly to thee, Not charioted by Bacchus and his pards, But on the viewless wings of Poesy, Though the dull brain perplexes and retards: Already with thee! tender is the night, And haply the Queen-Moon is on her throne, Cluster’d around by all her starry Fays; But here there is no light, Save what from heaven is with the breezes blown Through verdurous glooms and winding mossy ways.
La he llevado conmigo cada día: aquella mañana en que saqué la barca de mi tío de la caleta oscura con rumbo a Mother Island. Pequeñas olas salpicaban el casco y el crujido hueco del remo y el escálamo se alzaba sobre bosques de pino negro encostrados de liquen. Me deslicé como una estrella oscura, a la deriva sobre la otra mitad hundida del mundo, hasta que, inducido por algo lejano, miré por encima de la borda y vi. bajo la superficie una estancia luminosa, una tumba iluminada, vi por primera vez el único sitio claro que nos es dado cuando estamos solos.
Versión de Julián Jiménez Heffernan tomada de Letras Libres, espacio en el que se pueden leer más poemas de este autor.
Mark Strand leyendo Man and Camel
On the eve of my fortieth birthday I sat on the porch having a smoke when out of the blue a man and a camel happened by. Neither uttered a sound at first, but as they drifted up the street and out of town the two of them began to sing. Yet what they sang is still a mystery to me— the words were indistinct and the tune too ornamental to recall. Into the desert they went and as they went their voices rose as one above the sifting sound of windblown sand. The wonder of their singing, its elusive blend of man and camel, seemed an ideal image for all uncommon couples. Was this the night that I had waited for so long? I wanted to believe it was, but just as they were vanishing, the man and camel ceased to sing, and galloped back to town. They stood before my porch, staring up at me with beady eyes, and said: "You ruined it. You ruined it forever."
Sólo una vez supe para qué servía la vida. En Boston, de repente, lo entendí, camine junto al río Charles, observé las luces mimetizándose, todas de neón, luces estroboscópicas, abriendo sus bocas como cantantes de ópera; conté las estrellas, mis pequeñas defensoras, mis cicatrices de margarita, y comprendí que paseaba mi amor por la orilla verde noche y lloré vaciando mi corazón hacia los coches del este y lloré vaciando mi corazón hacía los coches del oeste y lleve mi verdad sobre un pequeño puente encorvado y apresuré mi verdad, su encanto, hacia casa y atesoré estas constantes hasta el amanecer sólo para descubrir que se habían ido.
Just Once
Just once I knew what life was for. In Boston, quite suddenly, I understood; walked there along the Charles River, watched the lights copying themselves, all neoned and strobe-hearted, opening their mouths as wide as opera singers; counted the stars, my little campaigners, my scar daisies, and knew that I walked my love on the night green side of it and cried my heart to the eastbound cars and cried my heart to the westbound cars and took my truth across a small humped bridge and hurried my truth, the charm of it, home and hoarded these constants into morning only to find them gone.
Anne Sexton (Anne Gray Harvey) (Massachusetts: 1928-Boston: 1974) Poemas de amor. Traducción e introducción de Ben Clark. Linteo poesía
Wanting To Die
Since you ask, most days I cannot remember. I walk in my clothing, unmarked by that voyage. Then the most unnameable lust returns.
Even then I have nothing against life. I know well the grass blades you mention the furniture you have placed under the sun.
But suicides have a special language. Like carpenters they want to know which tools. They never ask why build.
Twice I have so simply declared myself have possessed the enemy, eaten the enemy, have taken on his craft, his magic.
In this way, heavy and thoughtful, warmer than oil or water, I have rested, drooling at the mouth-hole.
I did not think of my body at needle point. Even the cornea and the leftover urine were gone. Suicides have already betrayed the body.
Still-born, they don't always die, but dazzled, they can't forget a drug so sweet that even children would look on and smile.
To thrust all that life under your tongue! -- that, all by itself, becomes a passion. Death's a sad bone; bruised, you'd say,
and yet she waits for me, year and year, to so delicately undo an old would, to empty my breath from its bad prison.
Balanced there, suicides sometimes meet, raging at the fruit, a pumped-up moon, leaving the bread they mistook for a kiss,
leaving the page of a book carelessly open, something unsaid, the phone off the hook and the love, whatever it was, an infection.
Deseando morir
Ahora que lo preguntas, la mayor parte de los días no puedo recordar. Camino vestida, sin marcas de ese viaje. Luego la casi innombrable lascivia regresa.
Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida. Conozco bien las hojas de hierba que mencionas, los muebles que has puesto al sol.
Pero los suicidas poseen un lenguaje especial. Al igual que carpinteros, quieren saber con qué herramientas. Nunca preguntan por qué construir.
En dos ocasiones me he expresado con tanta sencillez, he poseído al enemigo, comido al enemigo, he aceptado su destreza, su magia.
De este modo, grave y pensativa, más tibia que el aceite o el agua, he descansado, babeando por el agujero de mi boca.
No se me ocurrió exponer mi cuerpo a la aguja. Hasta la córnea y la orina sobrante se perdieron. Los suicidas ya han traicionado el cuerpo.
Nacidos sin vida, no siempre mueren, pero deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce que hasta los niños mirarían con una sonrisa.
¡Empujar toda esa vida bajo tu lengua! que, por sí misma, se convierte en pasión. La muerte es un hueso triste, lleno de golpes, dirías,
y a pesar de todo ella me espera, año tras año, para reparar delicadamente una vieja herida, para liberar mi aliento de su dañina prisión.
Balanceándose allí, a veces se encuentran los suicidas, rabiosos ante el fruto, una luna inflada, Dejando el pan que confundieron con un beso
Dejando la página del libro abierto descuidadamente Algo sin decir, el teléfono descolgado Y el amor, cualquiera que haya sido, una infección.
Imaginistas, futuristas, bio-cósmicos o forjadores, durante las primeras décadas del siglo XX Rusia fue un hervidero de tendencias artísticas. Sus miembros se reunían en el café el Establo de Pegaso.