/ El establo de Pegaso

martes, 9 de noviembre de 2010

Rómulo Bustos

Sacrificiales



Sufí

Como un perro que inútilmente
intenta morder su cola
giro en sentido inverso del movimiento
de los astros

para alcanzar mi sombra

Sólo ella
puede darme noticias
de mi luz

De la levedad

Érase un alma tan leve que cuando murió su cuerpo
era tal su levedad que pasó sin detenerse ante la Puerta del cielo

Al menos eso fue lo que creyó el Guardián de la Puerta

Y el Guardián de la Puerta alarmado
temiendo que fuera a dar al Abismo o Vórtice de la nada
le sugirió que, a modo de plomadas, dejara caer palabras pesadas
Y el alma leve dijo: cedro, argamasa, potala, escaparate

Pero siguió levitando

Y el Guardián de la Puerta le sugirió que probara con malas palabras
Y el alma leve dijo palabras crapulosas
que la censura celeste me impide repetir

Pero siguió levitando

Y el Guardián de la Puerta le sugirió que probara con palabras inmundas
Y el alma leve dijo palabras abyectas
que el asco me hace imposible repetir

Y finalmente el alma leve se perdió de vista
ante la mirada desolada del Guardián de la Puerta

El Guardián de la Puerta
que era en realidad Sir Isaac Newton en apariencia de Guardián de la Puerta
no lograría comprender que per saecula saeculorum nada sabría
sobre el libre vuelo o caída de las almas en el espacio angélico
ni mucho menos entender
que en eso consistía su propio y exclusivo círculo del infierno

Sacrificiales de Rómulo Bustos (Santa Catalina de Alejandría, 1954), editorial Veintisiete Letras.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Carlos Oroza



“La poesía no es una vocación ni una afición. Es una fatalidad que escoge a sus víctimas. No va a por cualquiera”
Carlos Oroza en el Xornal de Galicia


Carlos Oroza recita los poemas "América" y "Malú" en Redondela




América

Me he despertado en este trozo oscuro y estoy inmerso en esta oscuridad y es más inmensa aún la noche inmensa y casi muerta la noche arrastro con su voz tremando

Por eso cuando ibas por la carretera y te desviaste hacia el mar
y me contaste que habías visto salir de debajo de las aguas brazos. Brazos trepando Trepando hacia la arena
Comprendí que eran seres Miles de seres que el mar había rescatado. Miles de años de seres de América escapada

América estaba al Iado del mar tratando de subir por una inmensa
cuesta blanca arriba
De arena blanca hasta llegar al blanco fronterizo con la carretera

Era toda América crucificada a la orilla
Toda la América insalvada y fija.
Brazos saliendo del mar crucificados avanzando
brazos pájaros sin cabeza
Brazos voces sumisas en la orilla

Y Poe estaba americando
y Poe llevaba un bicho que había
salido por su boca
Y era Poe Poe Poe
Poe haciendo ruidos con el agua
Poe besando por el alma de la playa

Y toda aquella gente que venía suspendida por la carretera
No se daba cuenta de nada
porque no tenían la costumbre de mirar la oscuridad
Ni en sus ojos estaban habituados a la noche
Eran los ojos oriundos los ojos de una infinita estepa sedienta y soleada

Y fue horrible enfrentarse con "aquello"
Enfrentarse con la carretera y bajar al mar.




América estaba crucificada a la orilla.
Toda la América hundida.
La América errante y los brazos se alzaban Se alzaban y se hundían
se hundían y se alzaban
Se alzaban gateando hasta llegar al blanco fronterizo entre la
carretera y el mar
Era América crucificada América hundida que trataba de llegar
a la carretera.

Aquella noche en la playa cruzaste. Tocaste aquellas manos
y las manos se soliviantaron. Empezaron a levantarse y a rechazarte Empezaron a golpear en el mar a sublevar las olas
A devolver al aire al cielo al techo la lluvia que había secado
y tú has tocado Has dado con las manos en el aire
Has dado con las manos en el agua y estás golpeando Golpeando de nuevo en el agua

y Poe estaba americando. Y Poe llevaba un bicho que había salido
por su boca
Poe haciendo ruidos con el agua
Poe besando por el alma de la playa.

y América ya no recibía calor. América estaba crucificada y no había conseguido avanzar ni un milímetro tan solo.

Penetraste aún más. Llegaste al pie del agua te transformaste
y querías atraer las cosas. Atraerlas a la carretera y llevarlas a la noche
Inmensa y seca
y había miles y miles de kilómetros y ellos estaban estancados Estaban estampados por la espalda y por el pecho
Estaban estampados en la arena y contra el agua.

y Poe estaba americando. Y Poe llevaba un bicho que había salido por su boca.

y era Poe Poe Poe
Poe haciendo ruidos con el agua Poe besando por el alma de la playa.


y América estaba crucificada a la orilla
y no había conseguido avanzar ni un milímetro tan solo Desesperadamente de amaramer mi alma se multiplicaba
y se engendraba buscando canales para salvarse
y no podía ser. Tropezaba contra la carretera y no podía avanzar y volvía formando círculos a incrustarse en los dedos de América.

y Poe estaba americando. Y Poe llevaba un bicho que había
salido por su boca
y era Poe Poe Poe
Poe haciendo ruidos en el agua
Poe besando por el alma de la playa.


Carlos Oroza (Vivero, 1933). La poesía se sale del papel, las palabras abandonan las páginas a medida que son nombradas.
Entre sus títulos destacan Cabalum, (1980), En el norte hay un mar que es más alto que el cielo, La llama prestada (1998) y Un sentimiento ingrávido recorre el ambiente (2006)

martes, 2 de noviembre de 2010

Oda a un ruiseñor de John Keats



IV
¡Lejos, muy lejos! volaré hacia ti,
no en el carro de Baco y sus leopardos,
sino en las invisibles alas de la Poesía
aunque la mente torpe vacile y se demore;
¡ya estoy contigo! Suave es la noche
y tal vez en su trono aparezca la luna
rodeada de mágicas estrellas.
Pero aquí no hay luz,
salvo la que del cielo trae la brisa
Entre tinieblas de verdor y caminos de musgo tortuosos.

Fragmento de Oda a un ruiseñor de John Keats (31 de octubre de 1795, Londres,-23 de febrero de 1821, Roma)
«Aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito en agua»

IV

Away! away! for I will fly to thee,
Not charioted by Bacchus and his pards,
But on the viewless wings of Poesy,
Though the dull brain perplexes and retards:
Already with thee! tender is the night,
And haply the Queen-Moon is on her throne,
Cluster’d around by all her starry Fays;
But here there is no light,
Save what from heaven is with the breezes blown
Through verdurous glooms and winding mossy ways.

John Keats

domingo, 24 de octubre de 2010

Mark Strand



Una mañana

La he llevado conmigo cada día: aquella mañana
en que saqué la barca de mi tío de la caleta oscura
con rumbo a Mother Island.
Pequeñas olas salpicaban el casco
y el crujido hueco del remo y el escálamo se alzaba
sobre bosques de pino negro encostrados de liquen.
Me deslicé como una estrella oscura, a la deriva sobre la otra
mitad hundida del mundo, hasta que, inducido por algo lejano,
miré por encima de la borda y vi. bajo la superficie
una estancia luminosa, una tumba iluminada, vi por primera vez
el único sitio claro que nos es dado cuando estamos solos.

Versión de Julián Jiménez Heffernan tomada de Letras Libres, espacio en el que se pueden leer más poemas de este autor.

Mark Strand leyendo Man and Camel



On the eve of my fortieth birthday
I sat on the porch having a smoke
when out of the blue a man and a camel
happened by. Neither uttered a sound
at first, but as they drifted up the street
and out of town the two of them began to sing.
Yet what they sang is still a mystery to me—
the words were indistinct and the tune
too ornamental to recall. Into the desert
they went and as they went their voices
rose as one above the sifting sound
of windblown sand. The wonder of their singing,
its elusive blend of man and camel, seemed
an ideal image for all uncommon couples.
Was this the night that I had waited for
so long? I wanted to believe it was,
but just as they were vanishing, the man
and camel ceased to sing, and galloped
back to town. They stood before my porch,
staring up at me with beady eyes, and said:
"You ruined it. You ruined it forever."

Mark Strand (Prince Edward Island, Canada, 1934)

jueves, 21 de octubre de 2010

Anne Sexton


Sólo una vez


Sólo una vez supe para qué servía la vida.
En Boston, de repente, lo entendí,
camine junto al río Charles,
observé las luces mimetizándose,
todas de neón, luces estroboscópicas, abriendo
sus bocas como cantantes de ópera;
conté las estrellas, mis pequeñas defensoras,
mis cicatrices de margarita, y comprendí que paseaba
mi amor
por la orilla verde noche y lloré
vaciando mi corazón hacia los coches del este y lloré
vaciando mi corazón hacía los coches del oeste y lleve
mi verdad sobre un pequeño puente encorvado
y apresuré mi verdad, su encanto, hacia casa
y atesoré estas constantes hasta el amanecer
sólo para descubrir que se habían ido.

Just Once

Just once I knew what life was for.
In Boston, quite suddenly, I understood;
walked there along the Charles River,
watched the lights copying themselves,
all neoned and strobe-hearted, opening
their mouths as wide as opera singers;
counted the stars, my little campaigners,
my scar daisies, and knew that I walked my love
on the night green side of it and cried
my heart to the eastbound cars and cried
my heart to the westbound cars and took
my truth across a small humped bridge
and hurried my truth, the charm of it, home
and hoarded these constants into morning
only to find them gone.

Anne Sexton (Anne Gray Harvey) (Massachusetts: 1928-Boston: 1974)
Poemas de amor. Traducción e introducción de Ben Clark. Linteo poesía




Wanting To Die

Since you ask, most days I cannot remember.
I walk in my clothing, unmarked by that voyage.
Then the most unnameable lust returns.

Even then I have nothing against life.
I know well the grass blades you mention
the furniture you have placed under the sun.

But suicides have a special language.
Like carpenters they want to know which tools.
They never ask why build.

Twice I have so simply declared myself
have possessed the enemy, eaten the enemy,
have taken on his craft, his magic.

In this way, heavy and thoughtful,
warmer than oil or water,
I have rested, drooling at the mouth-hole.

I did not think of my body at needle point.
Even the cornea and the leftover urine were gone.
Suicides have already betrayed the body.

Still-born, they don't always die,
but dazzled, they can't forget a drug so sweet
that even children would look on and smile.

To thrust all that life under your tongue! --
that, all by itself, becomes a passion.
Death's a sad bone; bruised, you'd say,

and yet she waits for me, year and year,
to so delicately undo an old would,
to empty my breath from its bad prison.

Balanced there, suicides sometimes meet,
raging at the fruit, a pumped-up moon,
leaving the bread they mistook for a kiss,

leaving the page of a book carelessly open,
something unsaid, the phone off the hook
and the love, whatever it was, an infection.


Deseando morir

Ahora que lo preguntas, la mayor parte de los días no puedo recordar.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Luego la casi innombrable lascivia regresa.

Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida.
Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
los muebles que has puesto al sol.

Pero los suicidas poseen un lenguaje especial.
Al igual que carpinteros, quieren saber con qué herramientas.
Nunca preguntan por qué construir.

En dos ocasiones me he expresado con tanta sencillez,
he poseído al enemigo, comido al enemigo,
he aceptado su destreza, su magia.

De este modo, grave y pensativa,
más tibia que el aceite o el agua,
he descansado, babeando por el agujero de mi boca.

No se me ocurrió exponer mi cuerpo a la aguja.
Hasta la córnea y la orina sobrante se perdieron.
Los suicidas ya han traicionado el cuerpo.

Nacidos sin vida, no siempre mueren,
pero deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce
que hasta los niños mirarían con una sonrisa.

¡Empujar toda esa vida bajo tu lengua!
que, por sí misma, se convierte en pasión.
La muerte es un hueso triste, lleno de golpes, dirías,

y a pesar de todo ella me espera, año tras año,
para reparar delicadamente una vieja herida,
para liberar mi aliento de su dañina prisión.

Balanceándose allí, a veces se encuentran los suicidas,
rabiosos ante el fruto, una luna inflada,
Dejando el pan que confundieron con un beso

Dejando la página del libro abierto descuidadamente
Algo sin decir, el teléfono descolgado
Y el amor, cualquiera que haya sido, una infección.

El Asesino y Otros poemas. Icaria Editorial. Traducción de Jonio González y Jorge Ritter.

Peter Gabriel dedicó a Anne Sexton el tema "Mercy Street", que aparece en su álbum So (1986)

sábado, 16 de octubre de 2010

Mystery meat

En Explosió de Cati Bauçà

“.el Sapo no se ahoga
aunque baje hasta el fondo del río de las estrellas,
y la Liebre vive vida eterna
mordisqueando sus hierbas hechizadas.”
TU FU

Mystery meat
La carne misteriosa huele a la carne misteriosa
aunque ésta se oculte en la parte trasera de la casa
aunque se entierre con llaves de vigilia bajo un manto de musgo.
Los ojos de la cabra nunca engañarían a la cría ansiosa que busca el alimento,
ni podría desdecirse la tormenta de haber sido tormenta.
Así es la ley atroz de las espigas
que entregan su fruto
a bocas que nunca han bendecido el grano.
Así es la ley tibia de las madrigueras
que cobijan en silencio los corazones agazapados de cachorros
alumbrados de la carne misteriosa,
por la carne misteriosa.
Un lecho de palabras,
un curso casi fluvial de coincidencias,
una gestación que ignora los tiempos del odio.
Es la ley sagrada de la carne
que no sabe de senderos trazados
y se adentra arrastrándose
atajando ciega los desfiladeros misteriosos
entre hoces y vértebras.
Es la ley.
En vano espera la paloma a que el cuervo le responda a los arrullos,
en vano aguarda el surco a que lo siembren
pero sucede a veces el absurdo
y el cuervo gorjea a la paloma y la cubre con sus alas,
y la carne se entierra, se pudre y resucita.
Y la ley pare seres que huelen a tierra, a cuervo y a paloma.
Se amantan de ubres que no ves
de alimento amasado en días de tormenta.
Es la ley.
Luz ázima que alimenta el éxodo,
trémula y amarga como el pábilo que anuncia tiempos oscuros
y señala con penumbras la morada de la carne.

Recuerda piel la carne misteriosa
acre y oscura como hojas de tejo.

Elena Soto del libro Métricas del alma. Editorial Torremozas

miércoles, 13 de octubre de 2010

Billy Collins

Diseño



Derramo una capa de sal sobre la mesa
y trazo un círculo con mi dedo.
Este es el ciclo de la vida
le digo a nadie.
Esta es la rueda de la fortuna,
el Círculo Ártico.
Este es el anillo de Kerry
y la rosa blanca de Tralee
les digo a los fantasmas de mi familia,
los padres muertos,
la tía que se ahogó,
mis hermanos y hermanas venideros,
mis hijos por venir.
Este es el sol con sus rayos relucientes
y la luna amarga.
Este es el círculo absoluto de la geometría
le digo a la hendidura en la pared,
a los pájaros que cruzan la ventana.
Esta es la rueda que acabo de inventar
para rodar por el resto de mi vida
y lo digo
tocando mi lengua con el dedo.


Design

I pour a coating of salt on the table
and make a circle in it with my finger.
This is the cycle of life
I say to no one.
This is the wheel of fortune,
the Arctic Circle.
This is the ring of Kerry
and the white rose of Tralee
I say to the ghosts of my family,
the dead fathers,
the aunt who drowned,
my unborn brothers and sisters,
my unborn children.
This is the sun with its glittering spokes
and the bitter moon.
This is the absolute circle of geometry
I say to the crack in the wall,
to the birds who cross the window.
This is the wheel I just invented
to roll through the rest of my life
I say
touching my finger to my tongue.

Taducción de Miguel Ángel Zapata

Billy Collins (Nueva York en 1941)