Sucede que las ondas electromagnéticas temen a las aguas del océano
Y son entendibles sus razones. Por más alta que sea su frecuencia, éste las amortigua, las desvanece, las aniquila, como hace con los rayos de luz y con los náufragos irrecuperables. Ni siquiera el láser, tan pertinaz, puede traspasar la barrera de reflexiones, refracciones y absorciones de los fondos marinos, en donde anidan, tenaces y desvelados, los concertistas de las profundidades y las sombras eternas. Sólo por canales hasta ahora secretos pueden viajar las ondas acústicas llevando y trayendo los llamados de las centollas, el traqueteo de los crustáceos como si fueran ametralladoras disparadas al mismo tiempo en un cuarto de vidrio, los tambores de los peces errabundos, los silbidos de las grandes ballenas y la lengua dulce y entrañable de los delfines.
Eso pasa con mi amor por ti, hasta ahora secreto, porque teme la incertidumbre de tus aguas.
Sobre navegantes solitarios
A Lucila Velásquez
Los dispositivos de los barcos para la navegación solitaria funcionan con frecuencia a destiempo. Las técnicas de recepción, por ejemplo, no identifican sino a sombras. Las señales de satélite vuelan en órbitas tan bajas que el ecuador está siempre distante y las sondas acústicas no miden profundidades sino abismos insondables. En alta mar, cuando los lugares son siempre los mismos, el navegante solitario es el único ser que en el planeta, fuera de la gran ballena, se alimenta de resonancias: cada andrajo del océano puede ser la última visión
Un somari para Robert Burns
Las rosas languidecían en Edimburgo
cuando Robert Burns bajó de su estatua
cansado de la helada y de la escarcha y de los mismos
banqueros escoceses
Las aguas de la bahía arrastraban témpanos y despojos y tristes ceremonias
que despedían amores y botellas de rotos corazones
Burns amaba las visiones
Buscaba un vientre cálido donde conjurar la tristeza
y un error en el traje de las apariencias
Edimburgo era despeñadero de bruma
O un ángel en el atardecer.
Somari de los soñadores
Gustavo Pereira (Punta de Piedras,1940) integró el grupo Símbolo y fue director-fundador de la revista Trópico Uno.
Glosas de Sant Antoni en la revetla de Sa Pobla (Mallorca)
Esta grabación la saqué el 16 de enero de 2007 durante la Nit Bruixa -víspera de la festividad de Sant Antoni- en Sa Pobla. Durante la revetla el fuego, el sonido de las ximbombas y las glosas, interpretadas por diferentes grupos de gente alrededor de las hogueras son mágicas. Las letras son casi siempre picantes y con doble sentido y buscan el pique a través de la palabra. Uno de los que toca la ximbomba y canta gloses es Biel Collut.
Dos imágenes más de los dimonis, desfilando entre el humo y una glosa que he cogido del facebook de Joan Miquel Perpinya.
"A desset és Sant Antoni / i a vint Sant Sebastià / qui bones obres farà / no tendrà por del dimoni / Sant Antoni ja és demà / i anit se fa sa revetla / Cada frare té una cel·la / i una dona per boixar".
las mariposas espaciales, ButterflySpace, a bordo del Atlantis
Ahora mismo, en el espacio hay lepidópteros revoloteando. Llegaron a la Estación Espacial Internacional a bordo del Atlantis que despegó a mediados del pasado mes de octubre del Centro Kennedy en Florida. Las mariposanautas son del tipo Vanessa de los Cardos y forman parte del Proyecto CSI 03 sobre los efectos de la microgravedad que lleva a cabo el Instituto Nacional estadounidense de Investigación Biomédica Espacial. Con este experimento, los científicos quieren comparar el desarrollo de estos insectos en la Tierra con su desarrollo en el espacio, sin gravedad, para ver si es igual o existen diferencias. En apariencia, lo tienen más difícil, pues la comida flota y tienen que realizar complicadas contorsiones para alcanzarla. Mientras las mariposanautas-funanbulistas crecen en el espacio, en la Tierra hay otro grupo de lepidópteros que nacieron al mismo tiempo, son las mariposas terrestres, repartidas por instalaciones de todo el mundo que están siguiendo el experimento.
Un poema de Juan Laurentino Ortiz para todas estas mariposas espaciales y sus hermanas terrestres.
ELLA…
Ella anuda hilos entre los hombres y lleva de aquí para allá la mariposa profunda -ala del paisaje y del alma de un país, con su polen…
Ella hace sensible el clima de los días, con su color y su perfume… a su pesar, muchas veces, como bajo un destino. Testimonio involuntario, ella, de un cierto estado de espíritu, de un cierto estado de las cosas, en que la circunstancia da su hálito. ..
Pero se dirige siempre a un testigo invisible, jugando naturalmente con la tierra y el ángel, el infinito a su lado y el presente en el confín...
Mas es el don absoluto, y la ternura, ella que es también el término supremo y la última esencia con las melodías de los sentidos y los símbolos y las visiones y los latidos para el encuentro en los abismos...
Mas tiene cargo de almas, y es la comunicación, el traspaso del ser, "como se da una flor", en el nivel de los niños, más allá de sí misma, en el olvido puro de ella misma…
Y no busca nunca, no, ella… espera, espera toda desnuda, con la lámpara en la mano, en el centro mismo de la noche...
Juan Laurentino Ortiz. Del poemario El alma y las colinas.
Lomo a lomo en la repisa la poesía de Catulo junto al Jardín de los cerezos, La salida del alma hacia la luz del día aplastando al Sueño de Escipión, Títulos que crean sucesiones anacrónicas. El caos busca cita acariciando el espinazo del Zohar con Juegos de la edad tardía. Confusa seducción Incierto azar que degusta con salmón el pecado de la carne.
Aquí no hay bulla ni miseria, sólo un bosque de árboles mojados y cientos de ardillas correteando vivaces o escarbando una nuez. A lo lejos un puente una interminable fila de automóviles retorna a sus hogares y nubes balando ante un perro pastor y amarillo. ¿Eres tú quien camina en las riberas del Raritan? Recuerdo un río triste y marrón donde las ratas disputan su presa con los perros y aburridos gallinazos espulgándose las plumas bajo el sol. Ni bulla ni miseria. El río fluye educado como en una tarjeta postal y nos habla igual que hace siglos, congelándose y descongelándose, viendo crecer a sus orillas cabañas, iglesias, burdeles, plantas refinadoras de petróleo. Escucho el vasto rumor del Raritan, el silencio de los patos, de los enormes gansos salvajes. Han venido desde Ontario hasta New Brunswick, con las primeras nieves volarán al sur. Dicen que el río es la vida y el mar la muerte. He aquí mi elegía: un río es un río y la muerte un asunto que no nos debe importar.
En la cama vacía, en la caverna de Platón, Las luces reflejadas se deslizaron lentamente sobre la pared, Los carpinteros martillearon bajo la ventana en sombras, El viento movió toda la noche las cortinas, Una flota de camiones cuesta arriba, renqueando, Con la carga cubierta, como de costumbre. El techo se iluminó una vez más, el diagrama inclinado se deslizó hacia delante con lentitud. Al escuchar los pasos del lechero, su esfuerzo en la escalera, el sonido de las botellas, me levanté de la cama, encendí un pitillo, y me acerqué a la ventana. La calle de piedra fue testigo del silencio de los edificios, la vigilia de los faroles y la paciencia del caballo. El cielo puro del invierno me empujó a la cama con ojos cansados.
La extrañeza crecía en el aire inmóvil. La flotante neblina se volvió gris. Temblorosos vagones, cataratas de cascos sonaban en la lejanía, cada vez más fuerte y más cerca. Un coche tosió al arrancar. La mañana fundiendo el aire con suavidad, levantó las sillas semicubiertas Desde el fondo del mar, encendió el espejo, iluminó la cómoda y la pared blanca. El pájaro ensayó su canto, silbó, gorjeó, trinó y silbó, así! Perplejo, todavía húmedo Por el sueño, afectuoso, hambriento y frío. Así, así Oh hijo del hombre, la noche ignorante, el anhelo De la mañana temprana, el misterio del comienzo Una y otra vez. Mientras que la historia no perdona.
In the naked bed, in Plato's cave
In the naked bed, in Plato's cave, Reflected headlights slowly slid the wall, Carpenters hammered under the shaded window, Wind troubled the window curtains all night long, A fleet of trucks strained uphill, grinding, Their freights covered, as usual. The ceiling lightened again, the slanting diagram Slid slowly forth. Hearing the milkman's clop, his striving up the stair, the bottle's chink, I rose from bed, lit a cigarette, And walked to the window. The stony street Displayed the stillness in which buildings stand, The street-lamp's vigil and the horse's patience. The winter sky's pure capital Turned me back to bed with exhausted eyes.
Strangeness grew in the motionless air. The loose Film grayed. Shaking wagons, hooves' waterfalls, Sounded far off, increasing, louder and nearer. A car coughed, starting. Morning softly Melting the air, lifted the half-covered chair From underseas, kindled the looking-glass, Distinguished the dresser and the white wall. The bird called tentatively, whistled, called, Bubbled and whistled, so! Perplexed, still wet With sleep, affectionate, hungry and cold. So, so, O son of man, the ignorant night, the travail Of early morning, the mystery of the beginning Again and again, while history is unforgiven.
Añado el comentario que un lector anónimo ha dejado en esta entrada
Delmore Schwartz animó a Lou Reed a escribir y éste lo consideraba su maestro. Tiene un tema que me gusta mucho "My House" que está dedicado a él.
"My House" The image of the poet's in the breeze Canadian geese are flying above the trees A mist is hanging gently on the lake My house is very beautiful at night My friend and teacher occupies a spare room He's dead -- at peace at last the Wandering Jew Other friends has put stones on his grave He was the first great man that I had ever met Sylvia and I got out our Ouija Board To dial a spirit -- across the room it soared We were happy and amazes at what we saw Blazing stood the proud and regal name Delmore Delmore, I missed all your funny ways I missed your jokes and the brilliant things you said My Dedalus to your Bloom Was such a perfect wit And to find you in my house Makes things perfect I really got a lucky life My writhing, my motorcycle and my wife And to top it all off a spirit of pure poetry Is living in this stone and wood house with me The image of the poet's in the breeze Canadian geese are flying above the trees A mist is hanging gently on the lake Our house is very beautiful at night Our house is very beautiful at night Our house is very beautiful at night Our house is very beautiful at night
Imaginistas, futuristas, bio-cósmicos o forjadores, durante las primeras décadas del siglo XX Rusia fue un hervidero de tendencias artísticas. Sus miembros se reunían en el café el Establo de Pegaso.