/ El establo de Pegaso

viernes, 25 de diciembre de 2009

Delmore Schwartz

En la cama vacía, en la caverna de Platón



En la cama vacía, en la caverna de Platón,
Las luces reflejadas se deslizaron lentamente sobre la pared,
Los carpinteros martillearon bajo la ventana en sombras,
El viento movió toda la noche las cortinas,
Una flota de camiones cuesta arriba, renqueando,
Con la carga cubierta, como de costumbre.
El techo se iluminó una vez más, el diagrama inclinado
se deslizó hacia delante con lentitud.
Al escuchar los pasos del lechero,
su esfuerzo en la escalera, el sonido de las botellas,
me levanté de la cama, encendí un pitillo,
y me acerqué a la ventana. La calle de piedra
fue testigo del silencio de los edificios,
la vigilia de los faroles y la paciencia del caballo.
El cielo puro del invierno
me empujó a la cama con ojos cansados.

La extrañeza crecía en el aire inmóvil. La flotante neblina
se volvió gris. Temblorosos vagones, cataratas de cascos
sonaban en la lejanía, cada vez más fuerte y más cerca.
Un coche tosió al arrancar. La mañana fundiendo
el aire con suavidad, levantó las sillas semicubiertas
Desde el fondo del mar, encendió el espejo,
iluminó la cómoda y la pared blanca.
El pájaro ensayó su canto, silbó, gorjeó,
trinó y silbó, así! Perplejo, todavía húmedo
Por el sueño, afectuoso, hambriento y frío. Así, así
Oh hijo del hombre, la noche ignorante, el anhelo
De la mañana temprana, el misterio del comienzo
Una y otra vez.
Mientras que la historia no perdona.

In the naked bed, in Plato's cave

In the naked bed, in Plato's cave,
Reflected headlights slowly slid the wall,
Carpenters hammered under the shaded window,
Wind troubled the window curtains all night long,
A fleet of trucks strained uphill, grinding,
Their freights covered, as usual.
The ceiling lightened again, the slanting diagram
Slid slowly forth.
Hearing the milkman's clop,
his striving up the stair, the bottle's chink,
I rose from bed, lit a cigarette,
And walked to the window. The stony street
Displayed the stillness in which buildings stand,
The street-lamp's vigil and the horse's patience.
The winter sky's pure capital
Turned me back to bed with exhausted eyes.

Strangeness grew in the motionless air. The loose
Film grayed. Shaking wagons, hooves' waterfalls,
Sounded far off, increasing, louder and nearer.
A car coughed, starting. Morning softly
Melting the air, lifted the half-covered chair
From underseas, kindled the looking-glass,
Distinguished the dresser and the white wall.
The bird called tentatively, whistled, called,
Bubbled and whistled, so! Perplexed, still wet
With sleep, affectionate, hungry and cold. So, so,
O son of man, the ignorant night, the travail
Of early morning, the mystery of the beginning
Again and again,
while history is unforgiven.

Delmore Schwartz (8 December 1913 – 11 July 1966)
Summer Knowledge: New and Selected Poems

Añado el comentario que un lector anónimo ha dejado en esta entrada

Delmore Schwartz animó a Lou Reed a escribir y éste lo consideraba su maestro. Tiene un tema que me gusta mucho "My House" que está dedicado a él.

"My House"
The image of the poet's in the breeze
Canadian geese are flying above the trees
A mist is hanging gently on the lake
My house is very beautiful at night
My friend and teacher occupies a spare room
He's dead -- at peace at last the Wandering Jew
Other friends has put stones on his grave
He was the first great man that I had ever met
Sylvia and I got out our Ouija Board
To dial a spirit -- across the room it soared
We were happy and amazes at what we saw
Blazing stood the proud and regal name Delmore
Delmore, I missed all your funny ways
I missed your jokes and the brilliant things you said
My Dedalus to your Bloom
Was such a perfect wit
And to find you in my house
Makes things perfect
I really got a lucky life
My writhing, my motorcycle and my wife
And to top it all off a spirit of pure poetry
Is living in this stone and wood house with me
The image of the poet's in the breeze
Canadian geese are flying above the trees
A mist is hanging gently on the lake
Our house is very beautiful at night
Our house is very beautiful at night
Our house is very beautiful at night
Our house is very beautiful at night

martes, 22 de diciembre de 2009

Joaquín Giannuzzi poemas



Fotografía de Julián Blázquez

SUEÑO DEL NADADOR

El nadador ha pulido
su artesanía de joven felino
para corresponder
a los principios míticos del agua.
La coreografía empieza desde un punto
aéreo, elastizado,
donde el filo del trampolín revela
la soledad de una energía
concentrada en suspenso y en el cielo.
El conjunto se afina hasta crear
una mínima carne liberada
de carga emocional. Ahora solo basta
el pulmón feliz. Suelta su amarra
la tensionada fibra, se desprende, salta
y en rápida parábola
entra como un cuchillo en un reinado lento.
El agua vibra al sol como estrellada.
Convertida en mujer
con un baile en su seno se incorpora
una segunda alegría. El huésped cae
y largamente se demora abajo
como probando
la impune gracia de permanecer
para siempre en la azul profundidad,
palpando sus opciones
y sus posibles sueños venideros.
Pero aquí vuelve, sacudiendo un resto
de ensoñación goteada
a su estado mortal, con paso herido,
al triste error, vacilando
entre rígidos objetos aplastados
y su cuadrado peso.

MOMENTO INVERNAL

¿Qué haremos con esta escena accidental
-hojas reunidas por el viento del sur hacia la puerta sino
aislarla como un conocimiento ilusorio?
Todo movimiento es circular
en el rincón del muro, allí
donde las hojas corren para girar sobre sí mismas
al aullido de una ráfaga fría y discontinua.
Lugares comunes de la materia invernal.
¿Debemos otorgarles
una intención de belleza y resurrección
a partir de la confusión del polvo estacional?
Tal es nuestro posible conocimiento: un anhelo
susurrando en las hojas secas, una horrible
tristeza en una tarde de nuestro tiempo.
Y en el rincón del muro la certeza y el residuo
de una disolución universal.


MOSCA FINAL

Tiesa en el vidrio y su engaño, todavía
se aferra a un resto de luz menguante.
Calmada forma final
ya no tiene razón contra el invierno.
Un fracaso a la vista del cielo:
veo la dignidad
de concluir con la tarde, en un gris moribundo
aplastado a lo traslúcido. Una pizca
de frío residuo planetario
hacia abajo chupado, a lo indistinto.
En su descenso cumple
una certeza de orden, mientras ignoro
la ley de mi propia disolución.
La muerte
no me reserva esa lógica suave,
su tranquila mecánica
sino un final inexacto, sometido
a un desesperado anhelo personal.

Joaquín Giannuzzi (Argentina,1924-2004)

viernes, 18 de diciembre de 2009

Tres poemas de John F. Deane




En la ribera del Dodder

El poeta Yeats podría haber sido ese ave
- en las alturas, vigilante; habilidosa;
atenta, a través de su propia imagen
al fluir de las aguas del río;

poeta orando, tanta
concentración y consideración, tantos
pasos lentos a través de ese terreno familiar
dueño de la más mortal de las intenciones.

En las ramas del aliso, tiras de plástico,
trapos en descomposición
igual que alrededor de los lugares sagrados y de peregrinación
donde los milagros ciertamente sucedieron;

viejo pájaro crujiente, arrastrando el ala
destrozada, apelando a nuestra misericordia,
dirigiéndose hacia la maleza, donde Dios
ha entregado su vida por la garza blanca.



El Serbal

Existe una sensación de esto en tanto imposición
el reverdecer, el florecimiento, la brusca, lacónica puesta en escena
de los frutos escarlatas. Hasta el retorno de la desnudez

y la quietud, la pulpa oscura resplandeciendo bajo la lluvia
y el petirrojo solitario visible nuevamente en su cantar,
esa gracia que podrá ser hallada en la absoluta resistencia.


Poemas de John F. Deane (Irlanda, 1943). Traducción de Esteban Moore. Tomados de la revista Prometeo

martes, 15 de diciembre de 2009

Memoria de la seda




Mis fibras,
como las de la seda,
se transforman cuando la memoria recuerda los lugares donde fueron tejidas.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Café amargo


El cuervo ha varado en el fondo de tu taza,
creías que era café amargo
y sin notarlo
le has devorado el corazón.
Veo posos en esa mirada que aletea
y se cierne
buscando fundirse en azúcar impalpable
vísceras de terciopelo en el hueco que todavía late.
Iza el reflejo sobre lo funesto
eleva la sombra sobre el fuego del arúspice
sé dulzura en las entrañas,
viento favorable que no esparce la agonía,
aroma ritual.


sábado, 28 de noviembre de 2009

La mémoire et la mer

La memoria y el mar de Léo Ferré

La memoria y el mar es un bálsamo para el espíritu. Me gusta tanto que la cuelgo por partida doble. Léo Ferré y Amancio Prada.



Leo Ferre
La marée, je l'ai dans le cœur
qui me remonte comme un signe

La marea, la tengo en el corazón
me zarandea como un signo



La marée, je l'ai dans le cœur
Qui me remonte comme un signe
Je meurs de ma petite sœur, de mon enfance et de mon cygne
Un bateau, ça dépend comment
On l'arrime au port de justesse
Il pleure de mon firmament
Des années lumières et j'en laisse
Je suis le fantôme jersey
Celui qui vient les soirs de frime
Te lancer la brume en baiser
Et te ramasser dans ses rimes
Comme le trémail de juillet
Où luisait le loup solitaire
Celui que je voyais briller
Aux doigts de sable de la terre

Rappelle-toi ce chien de mer
Que nous libérions sur parole
Et qui gueule dans le désert
Des goémons de nécropole
Je suis sûr que la vie est là
Avec ses poumons de flanelle
Quand il pleure de ces temps là
Le froid tout gris qui nous appelle
Je me souviens des soirs là-bas
Et des sprints gagnés sur l'écume
Cette bave des chevaux ras
Au raz des rocs qui se consument
Ö l'ange des plaisirs perdus
Ö rumeurs d'une autre habitude
Mes désirs dès lors ne sont plus
Qu'un chagrin de ma solitude

Et le diable des soirs conquis
Avec ses pâleurs de rescousse
Et le squale des paradis
Dans le milieu mouillé de mousse
Reviens fille verte des fjords
Reviens violon des violonades
Dans le port fanfarent les cors
Pour le retour des camarades
Ö parfum rare des salants
Dans le poivre feu des gerçures
Quand j'allais, géométrisant,
Mon âme au creux de ta blessure
Dans le désordre de ton cul
Poissé dans des draps d'aube fine
Je voyais un vitrail de plus,
Et toi fille verte, mon spleen

Les coquillages figurant
Sous les sunlights cassés liquides
Jouent de la castagnette tans
Qu'on dirait l'Espagne livide
Dieux de granits, ayez pitié
De leur vocation de parure
Quand le couteau vient s'immiscer
Dans leur castagnette figure
Et je voyais ce qu'on pressent
Quand on pressent l'entrevoyure
Entre les persiennes du sang
Et que les globules figurent
Une mathématique bleue,
Sur cette mer jamais étale
D'où me remonte peu à peu
Cette mémoire des étoiles

Cette rumeur qui vient de là
Sous l'arc copain où je m'aveugle
Ces mains qui me font du fla-fla
Ces mains ruminantes qui meuglent
Cette rumeur me suit longtemps
Comme un mendiant sous l'anathème
Comme l'ombre qui perd son temps
À dessiner mon théorème
Et sous mon maquillage roux
S'en vient battre comme une porte
Cette rumeur qui va debout
Dans la rue, aux musiques mortes
C'est fini, la mer, c'est fini
Sur la plage, le sable bêle
Comme des moutons d'infini...
Quand la mer bergère m'appelle.

La memoria y el mar (una traducción casi imposible al castellano)
Si las traducciones de poesía son difíciles y traidoras, las de Léo Ferré son casi imposibles. (Ésta está tomada del blog Poemas en francés)

La marea, la tengo en el corazón
me zarandea como un signo
muero de mi pequeña hermana, de mi infancia y de cisne
un barco, depende cómo
llegue al puerto preciso
llora en mi firmamento
años luz y los dejo
soy el fantasma con jersey
aquél que viene en las tardes de apariencia
a lanzarte en la bruma para poseerte
y recogerte en sus rimas
como el trasmallo de julio)
donde resplandecía el lobo solitario
aquél que veía brillar
en los dedos de arena de la tierra

Acuérdate de ese perro de mar
que liberáramos bajo palabra
y que ladra en el desierto
de las algas de necrópolis
estoy seguro que la vida está acá
con sus pulmones de franela
cuando llora por aquellos tiempos
el frío totalmente gris que nos llama
me acuerdo de las tardes allá
y los alientos ganados al sudor
esta baba de cabellos rapados
al ras de las rocas que se consumen
Oh ángel de los placeres perdidos
Oh rumores de otra costumbre
mis deseos desde entonces no son más
que un pesar de mi soledad

Y el diablo de las tardes conquistadas
con sus pálidos socorros
y el escualo de los paraísos
en el ambiente mojado de espuma
vuelve la muchacha verde de los fiordos
vuelve, violín de las violonadas
en el puerto hacen fanfarria los cornos
por el retorno de los camaradas
¡Oh! perfume raro de las salinas
en la pimienta de fuego de las grietas,
cuando iba geometrizando
mi alma en la hendidura de tu herida
en el desonden de tu culo
posaba en paños de alba fina
veía un vitral de más
y tú, mi muchacha verde, mi spleen

Las conchas que figuran
bajo las puestas de sol rotas líquidas
tocan la castañuela de encina
que uno pensaría en la España lívida
dioses de granito, tengan piedad
de su vocación de ornamento
cuando el cuchillo viene a inmiscuirse
en su castañuela figura
y veía lo que se presiente
cuando se presiente la entreabertura
entre las persianas de sangre
y cuando los glóbulos figuran
una matemática azul
sobre este mar jamás quieto
de donde remonto poco a poco
esta memoria de estrellas

este rumor que viene de allí
bajo el arco compañero donde me ciego
estas manos que me hacen ostentación
estas manos que rumian, que mugen
este rumor me sigue desde hace mucho tiempo
como un mendigo bajo el anatema
como la sombra que pierde su tiempo
diseñando mi teorema
y bajo mi maquillaje rojo
viene a golpearse como una puerta
este rumor que va de pie
en la calle, en las músicas muertas
se acabó la mar, se acabó
sobre la playa la arena bala
como ovejas del infinito
cuando la mar pastora me llama.


La memoria y el mar, versión de Amancio Prada, del disco Vida de artista. Canciones de Léo Ferré



Web Amancio Prada

jueves, 26 de noviembre de 2009

El Canto del arpista




Las generaciones se desvanecen y pasan, otras ya son polvo desde el tiempo de los ancestros.
Los dioses antiguos reposan en sus pirámides.
Los nobles y los bienaventurados están enterrados en sus tumbas. Y ya no existe el lugar donde edificaron sus casas.
¿Qué ha sido de ellas?
He escuchado las palabras de Imhotep y de Hardedef
son proverbios que han sobrevivido al paso del tiempo.
¿Qué ha sucedido con sus moradas?
Los muros se han desplomado, han desaparecido como si nunca hubieran existido.
Ninguno vuelve de allá abajo para contarnos su suerte, ni lo que necesitan, ni para tranquilizar nuestro corazón hasta que lleguemos a ese lugar donde ellos ya han llegado.
Asi pues, que tu corazón se calme. El olvido es favorable.
Se fiel a tu espíritu en la medida de lo posible.
Unge tu frente con mirra, vístete con lino fino, perfúmate con los ungüentos
que ofrendas a los dioses.
Disfruta para que tu espíritu no languidezca.
Sigue tu deseo y tu felicidad.
No inquietes tu corazón hasta el día en que llegue el lamento fúnebre.
Aquel cuyo corazón está cansado no oye su grito. Y su grito a nadie salva de la tumba.
Haz, pues, de cada día una celebración y no te sientas harto.
pues nadie lleva consigo sus bienes.
y ninguno de los que se han ido regresa.

El Canto del arpista es un poema egipcio que apareció en la capilla funeraria del faraón Intef (siglo XVI a. C.) y recibe este nombre por estar escrito junto a la imagen de un músico tocando el arpa. Este tipo de composiciones, conservadas en las tumbas, estelas y papiros, se interpretaban con acompañamiento musical en diferentes celebraciones, entre ellas los banquetes funerarios.
No deja de ser curioso la idea de vive el momento en una cultura que siempre se le ha relacionado con el más allá.
"No inquietes tu corazón hasta el día en que llegue el lamento fúnebre", puede ser una buena consigna.