donde la siesta del fauno la siesta del fauno donde la luz de Austin la luz de Austin donde pecho palpitante pecho palpitante donde los tristes trópicos los tristes trópicos donde la nieve blanca la nieve blanca donde caballo muerto caballo muerto donde tarde secreta tarde secreta donde mi prima Gladys mi prima Gladys donde los días crueles los días crueles donde deslices varios deslices varios donde amores y espanto amores y espanto donde la Vía Láctea la Vía Láctea donde la piel que toco la piel que toco donde no fuiste nadie no fuiste nadie donde te dije todo te dije todo donde los propios ojos los propios ojos donde nada se sabe nada se sabe donde fisura y corte fisura y corte donde la letanía la letanía donde nunca llegaste nunca llegaste donde los pocos muchos los pocos muchos donde Montevideo Montevideo donde la cabellera la cabellera donde la pesadilla la pesadilla donde fosa común fosa común donde todo es mentira todo es mentira donde blanco y celeste blanco y celeste donde vino y se fue vino y se fue donde carta perdida carta perdida donde insecto de la nada insecto de la nada donde dos orquestas dos orquestas donde la siesta del fauno
La Academia Sueca otorga el Nobel a Herta Műller por «dibujar los paisajes del desamparo con la concentración de la poesía y la objetividad de la prosa». Aunque había oído hablar de esta autora, la verdad es que nunca había leído nada suyo. Y lo que tienen los premios, comienzas a buscar información, en este caso algún texto para hacerte una idea. En el Cultural.es encontré varios fragmentos traducidos al castellano por Juan José del Solar. Transcribo uno que pertenece a El hombre es un gran faisán en el mundo.
EL BACHE
En torno al monumento a los caídos han crecido rosas. Forman un matorral tan espeso que asfixian la hierba. Son flores blancas y menudas, enrolladas como papel. Y crujen. Estás amaneciendo. Pronto será de día.
Cada mañana, cuando recorre en solitario la carretera que lleva al molino, Windisch cuenta qué día es. Frente al monumento a los caídos cuenta los años. Detrás de él, junto al primer álamo donde su bicicleta cae siempre en el mismo bache, cuenta los días. Por la tarde, cuando cierra el molino, Windisch vuelve a contar los días y los años.
Ve de lejos las pequeñas rosas blancas, el monumento a los caídos y el álamo. Y los días de niebla tienen el blanco de las rosas y el blanco de la piedra muy pegados a él cuando pasa pedaleando por en medio. La cara se le humedece y él pedalea hasta llegar. Dos veces se quedó en pura espina el matorral de rosas, y la mala hierba, debajo, parecía aherrumbrada. Dos veces se quedó el álamo tan pelado que su madera estuvo a punto de resquebrajarse. Dos veces hubo nieve en los caminos.
Windisch cuenta dos años frente al monumento a los caídos, y doscientos veintiún días en el bache, junto al álamo.
Cada día, al ser remecido por el bache, Windisch piensa: “El final está aquí”. Desde que se propuso emigrar ve el final en todos los rincones del pueblo. Y el tiempo detenido para los que quieren quedarse. Y Windisch ve que el guardián nocturno se quedará ahí hasta más allá del final.
Y tras haber contado doscientos veintiún días y ser remecido por el bache, Windisch se apea por primera vez. Apoya la bicicleta contra el álamo, sus pasos resuenan. Del jardín de la iglesia alzan el vuelo unas palomas silvestres. Son grises como la luz. Sólo el ruido permite diferenciarlas.
Windisch se santigua. El picaporte está húmedo. Se le pega en la mano. La puerta de la iglesia está cerrada con llave. San Antonio está al otro lado de la pared. Tiene un lirio blanco y un libro marrón en la mano. Lo han encerrado.
Windisch siente frío. Mira a lo lejos. Donde acaba la carretera, las olas de hierba se quiebran sobre el pueblo. Allí al final camina un hombre. El hombre es un hilo negro que se interna entre las plantas. Las olas de hierba lo levantan por encima del suelo.
Pertenece a El hombre es un gran faisán en el mundo. Editado por Siruela, 1992. La traducción es Juan José del Solar y el texto está tomado de El Cultural.es
El alma adora nadar. Para nadar es preciso extenderse sobre el vientre. El alma se disloca y huye. Huye nadando. (Si vuestra alma huye cuando os encontráis de pie, o sentados, o con las rodillas o los codos doblados, para cada posición corporal diferente el alma partirá con un modo de andar y una forma también diferentes; esto lo estableceré más tarde). Se habla a menudo de volar. No es eso. Lo que hace el alma es nadar. Nada como las serpientes y las anguilas; nunca de otro modo. Numerosas personas tienen así un alma que adora nadar. Se las denomina vulgarmente perezosas. Cuando el alma a través del vientre abandona el cuerpo para nadar, se produce una liberación tal de no sé qué; es como un abandono, como un goce, como una relajación tan íntima... El alma va a nadar en la caja de la escalera o en la calle, según la timidez o la audacia del hombre, pues siempre guarda un hilo entre ella y él, y si este hilo se rompiese (es a menudo muy delgado aunque se precisaría una fuerza espantosa para romperlo) sería terrible para ambos (tanto para ella como para él). Cuando se encuentra pues el alma nadando a lo lejos, gracias a este simple hilo que liga al hombre con el alma, se derraman volúmenes y volúmenes de una especie de materia espiritual, como el barro, como el mercurio o como el gas -goce sin fin. Por eso el perezoso vuélvese cerril. No cambiará nunca. Por eso es también que la pereza es la madre de todos los vicios. ¿Hay acaso algo más egoísta que la pereza? La pereza tiene también fundamentos que el orgullo no posee. Pero siempre la gente se encarniza con los perezosos. Cuando están recostados los golpean, les echan agua fría sobre la cabeza; no les queda otra cosa que apresurarse a hacer regresar su alma. Os miran entonces con esa mirada de odio tan conocida y que observamos particularmente en los niños..
Henri Michaux, Mis propiedades (1930)
La paresse
L'âme adore nager. Pour nager on s'étend sur le ventre. L'âme se déboîte et s'en va. Elle s'en va en nageant. (Si votre âme s'en va quand vous êtes debout, ou assis, ou les genoux ployés, ou les coudes, pour chaque position corporelle différente l'âme partira avec une démarche et une forme différentes c'est ce que j'établirai plus tard.) On parle souvent de voler. Ce n'est pas ça. C'est nager qu'elle fait. Et elle nage comme les serpents et les anguilles, jamais autrement. Quantité de personnes ont ainsi une âme qui adore nager. On les appelle vulgairement des paresseux. Quand l'âme quitte le corps par le ventre pour nager, il se produit une telle libération de je ne sais quoi, c'est un abandon, une jouissance, un relâchement si intime. L'âme s'en va nager dans la cage de l'escalier ou dans la rue suivant la timidité ou l'audace de l'homme, car toujours elle garde un fil d'elle à lui, et si ce fil se rompait (il est parfois très ténu, mais c'est une force effroyable qu'il faudrait pour rompre le fil), ce serait terrible pour eux (pour elle et pour lui). Quand donc elle se trouve occupée à nager au loin, par ce simple fil qui lie l'homme à l'âme s'écoulent des volumes et des volumes d'une sorte de matière spirituelle, comme de la boue, comme du mercure, ou comme un gaz - jouissance sans fin. C'est pourquoi le paresseux est indécrottable. Il ne changera jamais. C'est pourquoi aussi la paresse est la mère de tous les vices. Car qu'est-ce qui est plus égoïste que la paresse ? Elle a des fondements que l'orgueil n'a pas. Mais les gens s'acharnent sur les paresseux. Tandis qu'ils sont couchés, on les frappe, on leur jette de l'eau fraîche sur la tête, ils doivent vivement ramener leur âme. Ils vous regardent alors avec ce regard de haine, que l'on connaît bien, et qui se voit surtout chez les enfants.
Henri Michaux, Mes propriétés (1930)
Príncipe de la noche
Prícipe de la noche, del doble, de la glándula de estrellas, de la sede de la Muerte, de la columna inútil, de la pregunta suprema.
Príncipe de la corona rota del reino dividido,de la mano de madera.
Príncipe petrificado vestido de pantera. Prínipe perdido.
Prince de la nuit
Prince de la nuit, du double, de la glande aux étoiles, du siège de la Mort, de la colonne inutile, de l'interrogation suprême.
Prince de la couronne rompue du règne divisé, de la main de bois.
Prince pétrifié à la robe de panthère. Prince perdu.
Yma Sumac canta Birds, un tema grabado en los años 50.
Esta cantante peruana poseía unas extraordinarias facultades vocales que desarrolló desde niña cuando trataba de imitar el canto de los pájaros. Yma Sumac ha sido -que se tenga constancia- la única interprete que ha conseguido la triple coloratura, que es el trino de las aves.
OINDI
Soy las garras del Águila y el Ángel ¡ Gran Espíritu ven a mí ! Atravesando el espacio saturado de códigos OINDI Con mis alas custodio la casa de los dioses. Danzo con la cobra. Me interno en la noche con el cuervo y regreso al alba con el lobo. A través de mis ojos son todos los animales de la tierra. Elevo su espíritu hacia el Gran Espíritu para que sean oídas sus súplicas en la casa del aire.
Planeo con tu soplo en la geometría del cielo dibujando con la estrella de mar los espacios sagrados que recuerdan al Alma. Creando con el tigre las dunas del desierto, con la ballena blanca los glaciares. Y el mar viene a mí, y el bosque viene a mí, y la gran llanura viene a mí...
Y elevo con mis alas los paisajes para que visiten los sueños de los seres que habitan la tierra. Y a través de mis ojos son todos los lugares porque desgarro la línea donde comienzan los límites.
¡ Gran Espíritu ven a mí ! a danzar con la cobra. OINDI
The Weary Blues, escrito por Langston Hughes en 1923, incorpora las características musicales del Jazz, y de los Blues en la poesía. Hughes fue uno de los impulsores del conocido como Renacimiento de Harlem, un movimiento que se caracterizaba por la imitación de los sonidos e improvisaciones del jazz en la poesía.
El Blues AbatidoThe Weary Blues
Zumba una melodía somnolienta y sincopada Meciéndose adelante y atrás en un canto suave, Escuché un negro tocar. La otra noche en la avenida Lenox Bajo la penumbra pálida de una vieja luz de gas
Se balanceaba lento... Se balanceaba lento... Al compás de este Blues Abatido. Sus manos de ébano sobre las teclas de marfil Haciendo gemir al pobre piano con melodías. ¡Oh Blues! Balanceándose en su taburete desvencijado Tocaba esa melodía tan triste como un tonto musical ¡Dulce Blues! Sale del alma de un hombre negro. ¡Oh Blues! Con una voz profunda canta ese tono melancólico Escuché un negro cantar, y ese viejo piano que gime—
"No tengo a nadie en este mundo, No tengo nadie más que yo. Ya es es hora de dejar esta cara Y guardar mis problemas."
Pum, pum, pum golpeó el suelo con el pie. Tocó algunos acordes y después cantó un poco más —
"Tengo el Blues Abatido Y no me puedo contentar. Tengo el Blues Abatido Y no me puedo contentar— Nunca más seré felíz quisiera morír."
Hasta bien entrada la noche canturreó esa melodía. Las estrellas salieron y también la luna. El cantante dejó de tocar y me fui a la cama con el Blues Abatido todavía en la cabeza. Durmió como una roca o un hombre que estaba muerto.
The Weary Blues en la voz de su autor
The Weary Blues
Droning a drowsy syncopated tune, Rocking back and forth to a mellow croon, I heard a Negro play. Down on Lenox Avenue the other night By the pale dull of the pallor of an old gas light He did a lazy sway… He did a lazy sway… To the tune o’ those Weary Blues. With his ebony hands on each ivory key He made that poor piano moan with melody O Blues! Swaying to and fro on his rickety stool He played that sad raggy tune like a musical fool. Sweet Blues! Coming from a black man’s soul. O Blues! In a deep song voice with that melancholy tone I heard that Negro sing, that old piano moan – “Ain’t got nobody in all this world, Ain’t go nobody but ma self. I’s gwine to quit ma frownin’ And put ma troubles on the shelf.” Thump, thump, thump went his foot on the floor. He played a few chords then he sang some more – “I got the Weary Blues And I can’t be satisfied. Got the Weary Blues And can’t be satisfied – I ain’t happy no mo’ And I wish that I had died.” And far into the night he crooned that tune. The stars went out and so did the moon. The singer stopped playing and went to bed While the Weary Blues echoed through his head. He slept like a rock or a man that’s dead.
Bailarina de medianoche A una bailarina negra en el “Pequeño Savoy”
Viña adolescente De la noche con ritmo de jazz, Labios Dulces como rocío púrpura, Pechos Como las almohadas de todos los dulces sueños, ¿Quién aplastó Las uvas de la dicha Y derramó su jugo Sobre ti?
Midnight dancer To a Black Dancer in “The Little Savoy”
Wine-maiden Of the jazz-tuned night, Lips Sweet as purple dew, Breasts Like the pillows of all sweet dreams, Who crushed The grapes of joy And dripped their juice On you?
Nada en mis manos nada en mis cuadernos nada en mis zapatos nada en el sombrero de mi madre, nada en mis ojos en mi casa en el paisaje entre las olas nada bajo los bancos del parque debajo de mi ropa empapada entre las líneas que escribo en las del diccionario de sánscrito en la tinta que se escapa del bolígrafo en mis palabras nada nada sobre la nada que describo en cuatro letras porque todo lo que no cabe en ellas se ha agolpado en el centro de mi pecho y late y luego me devora con la voracidad de un animal hambriento. hasta que no queda nada de mi salvo esa nada que todo lo vomita mis ojos mis cuadernos mi casa y el sombrero de mi madre las cuatro letras que la indican y el mismo latido feroz que me devora pronunciando tu nombre.
Juegos de magia
Juegos de magia en voz de su autora
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No existe el infinito...
No existe el infinito: el infinito es la sorpresa de los límites. Alguien constata su impotencia y luego la prolonga más allá de la imagen, en la idea, y nace el infinito. El infinito es el dolor de la razón que asalta nuestro cuerpo. No existe el infinito, pero sí el instante: abierto, atemporal, intenso, dilatado, sólido; en él un gesto se hace eterno. Un gesto es un trayecto y una trayectoria, un estuario, un delta de cuerpos que confluyen, más que trayecto un punto, un estallido, un gesto no es inicio ni término de nada, no hay voluntad en el gesto, sino impacto; un gesto no se hace: acontece. Y cuando algo acontece no hay escapatoria: toda mirada tiene lugar en el destello, toda voz es un signo, toda palabra forma parte del mismo texto.
Imaginistas, futuristas, bio-cósmicos o forjadores, durante las primeras décadas del siglo XX Rusia fue un hervidero de tendencias artísticas. Sus miembros se reunían en el café el Establo de Pegaso.