/ El establo de Pegaso: diciembre 2010

sábado, 25 de diciembre de 2010

Escamas de nieve en polvo




Agita el cristal
y los filamentos
se transformarán en luz de mariposas,
escamas de nieve en polvo.

Elena Soto

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Ornitomancia




Y quizá me niegues

A lo lejos el canto del gallo entristece las horas,
el cielo se oscurece y amenaza tormenta,
deseo oler tu cuerpo en la tierra mojada
pero el gallo canta tres veces y la tarde se quiebra,
y quizá no vengas,
y quizá me niegues...



Alea jacta est

La suerte de nuestro amor está echada
Comenzó con las migraciones de las ocas
Como las aves, nuestros corazones vienen del frío,
como los corazones, las aves buscan costas más cálidas.
Nuestro destino, como el de las ocas, siempre estará unido a la incógnita.


Aleteo de las golondrinas

Mientras espero
las golondrinas aletean sobre el tejado de paja.
Presagio que nuestro amor irá a más.

Elena Soto

sábado, 18 de diciembre de 2010

Kamala Suraiya Das

La vieja casa de juguete y otras historias



Los reclusos

Hubo una época en la que nuestro deseo era
Como una bandera multicolor de ningún
País concreto. Reposábamos
En la cama, los ojos vidriosos, fatigados, como
Juguetes que los niños muertos dejan,
Y nos preguntábamos el uno al otro. ¿A qué
fin, a qué maldito fin?
Ésa era la única clase de amor,
Ese destrozarnos mutuamente,
Como reclusos desbrozando y destripando terrones
Al medio día. Éramos tierra bajo el caliente
Sol. Había fuego en nuestras
Venas y las frías noches de la montaña no
Servían para aliviar el ardor. Cuando él
Y yo nos fundíamos en uno, no éramos ni
Macho ni hembra. No quedaban
Palabras, toda palabra era aprisionada
En los viejos brazos de la noche. En
La oscuridad crecimos, mientras en silencio
Cantábamos, cada nota surgiendo del
Mar, del viento, de la tierra y
De cada triste noche como un dolor...

Kamala Suraiya Das (Malabar, India 1934-2009). La vieja casa de juguete y otras historias (1973), editorial Torremozas. Traducción y Prólogo: Isabel García López.


La edición de la editorial Torremozas es la única traducción de esta autora en España.

Pájaro extraño Yuan Chi



Pájaro extraño

El pájaro extraño hace su nido en el bosque,
su nombre es "Fénix".
Al amanecer bebe en la fuente de la miel,
por la noche busca reposo en la ladera de la montaña.
A través de los campos suenan ecos de su canto penetrante.
Cuando estira el cuello, su ojo alcanza todos los rincones de la tierra.
Una ráfaga del viento del oeste,
deteriora su plumaje.
vuela, entonces, hacia el oeste hasta las montañas K'un-lung,
¿Y quién sabe si volverá?
Ahora un gran pesar invade mi espíritu.
¡Si tuviese mi casa en otro lugar!

Yuan Chi (210-263) Traducción realizada a partir de la versión inglesa de Robert Payne.

Strange Bird

The strange bird makes its abode in the woods:
Its name is "Phoenix".
In the morning it drinks at the honeyed spring,
At night it seeks rest on the hillside.
Throughout the land there rings its shrill note.
Neck-craning, its eye reaches all corners of the earth.
There sweeps along a gust of west wind,
Wherefore it causes the plumage to be impaired.
Then it flies westward toward the K'un-lung Mountains,
And who knows whether it will return?
Now a great regret seizes upon my mind-
If only I had my home in a different place!

Poema de Yuan Chi, publicado en la antología The White Pony (editada por Robert Payne, 1947, Mentor Books)

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Phi, el número de oro

El número áureo es un irracional con dígitos que se extienden hasta el infinito sin seguir un patrón repetitivo. Podemos aproximarlo a 1,61803...



El número tahúr 1,61803398874989484820458683436563811720309179805...

Una piedra,
61 fragmentos de una taza,
803 segundos esperando…

Y tú, corazón de tahúr latiendo en la laguna,
como una onda infinita que estremece
avanzas doblando siempre la apuesta matemática.
Ahora que sé que no te agotas,
que te entregas sólo a la vasta armonía de las series
y me vas rozando los talones,
entiendo la locura de 1,618033988 pétalos cayendo
con la irracional ternura de las flores.

Corazón de tahúr,
fiero, certero, cándido y dorado huracán,
invertido como el sueño de un murciélago
me marcas en el cuerpo la espiral que encarna la belleza
1,61803398874989…

Y te doblo la apuesta
1,6180339887498948482045868343…
Tus cifras frente a mis ojos,
decimales y dedos en la mesa
mientras llega la noche.

La oscuridad lasciva ya desnuda el firmamento
y empuja mariposas al brillo de la lámpara
¿Has visto que han perdido las alas?
Pero tú, corazón de tahúr,
continúas latiendo decimales,
no te ablandas
y me doblas la apuesta
1,61803398874989484820458683436563811720309179805...


A modo de anécdota, comentar que en el año 2000, Xavier Gourdon y Pascal Sebah calcularon un billón y medio de decimales de Phi con un Pentium III.

Video sobre Phi; la Divina Proporción

martes, 14 de diciembre de 2010

Enrique Morente canta a Lorca

Omega (1996) es la visión de Enrique Morente sobre “Poeta en Nueva York” de Federico García Lorca. El disco, que tiene 13 temas arranca con Omega (Poema para los muertos)fruto de la colaboración con el grupo granadino Lagartija Nick, que le acompaña en cinco de las canciones.

Morente, descansa en paz.




Enrique Morente - Omega (Poema para los muertos)





Ciudad sin sueño



CIUDAD SIN SUEÑO (NOCTURNO DEL BROOKLYN BRIDGE)

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.

No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.

Un día
los caballos vivirán en las tabernas
y las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.

Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!

Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.

Federico García Lorca

Y también un vals vienés del missatger

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Nina Cassian



Galope en el cielo

Cuando el ayer se transforma en el antes de ayer
y el antes de ayer se convierte en hace mucho tiempo
y el hace mucho tiempo se convierte en nunca más
¿qué puedes esperar?

Galopando en la cabalgadura del atardecer
van llegando,
los Cuatro Jinetes.

Versión de Jorge Torés


Alegría

Gozo mezclando mis cabellos con vosotras, hojas del otoño,
corriendo por el bosque loco, resbalando, riendo y arañando
mis mejillas en vuestras formas rugosas.
Me alegra poder lanzar
en el otoño rojo mi grito solo y profundo
bajo las bóvedas de oro seco, en el susurro del viento.
Me gusta huir, caer y reír sobre la tierra adornada
por los mil labios de tu sonrisa amarilla,
Otoño!

Versión de Pablo Neruda

Poemas tomados de A media voz

Nina Cassian (Rumanía,1924). En 1985 fue invitada por la Universidad de Nueva York como profesora asistente y tras recibir asilo político reside en este país,desde entonces.