/ El establo de Pegaso: El Diablo como opuesto necesario, como sombra que se ignora, como método diabólico de Dios

viernes, 1 de mayo de 2009

El Diablo como opuesto necesario, como sombra que se ignora, como método diabólico de Dios

Tres aproximaciones al Arcano XV




I. SOBRE LA NECESIDAD

El verbo engendró el nombre de Dios y del Opuesto.
Gritó el nombre de Dios y las tinieblas comenzaron a alejarse,
gritó también el nombre del Opuesto,
y la luz se oscureció.
El chasquido del verbo divino inició el orden en el caos.
El chasquido del verbo diabólico comenzó el desorden en el cosmos.
Dios y Diablo quedaron separados
por la línea imaginaria que
marcó en el universo el látigo del verbo.
Y Dios deambula todavía buscando las tinieblas,
añorando el útero de oscuridad de donde fue desterrado.
El infierno es la tierra de promisión que nunca llegará a alcanzar.
Y el Diablo deambula todavía buscando claridad,
añorando el útero de luz de donde fue desterrado.
El cielo es la Jerusalén celeste que nunca llegará a pisar.

Con diestra y con siniestra el verbo creó también un espejo imaginario
y engaña a Dios que cree ver su rostro en la cara del Opuesto
y engaña al Diablo que cree ver su cara en el rostro de Dios.


II. SOBRE EL ABANDONO

Tendida sobre un lecho de hiedra,
abandonada por un Dios cruel,
he parido al niño Diablo casi en la total oscuridad.
Pongo su espalda contra el filo de una espada
aunque temo que se pueda cortar.
Tirita por el frío y por el ansia de oír su nombre,
y yo aparto esa antorcha que ilumina a ráfagas
la carita de este niño caído.
Su mirada me implora que le dé de mamar
y que lo estreche.
Tiembla porque sabe que lo voy a dejar,
y sus ojos son un dardo desolado.
Su llanto es el silencio oscuro de Dios
que hiere mi cabeza,
pero no puedo hablar.
Vendí mi alma,
al engendrarlo desconocía la crueldad de Dios
y no puedo volverme atrás.
Ahora que ya sabe,
pues la antorcha ya le ha dicho su nombre,
oculta temeroso su manita izquierda entre la hiedra,
teme que me pueda quedar,
teme porque anhela que lo ame y no quiere prolongar el dolor.

Acabo de enterrar la semilla desechada por Dios
y comienza a llover,
lentamente se enraiza el vacío en el fondo de mi alma.
Todo,
lo que dejo y lo que llevo
aparecerá un día con las cicatrices del fuego y de la espada.


III. A VECES DIOS EMPLEA MÉTODOS DIABÓLICOS

Del Etna a Finisterre,
de las grutas de Eleusis al Erebus,
existen más de cien mil encrucijadas,
y todas son moradas de Hécate.
Se refugia en ellas cuando llega la noche,
rodeada de perros que lamen sus heridas.
Dios en su infinita misericordia y crueldad
entregó a Hécate la antorcha y la espada.
Descuartizó la oscuridad en tres oscuridades
y después le dio la luz.
Y Hécate deambula todavía por los campos de Auswicht
buscando sus pedazos.

Inéditos sobre el Tarot.

2 comentarios:

Maria Costa dijo...

Gostei especialmente do poema nº. II "SOBRE EL ABANDONO".

lagalgalluenta dijo...

El poema I me ha parecido muy hermoso, ying,yang, nos introduce en los opuestos...despues llega el arcano XV...